Es espeluznante la cantidad de viejos que acumula Japón por culpa de sus políticas de bienestar social.
Y el café colombiano recién hecho tiene un aroma y sabor excepcionales.
La verdad es que lo de Japón y sus viejos me importa lo mismo que el rabo sucio de la vaca.
Ocurre que al escribir o pensar en viejos, me es imposible no asociarlos con el café descafeinado o adulterado.
Mutilado…
Estamos abandonados…
Es lo que tiene filosofar cuando tienes un gran conocimiento y sabiduría: divagas con un absurdo y jocoso sarcasmo quieras o no.
Va en el lote de ser listo como una ardilla.
Es un asco ser tan intelectual y prolífico.
A veces, incluso locuaz como una cotorra.
Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.


