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14 de octubre de 2023

lp--La histérica mezquindad de las masas decadentes y cobardes--ic

La sumisión cobarde, mezquina e histérica disfrazada de teatral dolor y solidaridad de los grandes y decadentes rebaños humanos de las viejas y muertas ciudades occidentales (sobre todo del cadáver que es Europa), hacia los asesinos islámicos; es exactamente la misma que lucieron los rebaños humanos como odio contra los no vacunados de la inútil vacuna y los que no se calzaron el bozal nazi de la humillación con la “pandemia” del coronavirus o la covid 19. Incluso deseaban fervientemente la muerte de los enfermos para que se acabara el resfriado que el gobierno les decretó en sus huecas mentes; se veía en sus miradas cobardes de desconfianza, en cada gesto ajustándose el bozal o tapándose con la mano la boca, aterrorizadas las bestias.

Y ahora demuestran a los asesinos, su simpatía por sus crímenes y causa para no ser degollados como lo han sido los israelíes.

Es exactamente esa misma cobardía mezquina, ya genética en una especie humana camino de la extinción, sus últimas cobardías antes de desaparecer del planeta, o al menos de sus sucias e insanas granjas (ciudades les llaman).

En definitiva, salvo salir en la foto de la simpatía para que el asesino no los degüelle cuando el Estado le dé cobijo en su país europeo decadente o africano (en el caso de España), no se manifiestan o lloriquean hipócritamente por otra cosa.

Otra pandemia más de cobardía, servilismo y aplausos al enemigo.

Es pura indignidad y nauseabundo ver mearse a miles de reses humanas encima de gente asesinada en nombre de dios.



Iconoclasta

13 de octubre de 2023

lp--Cuando se dice que un pueblo tiene el fulano gobernante que se merece--ic


Cuando se afirma que un pueblo tiene el líder (religioso o político, en ambos casos dictadores de una forma u otra) que se merece. Es cierto, pero va mucho más allá de los votantes o ciudadanos adultos eso de “que se merece”.

Las guerras, el hambre, la corrupción del Estado que los empobrece, humilla y mata, no es sólo responsabilidad del líder asesino de turno en el gobierno o estado.

El pueblo comparte íntimamente con sus jerarcas esa responsabilidad. Y culpables son los padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc… Por su fanatismo analfabeto o no, obediencia y sumisión al líder; y lo pagan con su vida los hijos que no han vivido lo suficiente para elegir.

Quien pone la vida de sus hijos en la fe, en manos de un dios, firma su consentimiento para que los hijos sean asesinados por el religioso, a su conveniencia.

Quien jura lealtad a un líder político con un voto, por ejemplo, o agitando ilusionado su banderita, firma su consentimiento para que sus hijos sean “criados y educados” por el Estado, autoriza la futura prostitución de sus hijos, la perversión misma de su naturaleza humana, la humillación y esclavitud. Y por todo ello, también su muerte por el tirano político, a su conveniencia.

Un pueblo no sólo tiene el gobierno que se merece, es responsable de la muerte de sus hijos. Y si viven, de que sean tan cobardes como ellos eternizando la mezquindad.

La cobardía y la dejadez, es responsabilidad única del cobarde y desidioso. Y las consecuencias y responsabilidades debe pagarlas en función de su miedo y sumisión.

Que nadie olvide jamás esto, porque no existe un tirano si hay alguien que lo mate o desobedezca.

El concepto de rebaño asustadizo, sólo es digno para las ovejas de pastores. Los seres humanos están por encima de esos animales; así que, si se comportan cobardemente, son los asesinos de sus hijos y de su propio organismo.

Es lo que no aprende la humanidad, una humanidad que dice ser inteligente porque a lo largo de su historia, han nacido tres o cuatro genios que han inventado o creado cosas y la humanidad grupal y bovina ha usurpado la autoría. Lo de hoy es la humanidad más imbécil que jamás ha existido, la cima de una evolución a la degeneración humana.

Los millones de gentes aborregadas, desidiosas y con una trabajada y elaborada ignorancia e indiferencia, son los responsables últimos de la muerte, de los asesinatos y humillaciones del Estado o Dios. No sería extraño, en la actual civilización humana global, que los hijos fueran para muchos padres, el chaleco antibalas y salvavidas: los hijos son artilugios de defensa contra el Estado y Dios; la mezquindad que está alcanzando la sociedad humana, así lo indica.

La cobardía y la pereza de un pueblo alimenta la crueldad y voracidad de sus líderes.

Y eso, tristes humanos, es culpa vuestra, vuestra última responsabilidad; el haber permitido que un dios, un sacerdote de cualquier religión o un líder político se meta en la intimidad de vuestro cerebro, casa o madriguera y os humille y asesine a los niños, y luego se los sirva con una buena salsa en su mesa de oro.

Sois culpables junto a vuestra ascendencia que fue como vosotros, sois los más culpables porque estáis vivos y ofrecéis la vida de vuestros hijos, si así os lo piden, “en holocausto”.

Habéis regalado con votos, plegarias y hurras, la vida de vuestros niños a unos degenerados y caníbales líderes.

No, tenéis disculpa alguna. Los psicólogos deberían existir sólo para preguntaros ante el cadáver de vuestro hijo: ¿Y cómo lo has permitido? Y no para haceros sentir mártires de la violencia y el odio, alimentando así la cobardía y la desidia indignas de un ser humano en un ciclo sin fin que se transmite de padres cobardes e indiferentes a hijos iguales, sin que nadie rompa la cadena.

Tenéis vuestra responsabilidad de adultos: primero son los hijos y sus vidas, luego vosotros y vuestras vidas. Lo que quede, será para vuestro cochino dios o cochino líder.

Habéis regalado la vida de vuestros hijos a vuestros amos. No tenéis perdón.

Sois absolutamente culpables de cobardía y su sumisión.

Quien haya atendido mínimamente a la historia de la humanidad, la política y la religiosidad, no debería tener dudas de ello.

Los seres humanos son las bestias de granja, aumentadas y mejoradas de las que nacieron hace sesenta mil años con el primer pacto social.

Habéis perdido la gracia y el honor de vuestra propia especie. Es extinción.

Pedís respeto para los asesinos de vuestros hijos en un alarde de urbanidad y compresión, porque los habéis votado y jaleado; pero es sólo la esencia más pura y destilada de vuestra cobardía: respetáis al asesino para que no os mate a vosotros. Porque hijos se pueden tener más ¿eh?

El pueblo no tiene el gobierno o dios que se merece, tiene el que refleja en todo su esplendor su mediocridad y mezquindad, que mejora y aumenta.

Idos a la mierda con vuestros llantos tardíos e hipócritas, llantos de indignos adultos bebés.



Iconoclasta

27 de septiembre de 2022

lp--Hacendosos insectos--ic


Algún semi hombre impotente frente a una hoguera prehistórica nocturna con un collar de abalorios modelados con excrementos secos, predicó a aquellos monos humanos de la tribu que, se folla con la misión de procrear. Gozar es pecado, promiscuidad.

A medida que la civilización adquiría asentamientos fijos, los pecados, faltas y leyes se predicaban en templos construidos con el esfuerzo y la sangre de los creyentes para el brujo o sacerdote. Y más adelante, una casta de sacerdotes se hizo política.

Pocos hicieron caso de este follar reproductivo y gozaban; pero por mansedumbre, por miedo a las leyes de los dioses inventados por brujos y sacerdotes, aceptaron con falso arrepentimiento el pecado. Y por ello el castigo por el placer.

La humanidad es una especie imbécil y ha sobrevivido y evolucionado físicamente durante miles de años porque es plaga, como los insectos. Por muchos humanos que mueran, quintuplican sus nacimientos insectilmente.

Esta prédica religiosa y política, sobre la obediencia y el pecado de gozar se graba en las mentes de los niños con ejemplos de virtud, como pueden ser las hormigas y las abejas que trabajan hasta morir y sin lamentarse (de ahí también el uso actual del bozal o mascarilla en jerga nazi o fascista), para engordar a la puta reina.

Es un concepto llamado ahora “trabajo en equipo”, que se inculca desde tiempos inmemoriales en las mentes de los niños, para convertirse en la madurez en un mantra laboral siempre en boca del insecto u obrero productor humano. El trabajo en equipo consiste en anular la creatividad humana para evitar que ningún insecto sobresalga y usurpar el equipo de idiotas la inteligencia del individuo.

Al final, el 99,99 % (la minoría restante son líderes políticos religiosos y millonarios) de los cerebros humanos útiles solo trabajan como receptores de timos, dogmas y mandamientos fascistas, todo entra y nada sale de ellos.

Y como los líderes del panal u hormiguero son humanos, también son imbéciles; pero gracias a la enfermiza ambición genética y una paranoica codicia, han desarrollado instintos para convertirse en putas reinas del sucio termitero, con su imbecilidad intacta. Es la denominada suerte de los tontos, a los que se les aparece dios o la virgen y se consideran mesías de la mierda.

En fin, este pequeño ensayo explica que la especie humana, a pesar de los miles de años que holla sobre La Tierra, no pueda evolucionar: su reproducción insectil irremediablemente eterniza el gen imbécil.



Iconoclasta


18 de junio de 2022

Olas de calor y fascismo poscoronavirus

La libertad es muy peligrosa cuando hace calor también. Y por ello has de pagar el impuesto de protección mafioso al estado.

Los fascistas del coronavirus están en pleno lanzamiento de una nueva campaña de terror y adoctrinamiento por medio de las olas de calor. Que prácticamente son tratadas como emergencias nucleares que requieren incluso, refugios. Y toda clase de medidas de hidratación y ventilación, amén de la urgente instalación de aire acondicionado y su incremento de gasto de electricidad.

Todo cuadra…

Como si los cabestros del coronavirus, sus aplausos y bozales, hubieran vivido siempre en el Polo Norte y este fuera el primer verano de sus vidas.

Este año el calor se ha adelantado dos o tres semanas; pero la temperatura es la misma, de lo más normal.

Sin embargo, los que usaron bozal a full time, tienen todas las pautas de la vacunación que no vacuna y las futuras, aplaudían su encarcelamiento y exhibían con orgullo ario su brazalete nazi o pasaporte veterinario de vacunado covid; todos éstos ahora están aterrados por el calor que hace ahora. Pendientes de la tele y su teléfono móvil con la esperanza de que el estado nazi los encarcele (confine en jerga nazi) de nuevo en sus casas y cuándo va a comenzar la campaña de vacunación contra “la calor”.

Y a los niños, sobre todo, hay que meterlos en una urna de cristal con aire acondicionado, no se fuera a dar el caso de que no les importara mucho el calor y al verse libres se desintegraran, se volatilizaran en el aire por un calor.

Es importante que no se hagan fuertes y se atrofien para que el estado pueda tener el control de sus miedos y mansedumbre. Como si de una nueva variante de coronavirus se tratara.

No entiendo como existe infancia y viejos en África y zonas saharianas con este nuevo calor nazi.

YO me reiría aún más si les obligaran a meterse de nuevo en el bozal en el hocico, verlos asfixiados y sudorosos vagar por la calle, sería una fiesta de videos que subir a yutup.

Todo esto de las olas de calor obedece a un fin: el estado nazi español (en este caso, porque toda Europa es territorio nazi desde marzo del 2020) va a decretar tal cantidad de impuestos de cambio climático contra las clases bajas o trabajadoras, que ni siquiera en los tiempos de posguerra se habrá visto tanta pobreza y miseria. Y las clases bajas, ya debidamente domesticadas por el nazismo con el coronavirus, aceptarán cualquier decreto de usura y robo de libertad y su ruina que el estado decrete, aplaudiéndole y agradeciendo esa usura a los jerarcas y burócratas fascistas y delincuentes que les salvará de morir achicharradas por estas olas de calor que si tu cerebro funciona bien, se vienen repitiendo toda la vida. Toda la puta vida.



Iconoclasta


10 de enero de 2022

Breve Historia de la Nueva Normalidad

 

(Policía patrullando en las vacías calles de la España Nazi
de los días y noches de cárcel para la población)

Australia es una república islámica fundamentalista sometiendo a su ciudadanía a la prisión y asfixia por el cuento del coronavirus. Tiene el récord de ser el país más cobarde del mundo.

China podría serlo; pero como es una dictadura con muchísimos años ya, lo que más la define es genocida, porque le es más fácil matar un chino que curarlo.

España es una alumna avanzada de China; pero debido a ser un país de gran tradición dictatorial y un folclore propio, los jerarcas actuales o gobernantes nazis españoles pertenecen a las generaciones sucias y son de otras maneras de acosar y encarcelar a la población; aquellas generaciones cuyos padres, abuelos y bisabuelos, decían que con Franco se vivía bien.

Aquellas generaciones de españoles que eran decididamente alérgicos al trabajo (la corrupción de Franco era descendente, empezaba en él y bajando por todos los jerarcas, contagiaba al obrero en su indignidad y desidia; se premiaba lo oral en lugar del trabajo); y al: “Bueno, si lo han metido en la cárcel, lo han torturado o lo han fusilado, algo habrá hecho”.

Mi principal “síntoma” de coronavirus consiste en una inflamación de la memoria: las noches grises del nazismo del coronavirus y sus serenos son idénticas a las del franquismo con sus grises asesinos y sus serenos delatores.

Y la actitud de la gente con su miedo a cuestionar los decretos de prisión y asesinato, también es la misma que en la gloriosa era franquista (para ellos): “Si no se vacuna, que lo maten o lo metan en la cárcel”.

Con Franco estaba prohibida la palabra “comunismo” y con el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus (también conocido con el eufemismo de presidente español), están prohibidas “libertad” y “respirar”.

De hecho el lema universal de la Nueva Normalidad es: La libertad es enfermedad y respirarás como tu Caudillo decrete.

Franco y el presidente nuevo y normal tienen el mismo fin: el poder absoluto y eternidad ejerciéndolo sin importar los muchos muertos, enfermos y hambrientos.

Hay millones de españoles que no quieren ver el golpe de estado que el Nuevo y Normal Caudillo Penitenciario Fascista Español del Coronavirus, cometió a mediados de marzo del 2020 en una aparición televisiva, maquillado teatral y burdamente con ojeras; decretó que no le temblaría la mano para poner freno al coronavirus y a los que no obedecieran a los decretos de prisión, acoso y represión del Nuevo Régimen Español.

Se impuso el bozal (vulgarmente mascarilla) con la aberración de que fuera obligatorio para respirar a cielo abierto. El bozal tiene tres fines: dada la dificultad que conlleva expresarse con bozal, no solo fonéticamente, sino por la ausencia de las líneas de expresión del rostro; es el método más eficaz para evitar que los españoles entre sí, pudieran criticar el nuevo régimen nazi, o hacerlo en menor medida. Y por otra parte, llevar bozal es inculcar el miedo en la población y hacerla sentir que la rodea la muerte. El miedo es la otra herramienta más eficaz. La que queda, la humillación es la más obvia; un pueblo humillado es la prueba de sumisión a su amo. Sin lugar a dudas, el bozal (vulgarmente mascarilla) es el saco de alfalfa del burro (la población) y sus riendas: no deja hablar, no permite donde ir libremente.

El Nazismo Español es líder mundial en prohibir la respiración y con ello enfermar a su población que respira sus propios deshechos biológicos en todo momento. Un resfriado se convierte así, automáticamente en coronavirus o algo peor.

Y ahora, los que se abrazaron acobardados a las rodillas del Nuevo y Normal Caudillo, no pueden dar marcha atrás en su indigno y mezquino desprecio a la libertad, ya que fueron también los primeros en aplaudir al dictador en las tardes de los días de prisión que siguieron al golpe de estado nazi: la policía acudía a los barrios para jalear a la población a que eufemísticamente, aplaudiera a los sanitarios y a sus mismísimos carceleros como protectores de sus vidas. Fueron tantos los que aplaudieron que era imposible esconderse de la vergüenza que luego llegaría y conduciría a sentir un odio feroz hacia los no vacunados (como los alemanes a los judíos) porque aquellos les delataban con su libertad, la miseria y cobardía de servidumbre profesada al nuevo régimen instaurado.

Esa vergüenza de la cobardía y sumisión de una sociedad mayoritariamente decadente en su cobardía e infantilismo, la Nueva Normalidad Nazi gracias sobre todo a una potente y e inescrupulosa red nacional y regional de jueces corruptos, la combatió psicológicamente con el pasaporte sanitario-veterinario de vacunación de coronavirus. A la mayoría se la dotó de una nueva identidad y su código que les permitía, tras mostrar con orgullo patriótico su obediencia al régimen, acceder a lugares vetados a los disidentes o no vacunados (por la razón que fuera). Un “pasaporte” que es ni más ni menos que la copia de la cartilla de razonamiento y cupones de ahorro del franquismo. Si no estabas de alguna forma inscrito en el sistema franquista, no podías acceder al alimento o su ahorro. Simplemente cambia el formato de analógico, al actual digital mediante teléfono móvil.

Y así, nuevamente, se creó una moral que canibalizó todo asomo de ética, como ocurrió con la Santa Inquisición y sus festivas torturas y cremaciones de personas en las plazas de los pueblos y ciudades, atiborradas de mezquinos sedientos de muerte.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, el pasaporte sirva también para reclutar con diligencia y precisión individuos aptos para las próximas guerras que se avistan en el horizonte. Porque realmente, en el momento en el que se escribe esta historia de la Nueva Normalidad, la geopolítica está tendiendo hacia un controlado y motivado belicismo (expulsar de sus poltronas a viejos dictadores ineficaces en el nazismo sanitario) para reajustar a los Nuevos y Normales Caudillos a una nueva organización mundial más eficiente. 

No tan notoria, dura y millonaria en seguidores como en España; pero así se relata la vuelta al nazismo de las democracias, sobre todo europeas y occidentales.

Al final la Unión Europea se ha convertido en una federación de dictadores y la todopoderosa OMS (la Sanidad Nazi Mundial), es el órgano de arbitraje y recursos para la implementación del nazismo del coronavirus; así mismo reparte proporcionalmente (más o menos, según la amistad) el botín monetario de los contratos con las farmacéuticas inventoras de las vacunas entre los dictadores guardándose su comisión. Usa recursos como, por ejemplo, hacer de los que han optado por no vacunarse los monstruos que buscan la perdición de la humanidad. Y de los vacunados, los mártires beatos que han dado incluso su vida por los demás (el Papa elevó a acto de fe y santidad la vacuna y prometió el cielo a los vacunados a mediados del 2021), es literal, así como suena. Los vacunados forman ya una gran hermandad que cree profundamente ser auténticos ángeles protectores de la humanidad (es necesario este ejercicio de fe para distraer la atención de una mansedumbre y cobardía indigna mostrada a sus líderes nazis); como si vacunarse no fuera un acto personal  y único de protección que protege al vacunado y a nadie más; se ha elevado a rango de filantropía beata. La OMS sabe cómo hacer las cosas y vender su saber hacer a los líderes fascistas adscritos a ella.

Negar estos hechos ya históricos sería (ahora sí, con todo academicismo) negacionismo.

A los mal llamados negacionistas que no se han vacunado, que son disidentes por definición (el negacionismo que proclama como herejía el nazismo del coronavirus es una grosera ostentación de analfabetismo) les espera el hambre o que sus cadáveres aparezcan en las cunetas de las carreteras secundarias con un tiro en la nuca (la OMS calla los datos que pueda haber al respecto), como ocurría en las carreteras franquistas.

Porque todo fascismo vive inevitablemente gracias al asesinato, el hambre y la analfabetización de la población.

Solo hay que leer la historia; pero los hay que en lugar de leer (la inmensa mayoría que ha votado al Nuevo y Normal Caudillo como votarían a Hitler) han preferido aplaudir los simplones mensajes de la catequesis nazi del coronavirus, su profilaxis y sus consignas de “libertad es enfermedad” y con un bozal (vulgarmente llamado mascarilla por el régimen) en la boca, besar la mano del Caudillo con un pinchazo en el brazo de una vacuna que no vacuna y necesita muchas, muchas más dosis de refuerzo semestralmente.

Vacunarse debería haber sido un acto tan cotidiano y relajante como no vacunarse; pero en cuestiones de fascismos, es necesario demonizar a unos y santificar a otros, según le vaya bien al Caudillo en el momento que crea oportuno: crea sectas y vencerás. Y así ha sido fácil y de una lógica fascista aplastante, implantar una segregación racial (por la brutalidad) contra los disidentes.

El Neonazismo del coronavirus se ha globalizado gracias a una prensa y medios de comunicación prostituidos y absolutamente volcados a la implementación del cariño y sumisión a los líderes de un nazismo homicida que exhibe un rancio paternalismo, al que han llamado Nueva Normalidad. Un fascismo tan dañino, moralista, represivo y asesino, que incluso ha sublevado los ánimos de la ultraderecha.

Valga decir por último que el viejo nazismo, el de Hitler, tardó casi quince años en implantarse. La Nueva Normalidad Nazi, se ha implantado tan solo en veinte meses. Los golpes de estado a las libertades comenzaron globalmente a mediados de marzo del 2020.

Y está ya tan arraigado en las decadentes sociedades occidentales que solo una gran y devastadora violencia podría devolver las mínimas libertades biológicas que han sido robadas.





Iconoclasta

4 de enero de 2022

Tres caballos


Tres caballos corrían porque querían.

Sin hijoputa que les pesara en el lomo.

Sin hijoputa que les pusiera el pie en su voluntad.

Sin hijoputa que les marcara el paso.

Sin hijoputa que les acotara espacio o tiempo.

Y era hermoso.

Y una grandeza.

En un lugar y una época donde al hombre cualquier hijoputa le pisa el cuello, aquellos tres eran héroes.

Donde los hombres son cobardes, los caballos libres.

El miedo, la cobardía y la mansedumbre con humillación se paga, con indignidad.

Y nunca mueren los que deben, por mucho que los cobardes recen escondidos en sus casas e iglesias.


-Salmos de la ética y la nobleza: Una lección amarga.-




Iconoclasta

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29 de enero de 2021

Los toques de queda de la vergüenza

 


Las noches del miedo y la sumisión

son noches de vergüenza y asco.

Putas noches…


Las noches de los aplausos y la indignidad

son noches de vergüenza y asco.

Cochinas noches…


Las noches de la desconfianza y el acoso

son noches de vergüenza y asco.

Sucias noches…


Las noches de la hipocresía y la ignorancia

son noches de vergüenza y asco.

Apestosas noches…


Las noches negras de espías y envidia

son noches de vergüenza y asco.

Repugnantes noches…


Las noches de la pobreza y amén

son noches de vergüenza y asco.

Pornográficas noches…


Las noches de ratas y policía

son noches de vergüenza y asco.

Bastardas noches…


Las noches de cárcel y calles oscuras

son noches de vergüenza y asco.

Perras noches…


Las noches de televisión y mentiras

son noches de vergüenza y asco.

Mezquinas noches…


Las noches de los caudillos, caciques y serenos

son noches de vergüenza y asco.

Vomitivas noches…


Las noches del coronavirus y el fascismo

son noches de vergüenza y asco.

Enfermas noches…


Son las auténticas noches de la vergüenza y el bochorno, en las que los caudillos y caciques decretan que la libertad es enfermedad y los mediocres frente al televisor y el móvil, lo creen con fe analfabeta.

Son las noches que avergüenzan a mujeres y hombres; y dan paz y protección a las bestias de las granjas humanas.

Y a la noche de la vergüenza y la náusea, le sigue el amanecer indigno del bozal y las miradas cobardes.

Un nuevo sol para respirar el aire corrupto que se acumula en el bozal de sus hocicos medrosos.


El nuevo y normal fascismo español del coronavirus, del miedo y la vergüenza; ha llevado a España a la edad media, de donde nunca debería haber salido.




Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

8 de junio de 2019

666: parejas sumisa - macho


Son tiempos normales, apacibles. No hay nada extraño y todo es mejor que hace cientos y cientos de años atrás por muchos feminicidios, infanticidios y parricidios que haya.
La tan cacareada violencia entre machos y hembras primates es casi inexistente, comparando a los primates actuales con los de hace simplemente cinco mil años. Hoy día son unos rumiantes inofensivos que jamás usan la violencia con sus parejas reproductoras.
Que un macho le pegue una buena paliza a una hembra, aunque habitual en las noticias, es un hecho puntual que estadísticamente no influye negativamente en la expansión demográfica de los primates, sois tantos que la muerte de una hembra o macho no significa nada.
El asunto de los asesinatos “de género” como pomposamente los llaman, son meros hechos anecdóticos y noticiosos para llenar espacios de noticieros y prensa.
Los humanos, sois plaga. No es preocupante que muera un mono o mona reproductoras y toda su descendencia.
En algún momento todo cambió y algunas hembras aprendieron a conocerse y poco a poco (tan poco a poco que les ha costado milenios poder entrar en los círculos de poder) se han hecho poderosas algunas líneas genéticas de monas. Los monos machos no han cambiado, son idiotas en todas las eras geológicas y sociales del planeta.
Las mujeres prehistóricas y antiguas no veían maltrato en las palizas y violaciones a las que eran sometidas a lo largo de sus cortas vidas. Nunca sintieron placer (como muchas hoy día, los machos más machos no saben follar y las dejan hambrientas y por tanto, putas). Hombres y mujeres eran animales en estado puro, incluso hasta hace apenas tres siglos atrás. El macho se la metía y ellas parían y servían de saco de entrenamiento cuando el mono frustrado y borracho por su propia torpeza no había sido capaz de aportar comida o dinero a la familia.
Tal vez, por esa prehistórica o antigua sumisión de las monas, la especie humana se hizo plaga. Las monas tragaban con todo y no existía cuarentena entre parto y parto. Parían sus crías como las ratas en las alcantarillas.
A medida que los monos os esclavizabais con las leyes y sus obligaciones, religiones y moralidades; os hicisteis más débiles machos y hembras, menos violentos y además, comenzasteis a procrear con más higiene y profilaxis, con más rapidez y seguridad. Las monas y sus crías sobrevivían más tiempo sobre el planeta. Os convertisteis en la peste que sois hoy.
Degenerasteis hasta convertiros en la mediocridad cobarde que sois hoy día, en animales de granja, productores con amos que os atan corto y os hormonan (suministrando licores y otros narcóticos) si es preciso, para que no baje la producción y se mantenga esa imbecilidad tan característica que tanta repulsión me provoca.
Lo cierto es que siempre os he odiado, os he matado y descuartizado por ser la especie más repugnante y amada por ese degenerado de Dios el melifluo, el maricón folla-ángeles.
Pero siempre quedan genes que de vez en cuando se hacen más evidentes en algunos ejemplares machos o hembras y por ellos, aún hay parejas y unidades familiares más o menos numerosas; formadas por sumisas de coño baboso por amor a sus maridos machotes, borrachos, violentos y lo más incomprensible: incapaces de darles un orgasmo de verdad.
He visto monas llorar por el macho que les ha pegado patadas en el coño, cuando lo he abierto desde el pubis hasta el esternón desparramando sus tripas. Tuve que hacer callar los gritos de la sumisa asfixiándola con mi pene en su boca llorona de mierda. Bueno, lo cierto es que mientras me la mamaba intentando respirar, le hice un coño más largo y sonriente con el cuchillo. En aquel charco de orina y sangre me sentía como el dios que soy.
Que amen tanto a sus monos es algo que me divierte. A veces pisoteo bebés hasta convertirlos en pulpa que, tienen más capacidad intelectual y dignidad que esas sumisas primates.
Creedme, he visto evolucionar el planeta y las cosas que lo llenáis; y de todas las bestias que torturo y descuartizo, las que me provocan más placer son los machos que aún a pesar de no saber meterla bien a sus monas, tienen muchas crías como prueba de su virilidad.
También esas hembras taradas son gratificantes de matar: folladas sin placer, apaleadas como perras y pariendo como conejas, envejecen mal y en pocos años ya no inspiran una mísera erección. Vale la pena matarlas durante unas horas. Una pareja de monos así, es un buena forma de pasar el rato antes de la cena.
Hace unos meses, mi Dama Oscura y yo pasamos una sangrienta y sexual velada con un matrimonio de primates de la especie que nos ocupa: sumisa-violento.
¿Sabéis que los más agresivos machos con las hembras gritan como cerdos acuchillados ante el más mínimo dolor?
Y conmigo y mi puta Oscura no existe dolor mínimo.
Os cuento lo que hicimos. Podéis hacerlo si queréis; aprended. Pero vosotros pagaréis las consecuencias legales e incluso podríais morir cuando vuestras víctimas se defiendan. No sois dioses, así que sed muy cuidadosos cuando asesinéis o torturéis.
Barcelona es otra apestosa ciudad granja, que vestida de modernidad y cosmopolitismo, quieren creer sus reses que es un lugar especial.
Dejando atrás el centro de Barcelon, marchando en dirección norte y ya en plena sierra de Collserola (lo de “sierra” es una broma, es una montaña pelada de tan pisoteada que está; allí hasta los jabalíes se sienten ciudadanos), se encuentra el último suburbio más miserable de toda la comarca (Torre Baró). Formado por chabolas de fibrocemento, planchas de metal y maderas podridas. En el mejor de los casos, hay casas que no se han acabado de construir y los primates viven dentro entre ladrillos desnudos y los bichos que allí se esconden entre tanta miseria.
Gitanos, delincuentes sin cerebro, camellos que se colocan con su propia mercancía y las ratas que duermen e infectan con ellos y en ellos…
En fin, si quieres hacer embutidos y chacinas humanas, allí hay suficiente carne para ello. Solo hay que matar el que más te guste, lo despedazas y te lo llevas a casa sin ningún problema legal. Como ya he dicho, son tantos que el asesinato de cuatro o cinco monos de piel oscura por raza o por suciedad, crea hasta cierto alivio.
Así que aparco mi Aston Martin frente a un solar en el que hay varias tiendas de campaña sucias y unos cuantos tipos fumando hierba entre la mierda, bebiendo vino de cartón ante un hoguera maloliente.
No tocarán ni la pintura de mi coche, son bestias que entienden muy bien quien es el macho dominante y captan el peligro de una forma muy primitiva. Su cerebro es muy ineficaz; y de tan primitivo, instintivo. Les sirve para salvarles la vida alguna vez por ese carácter básico y animal.
Tal vez los mate luego si me apetece.
Miran las rotundas piernas bronceadas y musculosas de mi Dama Oscura al bajar del coche, su microfalda de piel deja ver su coño desnudo y rasurado y su blusa negra, abierta en un gran escote, deja asomar las areolas de sus pesadas y sólidas tetas a través de las copas de un sujetador negro sexualmente pequeño.
Todo primate sabe que es un hembra vedada, a ellos. Solo es mía, jamás podrían tener y satisfacer semejante mujer. Por eso la observan con disimulo, desconfiadamente y con sus pequeñas pollas duras latiendo en sus calzones cagados.
Tres chabolas más adelante y hacia la montaña se encuentra la casa a medio construir y con los agujeros de las ventanas cubiertos con plástico y maderas, del matrimonio cuyo macho es un tal Axel Perea y la sumisa Desiré Expósito. El macho tiene treinta y siete años; la hembra, a pesar de aparentar sesenta, solo tiene treinta y cinco. Un niño de doce años (Luismi) y una niña de cuatro (Angelina) son los hijos.
Madre de Desiré: “No puedes seguir con ese hombre, un día te matará”.
Desiré: “Es el padre de mis hijos, es un buen hombre, solo está pasando un mal momento”.
Cuando Axel la tira al suelo y la patea durante minutos, al quedarse sola restriega su clítoris con el puño hasta correrse.
Es una subnormal absoluta, una enferma y retrasada mental.
Sin pretenderlo, resulta que estoy haciéndole un favor a los humanos primates.
El bueno de Axel le ha dado una buena paliza a Desiré (la segunda del día) porque no le ha comprado la cerveza como él le ha ordenado. Los niños lloran en su habitación bien calientes por un par de bofetadas que les ha pegado su padre tan macho. Desiré con la nariz y los labios sucios de sangre y de rodillas, le chupa la polla a su marido en la cocina, si así se le puede llamar a esa pocilga. Axel marca el ritmo del movimiento de su puta mona sucia agarrándole el pelo con fuerza. De vez en cuando le pega una bofetada para que use bien la lengua.
Tarda mucho en correrse porque es un borracho y no es tan hombre como se cree. Hoy no se correrá en la boca de su hembra idiota.
Axel trapichea con drogas, roba en el centro de Barcelona en comercios y a los niños y adolescentes al salir de los colegios. Un día trabajó en una obra como peón; pero se cansó demasiado y tuvieron que ingresar en urgencias a Desiré y extirparle el bazo tras una patada que le dio al llegar a casa tan cansado.
“Por tu culpa tengo que matarme a trabajar, asquerosa”.
Entramos en la casa, casi con una actitud aburrida. A veces nos pesa un poco la iteración de nuestro trabajo.
Mi Dama Oscura se deja caer mostrando sin cuidado su coño en un asiento de coche que usan como sillón frente a la tele. Yo me dirijo al cuarto donde se encuentran los niños.
Los degüello con el cuchillo y los decapito.
Los he poseído, he entrado en sus pequeños y apenas eficaces cerebros para que no gritaran. No han muerto dulcemente, simplemente les inhibo la capacidad de hablar y moverse, les duele y son conscientes de todo. Me gusta que sufran los primates por muy pequeños y lindos de mierda que sean.
Le doy una cabeza a mi Dama Oscura, la de la niña, e irrumpimos en la cocina.
- ¡Ejem! -carraspeo ostentosamente.
Desiré me mira boquiabierta, y también la cabeza del pequeño Luismi, con la polla de su macho a unos centímetros de sus labios y el puño sujetándola con profesionalidad. La inmovilizo entrando en ella antes de que pueda gritar o hablar mierda, como a su marido.
A mí se me escapa la risa.
La Oscura lanza la cabeza de la niña y el Axel no intenta cogerla, le golpea el pecho y cae a sus pies. Es tan sórdido que me siento como en mi infierno.
No hablan, no dicen nada. Ni siquiera pueden moverse.
Son tan graciosos que les hago una foto con el móvil para subirla a mi Instagram.
Es que me parto.
Con el cuchillo corto muy lentamente el pene del macho permitiéndole que se muerda la lengua para intentar descargar un poco de dolor. Le quito ese pequeño rabo de los dedos a su puta sumisa y se lo meto en la boca.
Axel parece estar fumando un extraño puro mientras de su pubis mana un torrente de sangre que impacta en los inmóviles labios de la sumisa Desiré.
La Oscura trabaja con Desiré: rasga la camiseta de Metálica (su macho se la regaló hace cinco navidades). Sus tetas ya deformes y de largos pezones oscuros le caen por encima de los michelines de la barriga. Mi Dama saca una larga aguja que sujeta su melena negra y la usa para ensartar los dos pezones juntos.
Los ojos de ambos primates están anegados en lágrimas y por la forma en que los abren, parece que se les van a salir de las órbitas.
Dentro de sus cerebros puedo sentir el dolor y el pánico que vociferan mentalmente pidiéndome piedad.
No sienten pena por sus hijos muertos, ahora mismo están pendientes de un pene que ya no tienen y unos pezones que duelen sin que el puto Dios sea capaz de hacer nada por ayudarlos.
Cuando los primates ateos son sometidos a una buena lección de anatomía forense, le rezan hasta a las cabras si es necesario.
Me acerco a Axel y permito que sus pupilas se dilaten cuando le corto las fosas nasales para que se asemeje a un jabalí.
También corto sus mejillas desde las comisuras de los labios hasta el tope que marcan los maxilares. Sus muelas podridas se hacen visibles y se aprecia en el aire el olor de una dentadura con muy poca higiene.
La Dama Oscura ha practicado un pequeña y precisa incisión en el cuello de Desiré para que mane un chorro de sangre que usa para untar sus manos (una práctica habitual con las reses en las aldeas africanas hambrientas). Se arrodilla ante mí, saca mi falo malvado y lo unta con toda esa caliente sangre, me besa con devoción el glande y yo le regalo una gota de semen en la punta de su lengua.
Conduce mi rabo ensangrentado a la boca de la inmóvil sumisa que bien podría confundirse con una fea muñeca de látex hinchable.
Tengo unas absolutas ganas de rugir de caliente que estoy. Le follo la boca y hiero mi polla profundamente con sus dientes y muelas.
Mi Dama Oscura hace algo con el Axel que provoca un chapoteo. Me corro en la boca de la mona y le doy un golpe en la cabeza con una sartén. El lado izquierdo de su cabeza se deforma con un crujido al romperse el cráneo y su pelo se apelmaza de sangre.
Me giro con curiosidad apartando la cabeza de Lusmi con un pie; resulta que la Dama Oscura ha hecho una larga raja en la garganta del macho, le ha cortado los testículos y los ha colocado de forma horizontal en la herida. El vello rizado que asoma por esa llaga fresca resulta repugnante.
Coloco de nuevo a la sumisa frente a su macho mutilado con el rostro mirando hacia a mí y los fotografío para enviarle a Dios la imagen por wathsapp.
La amo. Amo tan profundamente a mi Dama... Tiene una sensibilidad inhumana. Es una rareza entre millones y millones de primates.
La muy graciosa le quita la polla de la boca y simula que es un puro al que le da una calada mientras se mete los dedos en su caliente y húmedo coño incitándome a metérsela. Juguetea con la cabeza decapitada de la pequeña Angelina, metiendo sus dedos entre su pelo ensangrentado.
La subo sobre la mesita de la cocina y la follo, y la follo, y la follo… La cabecita rueda mudamente por el suelo hasta el salón.
Mis pies resbalan en sangre y la muerte huele rancia. Los gemidos de la Oscura se extienden por todo el barrio que, permanece silencioso, expectante de una forma primigenia y atávica. Supersticiosa…
Y es que cuanto más pobres son los primates, más parecen involucionar.
Nos corremos, nos fumamos un cigarrillo en silencio frente a los cadáveres y permito que sus cuerpos se derrumben ya (ambos han muerto desangrados hace unos minutos).
Dejando pisadas ensangrentadas en la calle, llegamos al Aston Martin y mato a tiros a los monos del solar con mi Desert Eagle .50.
Las mitades superiores de sus rostros desaparecen en una nebulosa rojiza antes de caer en la basura muertos.
Y ahora vamos a un buen restaurante a cenar en la “exclusiva” Barcelona.

Os aseguro que no salió en las noticias. Que unas mierdas mueran no importa a nadie.
Nada nuevo bajo el sol y una familia de piojosos monos menos en el mundo.
Tenéis que reconocer que sin mí, el mundo sería infinitamente peor.

Siempre sangriento: 666.





Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.