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2 de agosto de 2026

lp--Amor enquistado y naturaleza animal--ic

Tengo un amor enquistado en el corazón que, en aleatorios momentos provoca una taquicardia que pone en jaque por exceso de presión las venas y arterias del cerebro y rabo.

Y que en mi leche haya sangre: un batido de melancolía y deseo roto.

Nunca he pretendido obviar mi naturaleza animal y territorial. Soy cien por cien humano para bien o para mejor, porque la violencia es don de supervivencia y selección.

Y las erecciones y humedades están intrincadas en el tejido frecuencial del amor como las emociones en el cerebro.

Así que desear o amar es follar, es un lote.

De ahí la tristeza. La inmensa y puta melancolía.

Y claro, la castración no va conmigo.

Ni la amputación.

Y no voy a pedir permiso de mierda a la autoridad para suicidarme si se diera el caso.

Yo no pido permiso ni al puto dios para hacer lo que me afecta.

No quiero que el cochino estado/dios haga propaganda electoral con mi muerte alardeando de haber autorizado una eutanasia piadosa de mierda.

A lo que iba: anhelo metérsela, que se corra entre mis dedos y boca.

Y mañana, compartir el primer café del día con ella otra vez...

Los amores enquistados están muertos; pero ocurrieron y viven en mi íntimo universo.

Y está bien, aunque revienten las arterias.

A lo hecho, pecho y haré o no lo que deba según mi sagrada, obscena, violenta y única voluntad.



Iconoclasta