Porque la guerra es la única forma de experimentar la libertad y escapar de las leyes extorsionadoras y castradoras del estado/dios.
A pesar de estar sometido a las órdenes de putos jerarcas militares puedes torturar, violar, robar y asesinar (de hecho, debes hacerlo por decreto de tu estado/dios) sin consecuencia legal alguna.
La guerra es la experiencia más cercana a la libertad que puedes gozar.
Una semi libertad euforizante y sin límites que ofrece todo país en el momento que crea necesario a sus reses humanas o población.
Cuanta más gente tortures, violes, robes y asesines, más premios ganas.
Y más adicto te haces de esa salvaje expresión de libertad que es la guerra.
Lo malo llega cuando los putos jerarcas firman la “paz” y te roban la libertad que has disfrutado y te mostró tu real naturaleza libre e impía. Poderosa ante ti mismo.
Te quedas vacío. De vuelta a los oscuros días monótonos de la cautividad de la ciudad, del trabajo. A no diferenciar los días que se hacen iguales y cáncer para el ánimo.
Y así hasta morir anodinamente, como los viejos animales en el matadero.
No hay sarcasmo alguno en esta reflexión y conclusión; es pura, atávica y pragmática sabiduría extrema.
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.


