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25 de abril de 2023

lp--El totalitarismo y recaudación de usura por Cambio Climático--ic


La extorsión a las necesidades biológicas humanas, la recaudación de usura y la derogación de toda libertad contra la clase pobre o trabajadora a nivel planetario, va a abocar a esta casta paria o trabajadora a un consumo masivo de narcóticos para afrontar una nueva Edad Media, en cuanto al nivel de tristeza por la esclavitud y humillación que va a sufrir con los decretos del Nazismo Poscoronavirus en su cotidianidad; con los mil mandamientos de la Agenda Climática taladrando hora tras hora sus cerebros y sus pobres e infantiles ilusiones.

Unas medidas de extorsión, represión y recaudación que durante los encarcelamientos masivos de la población por el coronavirus o covid; dedicaron su tiempo los jerarcas y burócratas de aquel nuevo nazismo poscoronavirus, a redactar y agendar con un delirio absolutista febril y paranoico. Alardeando desde sus despachos presidenciales por medio de los telenoticieros, ante una población amordazada y atemorizada por el terrorismo de estado; escenificaban la creación de su famosa Agenda Climática 2030.

Quien no se encuentre cerca o cobijado bajo la esfera de poder cuando el nazismo proclame sus edictos, va a tener que hacer uso de todo producto narcótico que le permita evadirse del hastío vital en que lo va a sumir el Estado mediante la pobreza, hambre, derogación de toda libertad y necesidad biológica.

Se puede afirmar que el coronavirus y su nazismo fue el test que necesitaban los gobiernos del planeta para conocer el grado de mansedumbre e indolencia de la masa trabajadora. Y así, con razonable seguridad, llevar a cabo el crimen definitivo de la farsa del cambio climático.

El hastío vital de la población creado por los gobiernos nazis poscoronavirus con su componenda de alarma climática, va a desencadenar una planetaria e histórica ola de drogadicción.

De la misma forma que la URSS colapsó por el alcoholismo de una población comunista trabajadora cuya vida era tan triste y anodina como la de las bestias de granja.

Tal vez le fuera mejor al nazismo poscoronavirus legalizar ya las drogas duras (porque el alcohol no será suficiente para aplacar ese hastío vital que han cocinado), antes de que los menos pudientes se decidan a utilizar la violencia en multitud para conseguirlas y escapar mediante la narcosis de esta dictadura de la estafa climática asfixiante y vejadora.

La Edad Media Tecnológica se está consolidando a marchas forzadas ante la ceguera y la incapacidad intelectual de una población decadente, ya degenerada. Que ha mamado en las escuelas un oscurantismo recalcitrante con una enseñanza inútil para el desarrollo intelectual.

Que los jerarcas actuales nacieran con suerte, es decir, en una familia afín al poder; no les otorga aptitud alguna más que la codicia y delirios de grandeza patológicos propios de todo palurdo de vida fácil.

De igual manera, ser un nazi o dictador, no garantiza ningún tipo de inteligencia, solo tienen a veces suerte. Y no dura.

Por ello la civilización o sociedad entrará en barrena en la violencia.

De hecho, desde las últimas medidas nazis de extorsión y encarcelamiento por coronavirus, la violencia social se ha disparado tanto como para hacer de las noticias diarias todo un espectáculo fascinante de sordidez, crueldad, sexo y crimen diario. 

Más les vale a los jerarcas nazi climáticos pactar con sus patrocinadores y socios narcotraficantes para disponer de grandes cantidades de heroína, cocaína, marihuana, crack y ácidos; con las que mantener a la población sedada, ebria y narcotizada de la mierdosa vida que les han agendado. Porque habrán humillado y arruinado tanto a las castas parias o trabajadoras, que inevitablemente aflorará lo más salvaje del ser humano y los actos de violencia serán de una crueldad y número nunca vista hasta hoy en las sociedades occidentales, y se extenderá desde las clases pobres a las esferas de poder.

O tal vez no y simplemente la gente muera deprimida caminando por la calle, como vacas tristes. Pudiera ser por algún veneno que el nazismo poscoronavirus haya creído conveniente atomizar en la atmósfera de las grandes granjas humanas o ciudades.



Iconoclasta

6 de marzo de 2019

Mi amigo Paranoia


- Ya nos podemos ir, lo sabemos todo. No hay nada nuevo que ver.
- Todo no.
- Vaaaale… Digo cosas que nos ilusionen. Porque la cura del cáncer o un nuevo asteroide, me aburren hasta el bostezo.
- Es solo esa tristeza vital tan tuya. Pasará. Vivamos un rato más.
- Una mierda… Vivir duele y produce sequedad de boca y ojos.
- Mentira.
- Verdad. Tenemos algún órgano que se romperá tarde o temprano y nos dejará tirados en el camino. Como una muñeca en el vertedero a la que las gaviotas engañadas pican su cuenca vacía. Ha llegado el momento.
- Eres un pesimista, solo es eso. Escribir mirando adentro es suicida. Sal a caminar.
- ¿Otra vez? ¿No ves lo negra que está? Cojear todo el puto día es tan aburrido como doloroso.
- Y la autodestrucción fascinante ¿verdad?
- Es absolutamente hipnótica. La autodestrucción nos da la trascendencia absoluta y última. Nos hace importantes a nosotros mismos.
- Yo solo soy tu esquizofrenia, tu paranoia. Técnicamente no existo; pero quisiera ser un tiempo más. Las alucinaciones tenemos inquietudes…
Y hay seres que te quieren, no se puede soslayar.
- ¿Quiénes?
- No te lo digo. Lo negarías.
- Hay quien te ama.
- ¿Quién?
- No te lo digo. Lo negarías.
- Y amas.
- ¿A quién?
- No te lo digo. Es pecaminoso en algunos momentos.
- En el fondo lo sé; pero me haces reír. Pecaminoso…
- Pues no los digas porque cuando algo se nombra, se rompe.
- Tú también eres pesimista.
- No lo soy. Simplemente sé que eres peligroso para ti mismo. Para nosotros, todos los que somos.
- Ahora solo vivo para contrastar con el decorado. Soy un artículo decorativo que ya no espera nada. Como las ramas desnudas de hoja y vida que contrastan hermosamente contra el cielo, como frágiles esqueletos. Aunque yo no aporto esa plástica. Soy infinitamente más vulgar.
- Un día te inyectaron contraste en las venas. Tal vez sea un efecto secundario.
- Tal vez ha llegado la hora.
- ¿No te parece que este café huele rancio?
- A almendras amargas.
- Como el cianuro.
- Sí.
- Tú no tienes de eso.
- Bueno, tengo mis recursos.
- ¿Por eso está vacío el bote de superglú?
- Sí.
- Entonces va en serio. Nos vamos ya.
- Es necesario antes de degenerar en algo peor.
- Ha sido bonito vivir tan intensa y brevemente, escribiente fracasado.
- Ha sido un placer conocerte, mi amigo Paranoia.
- El final va a doler ¿lo sabes?
- Lo sé; pero durará poco. Cuando el cuerpo se convulsione, ya no estaremos.
- Tengo ganas de llorar.
- No puede hacer daño, es una buena idea.




Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.