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28 de diciembre de 2025

lp--La polarización o el estrés del ganado humano--ic


La polarización político-social-sexual es una neurosis propia del ganado humano hacinado en ciudades que forma rebaños consumistas o (pseudo) democracias.

Sociedades (si se le puede llamara así a una colonia de insectos mamíferos) decadentes, donde prima el debate y necesidad de qué comprar y consumir. Y esto incluye a jerarcas o líderes políticos, religiones, sexo, guerras ajenas que se hacen propias y razas que amar por una necesidad perentoria que publicita el estado/dios para crear negocios que le rindan riqueza fácil.

Sin embargo, el estrés máximo se produce durante las (pseudo) elecciones, en las que las reses u obreras humanas se exasperan por comprarse/votar al jerarca/burócrata o líder político de moda, que cuanto más cerdo e hijo de puta es más lo compran o votan. Es un hecho que ocurre desde los años treinta del siglo pasado y se ha ido agravando gracias al coronavirus y sus variados (en la retórica) fascismos en pleno siglo XXI.

Sociedades degradadas en las que ya no existe ni es posible la libertad y no hay una necesidad perentoria de luchar por la subsistencia; sino de alimentar un teléfono conectado a las redes sociales (“suciales” con más precisión), un coche eléctrico, una plaquita solar y una hipoteca. Son las cuatro cosas que conforman y honran como “ciudadano integrado” a toda res humana. Les hace creer que han triunfado en su esclava e indigna vida, absolutamente incapaces de imaginar una vida digna.

Una sociedad decadente, indolente y funcionalmente analfabeta no quiere libertad, sólo quiere que el estado/dios la controle y le dicte pecados, leyes y condenas; porque su pensamiento ya no existe y por tanto se hace del libre albedrío y el valor lacras sociales a las que se da caza y censura. Su pequeño cerebro se activa por estímulos electro-químicos globales, de la misma forma que las hormigas o termitas actúan en sus hormigueros y termiteros.

El control asfixiante y criminal del estado/dios lleva a las reses humanas a sentirse protegidas y la humillación que sufren es un bajo precio a pagar mezquinamente con la testa baja para que nadie les reproche su cobardía y cultivada sumisión. Si eliminas a los humanos válidos, ya no hay comparativa. La estrategia del estado/dios es incluso pueril.

Por ello necesitan un líder que comprar a precio de hipoteca y las controle y homogenice, para que no surjan valientes, cultos o inteligentes que las pongan en evidencia.

En definitiva, la polarización es una época de rebajas en las granjas humanas, en la que se ofertan dos o tres jerarcas/burócratas/sacerdotes que tomarán el control de sus vidas; esto es su movilidad, conducta, esfuerzo y creencia o superstición ritual.

Y claro, la chusma insectil se divide furiosamente en función del modelo de cerdo que quiere para que le decrete cómo ser explotada en todo momento en su triste, impersonal y electro-química existencia.

Las reses humanas eligen con mezquina actitud los programas de control y vigilancia que les impondrá el estado/dios, los impuestos de usura corrupta que desean para sí y sus crías y el modelo de picana eléctrica que usará el líder para conducirlas “con mano que no tiembla” a los prados donde comen y cagan al mismo tiempo, a los centros de explotación diaria y luego, ya agotadas en unos pocos años, al matadero sin ningún tipo de alegría o esperanza de una vida mejor.

Polarización es un simple eufemismo para no herir las sensibilidades del decadente, crédulo y cobarde electorado.

Polarización es el mugido de cobardía, hastío e incapacidades del hacinado ganado humano productor de estiércol. Que a su vez ceba de comida y riqueza al estado/dios alérgico al trabajo que exige además, suministro de cocaína gratis y sexo sucio para los líderes y sus sicarios en las instituciones.

En el mismo instante en el que una manada de endogámicos subnormales animales humanos aplaudió a su inventor de pecados, leyes, condenas e impuestos, el ser humano inició su agonía como especie en el planeta. Y para empeorarlo todo, no hay suficientes carnívoros que se alimenten cazando humanos y esto conduce a la humanidad a la extinción por canibalismo, cosa ésta que es buena para el planeta; pero es una extinción demasiado lenta.

No se puede esperar que una sociedad degrada por una raza humana especialmente seleccionada durante milenios para ser esclavizada y explotada por una minoría aristocrática o estado/dios, reconduzca su deriva hacia la indignidad.

Se requiere una eliminación masiva de las líneas sanguíneas corruptas que eternizan su mensaje genético indigno. Es necesaria la muerte de miles de millones de reses humanas y la decapitación del estado/dios en una gran guerra civil mundial.

Así los pocos que queden tendrán una mínima oportunidad de dignificar a la especie animal humana. Una última oportunidad.

Es la forma más rápida y menos dolorosa para que la humanidad vuelva a la libertad de la naturaleza y su dignidad como especie.

Como el mamífero omnívoro que fue y no como el mamífero cobarde de reproducción insectil que hoy es.

O esto, o se comerán unas a otras las reses humanas en una extinción lenta, larga y agónica.

Están muertas y no lo ven.

Ya no hay leones y tigres que regulen y selecciones la mejor humanidad.

Hoy hasta lo estéril se reproduce y cada nueva generación de vacas humanas, tristemente, se hace más longeva.


 

Iconoclasta


30 de marzo de 2023

lp--Esto no es La Tierra, es la taquilla C-18--ic


El planeta ya no es La Tierra.

Es la Taquilla C-18 de la película Hombres de Negro II.

La especie humana se ha convertido en algo parecido a esos pequeñitos alienígenas peludos, con ojeras como pandas y antenas con bolas luminosas, como estaban tan de moda en las discos de los ochenta del siglo pasado.

Solo que ellos tienen gracia, los humanos de La Tierra, también la tenían.

Pero estos humanos actuales de la Taquilla C-18 sucios del nazismo del coronavirus, la sanidad y el homosexualismo ideológico. De miedo, fe ciega, obediencia religiosa, infantilismo, aplausos a los dictadores…

Todos pensando igual, diciendo lo mismo que les emiten por televisión e internet. Repitiendo con el rostro convencido las mismas consignas que sus amos ganaderos les transmiten las veinticuatro horas al día sin cuestionar nada, asumiendo el lema nazi de que la libertad es enfermedad y acatando serviles las prohibiciones de todo tipo y los dogmas eclesiásticos de mansedumbre, homosexualismo, nutrición, sexo, ocio y cambio climático…

Estos no son humanos reales u operativos para la especie. Ya no quedan seres humanos de La Tierra, son los habitantes de la Taquilla C-18.

Sin gracia, todos haciendo colas en los mismos lugares para pincharse con el rostro compungido de miedo, silenciosos… Comprar las mismas cosas de oferta, las mismas películas de super héroes repetidas hasta el hastío profundo.

Tristes, átonos, amorfos…

Asomados a las ventanas para espiar a los que pudieran salir a la calle cuando los encarcelamientos por coronavirus, calzando bozal en el hocico como si en ello les fuera la vida, aplaudiendo al régimen.

Con sus “yo me quedo en casa”, “yo me vacuno”, “yo confío en mi dictador”, “el estado me protegerá y dará de comer”, escuchando con esperanza palurda la tonta canción de “Resistiré”…

No son seres humanos, definitivamente.

Al menos los habitantes de la C-18 de la película tenían gracia, hablaban como catetos pueblerinos con las miradas idiotas, en un acertado sarcasmo y caricatura cinematográfica de lo que sería la especie humana en el 2020. Me meo de risa al ver la escena, es mi clásico desde el primer día que la disfruté.

En lo demás, los habitantes actuales de la Taquilla C-18 dan pena en su infantilismo y temor conejil, su fe en los salvadores de sus vidas y ladrones que les roban el sustento y la respiración. Y a sus hijos la identidad, la cultura, su naturaleza y biología; y la determinación y creatividad.

Recordad que es de bien educados rebobinar las cintas antes de entregarlas al video club. Y ahora, corred que las entradas son dos por uno.

Y no os olvidéis de cantar a vuestros dioses y amos, cabestros.

Es que me parto el rabo con los ciudadanos de la C-18, los peludos con cara de panolis… ¡Qué risa!

Video de la escena: https://youtu.be/WFF6BEM_7ng



Iconoclasta


23 de mayo de 2022

Una nueva dinastía de faraones nazis

Una pequeña muestra de los nuevos faraones nazis surgidos gracias al coronavirus.


Ya no existe riesgo alguno, el control absoluto de la masa humana poblacional y la destrucción de sus necesidades biológicas y libertades individuales es ya un hecho.

El riesgo estaba en lo que aquellos escritores distópicos como Huxley, Orwell y Bradbury entre otros, escribían. Y no escribían novelas, era puro ensayo sobre el camino al que conducían las nuevas sociedades “democráticas”. De hecho,  todo intelectual entrevistado entre los años 70 y 80 del siglo pasado, levantaba las cejas con escepticismo cuando se hablaba de democracia. Los nazismos ocultos durante años han esperado con impaciencia que aquellos intelectuales murieran para que nadie recordara su escepticismo y desconfianza ante lo falsamente llamado “democracia” y que aquellos sabios sabían a donde conduciría.

Los líderes políticos de las falsas democracias en marzo del 2020 decidieron infectar sus naciones con el resfriado del coronavirus para eliminar viejos jubilados y pensionistas y aliviar así el gasto del estado; pero sobre todo para instaurar el pánico en una población envejecida, infantilizada y funcionalmente analfabeta, intelectualmente incapaz de discernir una estafa o mentira de la realidad. Y con ello, asestar un auténtico golpe de estado contra las mínimas libertades individuales y el control veterinario y psicológico de las masas.

Sin embargo, el coronavirus del neonazismo (posmodernismo le llaman algunos que tienen cierta dificultad para expresarse abiertamente), ha sido la herramienta para dar pista libre a la humillación del individuo (la masa humana ya no importa porque es prácticamente un rebaño manso a estas alturas de la historia, los individuos sí porque son detalles a pulir, a eliminar concretamente) y su ruina con los tributos de usura que los nuevos estados nazis (antes del coronavirus “democracias de pleno derecho”) han decretado contra la población con sus nuevas políticas del Cambio Climático.

 


 

Titulares absolutamente imbéciles y tremendistas de la prensa pro nazi machacando a la masa humana con el cambio climático y sus faraones nazis como intérpretes del libelo. Es pura estrategia nazi de inducción al miedo. A más miedo, más recaudan los farones nazis de la miedosa chusma o plebe. 


Libertad, cultura y arte se han eliminado o convertido en herramientas de control del pensamiento insectil humano, para que acepte la ruina, la extorsión y la esclavitud de los nuevos gobiernos sectarios nazis con buen talante y fe.

El llamado lenguaje “inclusivo” es una eficaz herramienta nazi de analfabetismo de la población; por poner un ejemplo de muchos actos contra la cultura.

Lo más llamativo por la codicia recaudatoria, lo descarado y sin elegancia alguna, ha sido el inicio de la persecución inquisitorial del tabaco (se pretende una humillación y purga del fumador de carácter religioso-nazi como se cometió contra los judíos) porque no es narcótico. Se trata de reconducir a las masas al consumo de marihuana como complemento al alcoholismo. Y hacer de ellos, como titulaba su novela Huxley: Un mundo feliz.

  


 



 

Titulares antitabaco de la prensa pro nazi publicados en un solo día.


Titular pro nazi para alentar el consumo de marihuana.


Táctica que tiene como fin conducir a la masa humana a una mayor sumisión o docilidad y tolerancia hacia el nazismo. Y por otra parte, al tratarse la marihuana de una droga ilegal, proporcionará su consumo masivo grandes beneficios a la corrupción estatal: reyes, presidentes, ministros, senadores, diputados, jueces, comisarios, etc… Los cobrarán como comisiones o sobornos como jamás antes los habían percibido en tanta cuantía.

Lo malo del tabaco y el alcohol para los actuales líderes delincuentes nazis del Cambio Climático, es que al ser sustancias legales, no les dan los beneficios suficientes y libres de impuestos para su ambición. Y por supuesto, no alelan completamente a la población.

Para llegar a este momento, durante décadas, ha sido necesaria una constante idiotización de las masas hasta retornarlas al analfabetismo de la edad media, infectarlas con miedo y así hacerlas dependientes del estado.

Lo que antes era un brazalete o insignia nazi, ahora es una vacuna o una mascarilla.


 


 

Fotos de los medios informativos pro nazis para alentar vacunación y mascarilla. Durante dos años sin descanso se publicaron miles de fotos iguales.


Es ahora que el miedo a un resfriado y a un cambio climático predicado como bíblico a todas las horas del día por los medios informativos prostituidos al nuevo nazismo, son aceptados con resignación por la chusma, y por ello besa la mano de sus respectivos jerarcas nazis como un rito religioso.

 


 


Serie de titulares de prensa pro nazi, publicitando una nueva epidemia y orientando de nuevo a la población al pánico y la mansedumbre hacia el nazismo, pagando de su pequeña nómina todo lo que le pidan los nuevos y normales faraones. Estos titulares son producidos cada día en cantidades industriales.


Una vez alimentada la masa con marihuana y alcohol, una vez sea instaurado “un mundo feliz” (en pocos meses al ritmo que lleva el nazismo), se decretará su nueva dieta: vegetal para evitar un desarrollo muscular excesivo (una mayor facilidad de las policías políticas para ejercer la extorsión y represión) y sin azúcar para evitar que llegue glucosa al cerebro y pueda funcionar con agilidad, rapidez y libertad.

No se trata de ninguna ilusión de conspiración, es un hecho constatable actual y en plena implantación aún; a cada minuto se crean más libelos dogmáticos para mantener a la masa humana distraída de su propia indignidad, humillación y ruina.

Todo comenzó con las conclusiones político-sociales y religiosas tras finalizar la Segunda Guerra Mundial. Los líderes políticos, militares, económicos y religiosos, se inspiraron en el nazismo de Hitler que supo convertir a cada uno de sus millones de habitantes en un solo pensamiento de odio asesino y ladrón, creando una auténtica colonia insectil cuyos dogmas se propagaban por estímulos eléctricos que corrían por la colmena, hormiguero o termitero.

Y a aquellos líderes del “mundo libre”, a los llamados “aliados”, les encantó la idea del nazismo y su poder sobre las masas. Su enriquecimiento faraónico. Y la llevaron de nuevo a cabo, en secreto con reuniones político-sociales-religiosas de corte masónico hasta llegar a este momento y recoger sus frutos en forma de montañas de dólares, euros, oro y poder.

Se ha encubierto la responsabilidad del pueblo alemán  y se ignora para evitar la verdad que deja en un lugar deleznable a la masa humana: mucho antes de que se llevara a cabo la “solución final del problema de los judíos” por parte del gobierno nazi alemán, los alemanes (como ciudadanos, como civiles, se constituyeron en hordas de fanáticos asesinos y ladrones), destruían los comercios judíos y asesinaban o apaleaban a todo judío para robar sin pudor e impunidad su dinero y pertenencias en una orgía absolutamente desbocada de crímenes y demonización de los que antes eran sus vecinos y amigos. Es la parte más sucia y repugnante del nazismo, que en realidad no era más que un fascismo con otras liturgias que ya fue un éxito también con Franco (el más longevo dictador sangriento de la historia), Mussolini y Stalin (un genocida como Hitler, pero usaba otro tipo de ornamentación).

Que sus jerarcas nazis quemaran a personas vivas en los hornos o los enterraran vivos, era algo que carecía de importancia y aplaudía el pueblo alemán, digan lo que digan. La sociedad alemana se convirtió en la primera muestra de salvajismo y perversión del ser humano (por lo multitudinaria) comandado por un líder sin carisma ni inteligencia; pero con gran difusión continuada en los medios de comunicación.


Hitler, el maricón fundador de la Alemania Nazi que se hizo popular, amo y señor de Alemania por aburrimiento y hastío con su presencia constante en todos los medios. Si hubiera existido internet en aquellos tiempos, hubiera tardado menos de dos meses en adueñarse del estado alemán.


Que tantos millones de personas se convirtieran en asesinos dice mucho de la mezquindad, indignidad e indecencia de aquella sociedad podrida de crueldad, codicia y analfabetismo.

De la misma forma, actualmente la sociedad acobardada se prostituye vendiendo por miedo su dignidad, incluso la libertad y la humanidad de sus hijos al neonazismo del cambio climático (primero fue coronavirus, insisto). Los costes que tiene que soportar la masa humana trabajadora, en cualquier otra época hubieran desembocado en revueltas, revoluciones, en guerras civiles.

La nueva dinastía de faraones es nazi y son malos, malos como Hitler; de hecho son sus hijos intelectuales (si hubiera intelecto en estos faraones). Porque si algo dice la historia, es que los líderes políticos no son inteligentes, solo tienen suerte durante un corto espacio de tiempo en el que roban y someten. Hasta que otros más podridos que ellos los apartan del poder, o una revolución a la francesa los decapita.

Esto no es una novela, es un terror real, ya instaurado.




Iconoclasta




3 de noviembre de 2021

Maquiavelo, víctima de su inteligencia


Es una metáfora el título de este pequeño ensayo, Maquiavelo fue víctima directa de la envidia, de una envidia rabiosa; porque con su existencia dejaba al descubierto la decrepitud mental de sus contemporáneos.

Tras la lectura de las primeras tres páginas de El Príncipe, de Maquiavelo;  la política y la administración de los reinos o estados pasa a segundo plano en el lector.

Lo que destaca con luz propia es el propio autor, su inteligencia incisiva, su inconmensurable conocimiento de la historia y el profundo conocimiento de las variadas raleas humanas.

Y eso fue la causa de su tortura, encarcelamiento, ruina, destierro y negación de su obra hasta muchos años de su muerte.

Es extraño, sin embargo, que semejante escritor, político, filósofo, historiador y sobre todo, diplomático, no pudiera dominar su vanidad (bien merecida) de sabiduría ante los peligrosos poderosos de su círculo social. La vanidad fue su propia telaraña…

Todos aquellos papas, reyes, príncipes, aristócratas y rancios funcionarios de las distintas cortes, se sintieron desoladoramente imbéciles. No podían medir su intelecto y su sabiduría con la de Maquiavelo. Ellos jamás llegarían a escribir ni un párrafo de cinco líneas con precisión sobre política, estrategia militar o historia; como Maquiavelo fue capaz de escribir centenares de páginas sin vacilar.

Se dice que Maquiavelo es el padre de la política moderna. Y es porque está muerto.

Realmente es una forma de decir que, solo puedes ser un gran pensador y trascender si estás muerto. Porque de nuevo, la envidia no te permitirá vivir para contarlo.

La lectura de su libro más famoso por parte de los actuales jerarcas, presidentes, ministros, altos funcionario, etc.; aún les causa repulsión. Incluso en el mundo empresarial o económico, con mayor incidencia en el aspecto laboral. Esa inteligencia y dominio del ser humano, es la que revela la cara más dura y criminal de la envidia. Si existiera alguien como Maquiavelo que no hubiera sido amordazado por las actuales censuras en medios y sobre todo en las grandes editoriales que velan por el actual oscurantismo, la imbecilidad de las manadas humanas; lo habrían ejecutado de un tiro en la nuca.

Como hicieron con él en el Renacimiento, otra época de mierda. Lo actualidad es un Renacimiento; pero sin arte, solo con los gobiernos y las administraciones malas, corruptas y fascistas.

La premisa es fácil: inteligentes y valientes dejan en evidencia a lerdos y cobardes; y si alguien es más inteligente o decidido que tú: mátalo y se acabarán así las odiosas comparaciones.

Y esto sí que es absoluta actualidad que se puede ver en el mundo de la política, en el laboral y en el arte. La envidia nunca es tan mala como estos tres ámbitos. Mala y criminal.

De ahí que el brujo de una de aquellas prehistóricas tribus de judíos, se inventara el cuento que aparece en la biblia (en el Génesis) del Árbol de la Vida o el Árbol Prohibido (incluso en algunos textos figura como el Árbol de la Sabiduría) de cuyos frutos comieron Adán y Eva. Para que nadie de su tribu pudiera demostrar que era más inteligente que él; y si así fuera, sin duda alguna habría comido del árbol prohibido y se le debería matar a pedradas.

La biblia está llena de parábolas nacidas de la envidia, hacia otros seres de rango inferior que pudieran demostrar ser más inteligentes. Siguiendo esta línea de conducta, es lógico que las grandes y viejas logias secretas o íntimas de políticos, aristócratas y millonarios, tengan una jerarquía basada en la envidia y en evitar la entrada a su selecto círculo a todo individuo con mayor inteligencia que ellos. A menos que pague mucho dinero, porque si algo tiene el envidioso, es que la avaricia lo aplaca.

La envidia es más vieja que la biblia, por supuesto. Pero fue en la biblia donde se documentó por escrito y se mostró en todo su esplendor en parábolas didácticas y salmos que se convirtieron más tarde en legislación. La biblia siempre requiere la lectura de un sacerdote a la feligresía para que nadie saque conclusiones obvias.

Esto es absolutamente actual, hoy más que nunca, donde la feroz censura prohíbe y borra todo pensamiento individual; no hay mejor censura que decir que hay ciertos libros que no suscitan interés alguno; y los de Harry Potter, Crepúsculo y cosas melifluas de historias de catedrales, sí. De ahí la razón que los grandes pensadores del siglo pasado hayan muerto sin dejar huella, ni otros que pudieran haber seguido sus pasos. El error, de nuevo, en los seres inteligentes es que son simples individuos y no corporaciones o partidos políticos. Y un individuo con un buen razonamiento podría ser peligroso para el proceso de infantilización de los adultos de las sociedades consumistas; también conocido como globalización (analfabetismo funcional para todo el planeta).

Las actuales fascismos oscurantistas (falsas democracias) han iniciado su proceso de estabulación de las grandes manadas humanas y ningún individuo por ingenioso que sea, puede elevar su pensamiento por encima de la imbecilidad colectiva.

¿Una persona crítica, con pensamiento propio, lógico y lúcido? Es imposible actualmente.

En el inicio del siglo XXI, se inició descarada e impunemente la persecución al libre pensamiento y dos décadas después, es efectiva: ha conseguido hacer de la población mundial, un hato de ovejas lloronas que callan cuando la pantalla de sus teléfonos les habla de las mentiras y los credos que han de seguir y asumir sin rechistar, por el bien de sus vidas, aunque les cueste un poco la ruina.

Es increíble; pero cualquier otra consideración sería defender la envidia más venenosa: la de un político y su ambición.

A Maquiavelo, lo volverían a matar hoy, en este año del 2021, por pura envidia, por puro temor de los jerarcas a no tener sus conocimientos y libertad mental.

Estamos abandonados en un mar de idiotez, banalidad e ignorancia. Los hay que cantan y aplauden al ritmo de las olas de excrementos y los hay que simplemente, no queremos tragar mierda y nos ahogamos.

Como pobres maquiavelos que cometieron el crimen de pensar y pensar bien.

De saber y saber más.

A mí me va más la vanidad que la envidia, sinceramente, en verdad os digo.



Iconoclasta


2 de octubre de 2021

El derecho a la vida


El derecho a la vida no existe, la vida no está regulada. Los seres vivos nacen y respiran sin que nadie les de permiso.

La vida no tiene ni precisa derecho alguno.

Y en muchos casos, para vivir hay que matar o cazar.

Ningún ser vivo tiene otorgado ningún derecho a la vida. Eso no existe, es solo un insulto burdo e infantil del poder para someter a las grandes manadas humanas. Un derecho es algo que impone el poder político, militar o religioso para erigirse en dueño y señor de todo lo que gobierna.

Es solo cháchara del más puro fascismo, viejo como el mar.

Hablar de derecho a la vida, es decir que alguien regula tu vida, tu respiración, tu libertad. Es decir: el poder te da su bendición y permiso para vivir.

Y resulta que los grandes líderes democráticos, sobre todo europeos (aquellos a los que se les llenaba de flores las bocas alardeando de su democracia de mierda) se han erigido en auténticos Moisés, enviados para defender su fe y la vida de sus judíos, encarcelándolos y acosándolos. Europa es un vertedero de un fascismo que se ha hecho llamar sanidad.

Y es entonces cuando entra en juego (su juego, el del poder) mi derecho a defenderme y ejercer la violencia necesaria y efectiva para proteger mi vida y su dignidad de la extorsión a la que me somete el poder. Todos sabemos que contra el poder, se tiene las de perder; pero es algo que como se dice coloquialmente: me suda la polla.

Haré lo que deba aunque me joda.

Quien no tenga valor para ser violento, vivirá según le deje el poder. Justo lo que está ocurriendo en este momento en el que los gobiernos occidentales han elevado a rango de santidad nazista, la sanidad.

Millones y millones de reses humanas respirando pobremente a través de un bozal en el hocico (incluso en campo abierto) y dejándose chutar en las venas o en la carne el veneno que les ha sido asignado por la poderosa Sanidad Nazi a través de esos criadores de cerdos que son los políticos y sacerdotes de cualquier religión elegida al azar.

Alguien dijo: Debieron elegir entre el deshonor y la guerra. Eligieron el deshonor y por tanto la guerra.

El nuevo nazismo surgido en el mundo no está resuelto, ha de vivirse un alto grado de violencia de tal magnitud, que los criadores de cerdos de la Sanidad Nazi, se deban plantear si ha valido la pena subir el grado de extorsión a la población a cambio de tanta destrucción y pobreza que ha de llegar aún. Independientemente de que se consiga volver a ser medianamente libres o no.

La violencia es inevitable y es el medio definitivo para conseguir un vencedor y un vencido; mientras no haya una gran violencia y sus muertos, no habrá paz.




Iconoclasta