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15 de agosto de 2026

lp--El planeta y yo--ic

No existe nada como refugiarse del cansancio y el ardor bajo la fronda de un árbol y ser acariciado por una súbita ráfaga de aire.

Una caricia del planeta, tal vez como agradecimiento por caminar sobre él.

Un poco de pagana ingenuidad no puede hacer daño.

Hay días que la vida carga con todo su peso sobre los hombros y tengo la impresión de que la gravedad hoy es más fuerte.

La sombra y la caricia del aire no me los merezco, me pertenecen por el sólo hecho de haber nacido en el planeta.

En realidad, desconfío del planeta porque a la mayor parte de la vida que soporta y mantiene la trata con hostilidad.

Sea como sea, este momento provoca la emoción de creer estar en el lugar adecuado y con eso me basta.

Claro que, esto no podía quedar así de tranquilo y perfecto; un par de subnormales se detienen cerca de mí para hablar de su mierda.

Idiotas incapaces de caminar y hablar al mismo tiempo.

Luciéndose ante nadie, pensando con injustificada vanidad que importa lo que cotorrean.

E importa, exactamente, una mierda.

En los mejores momentos del día siempre hay de guardia un par de imbéciles para molestar. Joder, más concretamente.

Tal vez, es el pago al hostil planeta: dos subnormales rompiendo la magia del momento por una ráfaga de frescor.

Espero que un día el planeta sea decidida e impíamente hostil también con los idiotas.

Estoy harto de su proverbial suerte, esa en la que se les aparece la virgen en exclusiva.

Tampoco creo en las vírgenes, creo que la virginidad es una falta de experiencia o una incapacidad como otra cualquiera.

Y ahora que los subnormales se alejan al fin dejo de rajar. Me gusta más la voz de los árboles que la de mi tan familiar pensamiento.

Vaya... Ahora tengo sed.

Nada es perfecto de mierda.


 

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

14 de agosto de 2026

tg--Una pierna podrida--ic



No hay modo alguno de evadirse, de relajarse cuando arrastras una pierna casi en descomposición que pesa como el plomo.

No es sólo por el calor y la fatiga.

Es el dolor y el desánimo.

El dolor y los recuerdos.

El dolor y lo que no pudo ocurrir.

El dolor y lo que te resta de vida.

El dolor y la vergüenza de un mal caminar.

Y el dolor está intrincado en el cansancio, intrincado en el miedo en mis huevos.

Y en la memoria.

La cochina memoria...

Y otra vez intrincado en el propio dolor.

No hay forma humana de sonreír cuando arrastras una carne cadáver.

Aunque no sonreír hace tiempo que dejó de preocuparme.

Esa cosa, esa pierna, te infecta todo quieras o no.

Y aún así, las células insisten en dividirse y multiplicarse; como si el dolor no fuera con ellas. Ni la memoria, ni el cansancio, ni el desánimo.

Ni la puta que me parió...

He aprendido de una forma natural, intuitiva que es más fácil odiar que amar.

Maravillosa e impúdicamente fácil, incluso a uno mismo.



Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

2 de agosto de 2026

lp--Amor enquistado y naturaleza animal--ic

Tengo un amor enquistado en el corazón que, en aleatorios momentos provoca una taquicardia que pone en jaque por exceso de presión las venas y arterias del cerebro y rabo.

Y que en mi leche haya sangre: un batido de melancolía y deseo roto.

Nunca he pretendido obviar mi naturaleza animal y territorial. Soy cien por cien humano para bien o para mejor, porque la violencia es don de supervivencia y selección.

Y las erecciones y humedades están intrincadas en el tejido frecuencial del amor como las emociones en el cerebro.

Así que desear o amar es follar, es un lote.

De ahí la tristeza. La inmensa y puta melancolía.

Y claro, la castración no va conmigo.

Ni la amputación.

Y no voy a pedir permiso de mierda a la autoridad para suicidarme si se diera el caso.

Yo no pido permiso ni al puto dios para hacer lo que me afecta.

No quiero que el cochino estado/dios haga propaganda electoral con mi muerte alardeando de haber autorizado una eutanasia piadosa de mierda.

A lo que iba: anhelo metérsela, que se corra entre mis dedos y boca.

Y mañana, compartir el primer café del día con ella otra vez...

Los amores enquistados están muertos; pero ocurrieron y viven en mi íntimo universo.

Y está bien, aunque revienten las arterias.

A lo hecho, pecho y haré o no lo que deba según mi sagrada, obscena, violenta y única voluntad.



Iconoclasta

 

9 de julio de 2026

lp--Obscenas deidades--ic


Cuando deslizo los dedos en lo más íntimo de sus muslos humedecidos y con un jadeo animal de lasciva agonía se abre ante mí, soy dios ante su creación.

Ella sometida a mí.

Empapada y dilatada.

Indefensa ante su dios que se clavará en ella profundamente.

Su coño es mi Olimpo...

Ahora, evocando su coño hambriento, viscoso y dulce; mi polla sufre espasmos ante el torrente sanguíneo que recibe. 

Endureciéndola con un dolor místico, existencial.

Como el de Jesucristo clavado en la cruz.

Esta sangre que la polla le ha robado al cerebro y me convierte en animal enteramente, sin trazas de razonamiento.

Y antes de caer en esa fascinante bestialidad, mi último pensamiento es que el dios se ha reducido a creación ahí dentro; exprimido en su coño de diosa impía.

Somos deidades en recíprocas y lácteas venganzas.


Iconoclasta


30 de mayo de 2026

lp--Japón, vejez y café--ic


Es espeluznante la cantidad de viejos que acumula Japón por culpa de sus políticas de bienestar social.

Y el café colombiano recién hecho tiene un aroma y sabor excepcionales.

La verdad es que lo de Japón y sus viejos me importa lo mismo que el rabo sucio de la vaca.

Ocurre que al escribir o pensar en viejos, me es imposible no asociarlos con el café descafeinado o adulterado.

Mutilado…

Estamos abandonados…

Es lo que tiene filosofar cuando tienes un gran conocimiento y sabiduría: divagas con un absurdo y jocoso sarcasmo quieras o no.

Va en el lote de ser listo como una ardilla.

Es un asco ser tan intelectual y prolífico.

A veces, incluso locuaz como una cotorra.


Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

8 de abril de 2026

lp--Dramatización de un puente--ic


Pienso existencial y fatalistamente, llevado por un ingenuo y banal romanticismo: ¿Por qué es tan oscuro y pedrizo el camino a la luz? Debería ser alegre, esperanzador. Y no profetizar el final a un precipicio.

Y caigo en mi estupidez de romanticismo simplón: si camino hacia la luz es porque habito lo oscuro.

Es el contraste, el puto contraste de luz y penumbra lo que saca lo más tonto de mí.

Y a falta de magia me propongo crearla porque la imaginación, la mía, no tiene límites. No me impongo la más mínima concesión al comedimiento o censura.

Hay un mojón justo al final de la cuesta vestido de luz y sombra. Es una prohibición más, o un resto de ella.

Las prohibiciones nunca mueren, se acumulan como los excrementos en los prados.

Indica que no hay libertad, que si quieres cochina libertad, te mantengas en la oscuridad donde nadie te envidie ni controle. Sé oculto, porque en la luz estás indefenso a la mezquindad, codicia, servilismo y pobreza que te envuelven.

Tal vez el mojón evitaba el paso de carros ya inexistentes. Las puertas al campo y su libertad son milenarias, no es un invento nuevo.

Los mojones se mantienen como aviso a la luz opresora en la experiencia de la oscuridad.

La luz está acotada por leyes, pecados y condenas como la oscuridad por los muros del puente.

La luz y la oscuridad no representan el bien y el mal, el cielo y el infierno. No hay nada especialmente bueno o malo en ellas.

Son las metáforas propias de la cobardía y el valor, del conocimiento o la ignorancia.

Libertad o servilismo.

En la oscuridad se crean las cosas más hermosas que la luz deshilacha en jirones.

No… La luz y la oscuridad sólo pueden ser metáforas de la bondad y la maldad en la ignorancia y la cobardía. En la incomprensión de la propia naturaleza humana.

La especie animal humana sacó alimento de la luz y creó sueños de esperanza en la oscuridad.

Los dioses, todos, se inventaron a plena luz por un homínido cobarde y enfermo que por sus incapacidades quiso parasitar, esclavizar y vejar la existencia de miles y miles de humanos como él.

Un dios no es más que el excremento seco de aquel parásito alérgico al trabajo, al esfuerzo y a la imaginación.

Y aquel primer creador de dios, ni siquiera lo modeló con sus manos; le dio la mierda que cagó a uno de aquellos primeros homínidos para que le diera forma, de pirámide, de cruz, de luna… A cambio de un favor mezquino.

Todos aquellos medio-humanos abrazaron la fe que llamaron luz, y dejaron la imaginación y la esperanza pudrirse en la oscuridad.

Y se hicieron mayorías votantes, las de hoy.

No voy a cruzar el puente, me detengo a fumar. Decido quedarme en la penumbra de mi pensamiento íntegro e inviolado.

Luego, volveré a la oscuridad que amo, la de su coño húmedo y envolvente. Absorbente… Que amo, que busco, que beso y embisto. La necesito tanto como para someterme a su esclavitud oscura y cremosa.

Dulce...

No, aquella luz en la pasarela del puente es mala, mala, mala… El mojón se esculpió con libertades y sueños muertos.

Me fundiré en mí, no emergeré a la luz.

Bye…


Iconoclasta

Foto de Iconoclasta (“Dramatización de un puente”. Pont del Raval, Ripoll).


29 de marzo de 2026

lp--El idiota (y su deriva)--ic


El idiota nace y durante toda su vida perfecciona su aptitud.

No es algo por lo que sentir admiración u orgullo; simplemente ocurre.

No está documentado que el idiota se haga a sí mismo; sin embargo, muchos individuos con cerebro operativo dicen y hacen idioteces poniendo en serios aprietos a los idiotas natos que hasta en ser ellos mismos yerran.

Entre un idiota nato y un idiota eventual o accidental en sus actos no hay diferencia alguna, es imposible discernir sin rmn o escáner el que tiene cerebro del que lo tiene podrido.

Su deriva:

En las actuales sociedades del homo infrasapiens, cuando algo huele a podrido, sus individuos suelen achacarlo con estudiada y evangélica condescendencia a una necesidad orgánica tan respetable como cualquier otra.

Este peculiar desajuste o tara cerebral es conocido como globalización o agenda 2030.

Esto explica por qué “Eau de Carne en Descomposición” es el perfume récord de ventas en el planeta, como la cocacola fue récord planetario en el siglo XX. Se contempla que, ya en el 2030, todo recién nacido de homo infrasapiens huela como un rollizo, rosado y tierno cadáver.

Las cunas ecológicas de paja y estiércol serán el colofón y máxima expresión de la implantación total de la agenda 2030 o globalización y su ansiada y admirada podredumbre y hacinamiento de pobres con pobres.

Los ricos de la agenda 2030 o globalización, sus bebés, en lugar de oler a cadáver, nacerán con un reloj de oro, lacra que soportarán con dignidad y contención respetando escrupulosamente todo lo podrido; o sea la tolerancia buenista de la agenda 2030 o globalización.

Nunca en la historia de la humanidad la relación amo/esclavo o rico/pobre ha sido tan cordial y pacífica como con el homo infrasapiens.

El infrasapiens es la evolución del homo sapiens sapiens. Para que todo el mundo lo entienda: como los pokemon evolucionados; pero en el caso humano, evolucionados a peor o involucionados.

Los primeros homo infrasapiens surgieron el año 2020 del Coronavirus en el siglo XXI, (o sea, después del surgimiento del Coronavirus o d. C.) en la península ibérica, el rincón más occidental e inaccesible durante siglos del continente europeo. Y cruzando el estrecho de Gibraltar para entrar en el rico y opulento Marruecos, se extendieron por la costa africana hacia Asia, donde ahora trabajan voluntaria y gustosamente como esclavos en las factorías chinas por un puñado de pienso diario y un frasco de 50 ml de esencia de Eau de Carne en Descomposición cada mes.

Dada su forma de vida concienciada y agradablemente esclava, su único pasatiempo tras la jornada de esclavización china es reproducirse descontrolada y tontamente, también como los chinos hicieron en su momento de máximo esplendor demográfico. En la actualidad los infrasapiens ya están llenando los espacios vacíos de Rusia y de algún modo instintivo como algunas aves, van rumbo a Canadá desde Siberia cruzando el Estrecho de Bering en invierno.

Dejo aquí el ensayo abierto a otros posibles finales como la autoextinción feliz por canibalismo del homo infrasapiens, no se diera el caso de que una raza extraterrestre, como en el maravilloso film Bugonia, intercediera por este homínido agendado y global y decididamente idiota (nato o accidental).


Iconoclasta