Eres mi fascinante fotografía que evoca todo lo que deseo y me falta.
Una explosión de sonrisas, besos, piel y palabras.
Una ternura y deseo a todo color.
Y una implosión íntima de suaves grises otoñales que dan una especial trascendencia a amarte; volutas de humo gris que hipnóticamente se transforman en todas las emociones que impregnan el aire que respiro. Y llegan tan adentro…
Eres la deslumbradora luz que acelera el corazón y el reposo de una íntima y evocadora penumbra de confidencias en susurros.
Desde el antiguo puente del Raval, sobre el cauce del Freser, he sentido estar en el palco principal del Gran Teatro Planetario.
El cortejo fúnebre más bello.
Y yo solo y aplastado en el palco de honor por el peso de una belleza casi voraz. Sin ser nada, sin ser nadie.
Sin merecerlo.
Un ocaso tan hermoso como monstruoso.
Me pregunto qué veneno lleva el cielo, porque sé que las cosas más bellas del planeta son venenosas y cortantes para evitar que los mediocres las marchiten.
Las nubes parecían dirigirse a devorar los restos del sol agonizante, teñidas de sus últimos estertores lumínicos.
El sol en agonía...
La lucha del Este contra el Oeste.
Y al igual que ocurrió con la última corona lunar, nadie miraba la bellonstruosidad que pasaba sobre sus cabezas.
El espectáculo planetario, el desfile de la grandeza y del color.
Si la televisión o internet (el Estado en definitiva) no lo anuncia, nadie mira al cielo oscuro del anochecer.
Caminan con las cabezas gachas, con temor, con servilismo; como si llevaran un bozal que los humillara. Caminan con el reflejo sucio de un teléfono en sus ojos incoloros y velados, con el cerebro desconectado del planeta.
Son tan dolientes los colores...
Sin opción a filtros o corrección alguna, porque es una creación perfecta. Insuperable, inimaginable cuando te encuentras ante ella.
Y tan grandes los espacios, amor... Y nosotros tan pequeños que sólo puedo pensar que un fenómeno cósmico nos enfrentó y nos reconocimos en una fracción de segundo, con el ángulo exacto del tiempo y la luz.
Desde este viejo y pétreo púlpito, con las manos ateridas por el aire gélido que arrastra el río, observo este inefable y efímero momento de apoteosis. Apenas durará un minuto, el tiempo que el sol recorra tan solo un milímetro más hundiéndose en el camposanto del Oeste.
Todo lo bello está ahí, todo el arte y toda la grandeza.
Si estuvieras aquí... Hubiera cogido tu mano, no sé si atemorizado o epatado, buscando tu calor y la fuerza de tu cariño para que las nubes no me arrastraran a la oscuridad donde muere el sol.
Porque es tentador seguir el rumbo hacia el bellonstruoso ocaso de malva agonía.
She’s a rainbow (Ella es un arcoíris), es una bellísima canción
de The Rolling Stones, de 1967. Forma parte del álbum Their Satanics Majesties
Request (Sus Satánicas Majestades Solicitan).
He escrito los versos de la letra traducida del inglés y resaltada
en negrita, para responder a cada verso en texto normal con la torpeza y la
urgencia de mis emociones, de la ternura, del amor que rompe los corazones y
los recompone y los pinta y los saca fuera y los mete dentro…
Que los Rolling me perdonen.
Y ella por mi torpeza.
Ella trae colores a
todas partes
está todo tan oscuro, mi amor…
y el cielo me pesa en los hombros
peina su cabello
cada mañana la sueño así a ojos abiertos, y desespero
es como un arcoíris.
solo ella puede dar color a mi sangre
Llegan colores en el
aire.
cada vez que aparece, con su mirada…
¡Oh, por todas
partes!
en todos los rincones de mi mundo y dimensión
Ella viene con
colores
¡Como os espero!
trae colores a todas
partes
mi amor hace magia
peina su cabello
y coquetea consigo misma
a veces, con una melancolía hermosa en la mirada.
es como un arcoíris.
es un rayo de amor y deseo
Llegan colores en el
aire
y su voz arrasando mi serenidad
¡Oh, por todas
partes!
¡Oh, desesperación!
Ella viene con
colores
es la fuerza armada de la esperanza
¿La has visto vestida
de azul?
la he besado en todos los colores
Ves el cielo enfrente
de ti
y crees estar loco de contento
y su rostro es como
una vela
plena de mis besos al viento
de un color tan
hermoso y pálido
que siento ser cosa sin vida
¿Has visto a una
mujer más bella?
es imposible, no hay cosa más hermosa
Ella trae colores a
todas partes
no cesa, contagia el mundo de luz y color
peina su cabello
¿sonreirá pensando en mí en algún momento?
por favor…
es como un arcoíris.
es un trallazo de amor que deslumbra
Llegan colores en el
aire
y se prenden en mi piel ceniza
¡Oh, por todas
partes!
en toda mi carne
Ella viene con
colores
soy un dibujo sin colorear sin ella
¿La has visto toda en
dorado?
y he sentido mi alma retroceder al corazón mismo
Como una reina en la
antigüedad
siempre existió, nací para ella
dispara sus colores a
todo alrededor
no tiene piedad con su desmesurada sensualidad
como una puesta de
sol
como una diosa
¿Has visto a una
mujer más bella?
da terror no ser suficiente para ella
Ella trae color a
todas partes
como si fuera fácil
peina su cabello
y cubrirá mi rostro con él en una caricia vertical
Hay oscuridades en mi mente, secretos que guardo celosamente de la traidora luz, de los falsos colores que confunden la envidia con el deseo y compartir la vida con la cobardía a la soledad. En verdad Yo os digo: envidiosa y cobarde es la luz que refleja la humanidad. Tengo obscenidades ocultas envueltas en amor y ternura, como moléculas indisociables. Si intentas separar alguno de los componentes, se desintegrarán y se perderá todo lo que son y lo que podrían ser. No son vergüenzas mis oscuridades, son vanidades. Mis tesoros a salvo de mediocres. Aunque a veces un glande húmedo, inquieto y palpitante temo que me delate. Mi indecente y oscura debilidad… No creo en dioses, iluminados y líderes. Solo creo en mis palpables penumbras, húmedas, duras, crueles, adultas y sexuales que marcan mi naturaleza. Obscenos y dichosos secretos… ¿Ternura? Los cachorros de perros son tiernos y las patatas bien cocidas. Yo solo soy oscuridad y deseo. Nací en un tiempo que no me corresponde; pero no es mi error.
Su foto en color erotiza cada milímetro de mi piel. Es como si fuera perfecta. Una muñeca de porcelana de labios precisa y preciosamente tallados con una mirada oscura e intensa que me arrastra a una lujuria suicida. Y es imposible ante todo ese arrebato no evocar sus palabras y su mirada profunda y sobria que promete no abarcarla jamás. Es entonces cuando los contrastes policromáticos viran a los negros y grises, los colores de la profundidad y la trascendencia. Y quiero trascender con ella, a través de su coño o de su mirada. De cualquier forma por llegar a algún momento o lugar suyos. La amo polícroma y monocromáticamente. Es tan extraña, tan exclusiva. Por favor...