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28 de diciembre de 2025

lp--La polarización o el estrés del ganado humano--ic


La polarización político-social-sexual es una neurosis propia del ganado humano hacinado en ciudades que forma rebaños consumistas o (pseudo) democracias.

Sociedades (si se le puede llamara así a una colonia de insectos mamíferos) decadentes, donde prima el debate y necesidad de qué comprar y consumir. Y esto incluye a jerarcas o líderes políticos, religiones, sexo, guerras ajenas que se hacen propias y razas que amar por una necesidad perentoria que publicita el estado/dios para crear negocios que le rindan riqueza fácil.

Sin embargo, el estrés máximo se produce durante las (pseudo) elecciones, en las que las reses u obreras humanas se exasperan por comprarse/votar al jerarca/burócrata o líder político de moda, que cuanto más cerdo e hijo de puta es más lo compran o votan. Es un hecho que ocurre desde los años treinta del siglo pasado y se ha ido agravando gracias al coronavirus y sus variados (en la retórica) fascismos en pleno siglo XXI.

Sociedades degradadas en las que ya no existe ni es posible la libertad y no hay una necesidad perentoria de luchar por la subsistencia; sino de alimentar un teléfono conectado a las redes sociales (“suciales” con más precisión), un coche eléctrico, una plaquita solar y una hipoteca. Son las cuatro cosas que conforman y honran como “ciudadano integrado” a toda res humana. Les hace creer que han triunfado en su esclava e indigna vida, absolutamente incapaces de imaginar una vida digna.

Una sociedad decadente, indolente y funcionalmente analfabeta no quiere libertad, sólo quiere que el estado/dios la controle y le dicte pecados, leyes y condenas; porque su pensamiento ya no existe y por tanto se hace del libre albedrío y el valor lacras sociales a las que se da caza y censura. Su pequeño cerebro se activa por estímulos electro-químicos globales, de la misma forma que las hormigas o termitas actúan en sus hormigueros y termiteros.

El control asfixiante y criminal del estado/dios lleva a las reses humanas a sentirse protegidas y la humillación que sufren es un bajo precio a pagar mezquinamente con la testa baja para que nadie les reproche su cobardía y cultivada sumisión. Si eliminas a los humanos válidos, ya no hay comparativa. La estrategia del estado/dios es incluso pueril.

Por ello necesitan un líder que comprar a precio de hipoteca y las controle y homogenice, para que no surjan valientes, cultos o inteligentes que las pongan en evidencia.

En definitiva, la polarización es una época de rebajas en las granjas humanas, en la que se ofertan dos o tres jerarcas/burócratas/sacerdotes que tomarán el control de sus vidas; esto es su movilidad, conducta, esfuerzo y creencia o superstición ritual.

Y claro, la chusma insectil se divide furiosamente en función del modelo de cerdo que quiere para que le decrete cómo ser explotada en todo momento en su triste, impersonal y electro-química existencia.

Las reses humanas eligen con mezquina actitud los programas de control y vigilancia que les impondrá el estado/dios, los impuestos de usura corrupta que desean para sí y sus crías y el modelo de picana eléctrica que usará el líder para conducirlas “con mano que no tiembla” a los prados donde comen y cagan al mismo tiempo, a los centros de explotación diaria y luego, ya agotadas en unos pocos años, al matadero sin ningún tipo de alegría o esperanza de una vida mejor.

Polarización es un simple eufemismo para no herir las sensibilidades del decadente, crédulo y cobarde electorado.

Polarización es el mugido de cobardía, hastío e incapacidades del hacinado ganado humano productor de estiércol. Que a su vez ceba de comida y riqueza al estado/dios alérgico al trabajo que exige además, suministro de cocaína gratis y sexo sucio para los líderes y sus sicarios en las instituciones.

En el mismo instante en el que una manada de endogámicos subnormales animales humanos aplaudió a su inventor de pecados, leyes, condenas e impuestos, el ser humano inició su agonía como especie en el planeta. Y para empeorarlo todo, no hay suficientes carnívoros que se alimenten cazando humanos y esto conduce a la humanidad a la extinción por canibalismo, cosa ésta que es buena para el planeta; pero es una extinción demasiado lenta.

No se puede esperar que una sociedad degrada por una raza humana especialmente seleccionada durante milenios para ser esclavizada y explotada por una minoría aristocrática o estado/dios, reconduzca su deriva hacia la indignidad.

Se requiere una eliminación masiva de las líneas sanguíneas corruptas que eternizan su mensaje genético indigno. Es necesaria la muerte de miles de millones de reses humanas y la decapitación del estado/dios en una gran guerra civil mundial.

Así los pocos que queden tendrán una mínima oportunidad de dignificar a la especie animal humana. Una última oportunidad.

Es la forma más rápida y menos dolorosa para que la humanidad vuelva a la libertad de la naturaleza y su dignidad como especie.

Como el mamífero omnívoro que fue y no como el mamífero cobarde de reproducción insectil que hoy es.

O esto, o se comerán unas a otras las reses humanas en una extinción lenta, larga y agónica.

Están muertas y no lo ven.

Ya no hay leones y tigres que regulen y selecciones la mejor humanidad.

Hoy hasta lo estéril se reproduce y cada nueva generación de vacas humanas, tristemente, se hace más longeva.


 

Iconoclasta


12 de diciembre de 2025

lp--La luna nueva--ic


La luna ha finalizado su turno de noche y ahora se muestra nueva y relajada.

Templada y cálida. Satisfecha.

La puta más bella del Sistema Solar.

Una sonrisa de amante en el azul. Una sonrisa a nadie...

Coqueta se deja bañar por el sol y templa las pasiones nocturnas.

La luna es como ella, la que me esclaviza con amor y deseo, con ternura y determinación. Con pasión inmisericorde me monta con los cuatro labios húmedos y los pezones empapados de mi baba animal, de amor sin cerebro. De ansia sin control.

Debe sentirse la luna cansada de las frías noches que la desnudan en su brillo metálico ante los ojos que habitan el planeta: lunáticos, trágicos, románticos, asesinos, licántropos, vampiros, astrónomos, brujos y depresivos. De vez en cuando un solitario anodino que no piensa en sus misterios, sino en su sencillez, en su belleza sin más.

Un cojo dolorido que al admirarla, piensa que al final vale la pena vivir un poco más.

Es un movimiento planetario precioso cuando surge de día.

Cuando ella se derrumba convulsa por el placer sobre mi pecho y su cabello en mi rostro.

Inspira ternura y paz verla de día, apareciendo sin ser necesario.

Porque las noches son duras y solitarias y podría no salir.

Ojalá que nunca lo haga.

El amor nocturno es de luz gélida y sombras misteriosas. Pasión en penumbra, acechante... 

De día el amor nuevo es una sonrisa, un te quiero sereno antes de separarnos para trabajar. Un beso tan cálido que borra los malos augurios e incertidumbres del día.

Te engaña tiernamente... No puede hacer daño.

Si de noche la deseas y la follas con un amor desatado, salvaje y ávido; de día le tomas la mano y paseas con ella y no quieres más que seguir escuchándola, sintiéndola táctil. Compartiendo el aire en el mismo momento.

Es como follarle el alma...

La luna es como ella. Una ternura y un amor sencillo y sereno. Y al despertar compartimos café y tabaco y unas sonrisas satisfechas, algún gruñido porque la vida es muy puta; pero lo más hermoso es ese silencio amable que no estropea los sonidos del amanecer y su mar.

Yo no soy una luna, no sé cómo un ser menor como yo ha tenido el privilegio de ser parte de sus lunas llenas y nuevas.

No puedo evitar que me preocupe que un día mi amor de lunas se dé cuenta de que no soy suficiente, de que no soy nada.

No soy nadie.

Sólo un microbio bajo la tierna presencia de la luna nueva, tan inaccesible y tan letal.

Tan presumida y provocadoramente indiferente a quién vive y muere.



Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

2 de diciembre de 2025

lp--Mi muerte y mi caos--ic


No quisiera echar de menos una vez muerto mi caos silencioso e íntimo.

La muerte es la extinción de la conciencia.

Nadie flota, nadie trasciende. Nadie se comunica o manifiesta.

Es la gracia de los muertos.

Me irritan los que dicen estúpida e infantilmente que tras la muerte hay otra vida. Sería insufrible ser conciencia sin poder volver a mi táctil caos de soledad, letras, café, tabaco y pensamientos intangibles; pero ante todo, no volver a decirle cosas y acariciar a mi compañero Murf que añade una paz y belleza de nata montada a mi íntima existencia.

Es un merengue de silenciosa ternura y analítica mirada.

Odio que alguien adultere la muerte adaptándola a su cobardía innata. Es tan precisa y clara a pesar de la oscuridad que trae...

Cuando algo es sencillo y natural surgen pervertidos y cobardes arribistas que lo corrompen.

No quiero que hagan eso con la muerte, no con la mía.

Puercos... 

Y quiero morir antes que Murf, me niego a ver a otro ser amado pudrirse mientras aún respiro.

Quiero salir el primero de aquí y ahorrarme las desgarradoras tristezas que añadirán al acto de morir desolación en lugar de paz.

Así será cuando ocurra: en la foto él mirando una mesa vacía y el café por acabar.

Mejor él en la foto que yo.

Memento mori...

Y que muera la conciencia de una vez por todas, sin más tristezas.

Que morir no sea un llanto de tristeza, sólo de dolor y miedo.

Los míos.


Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.