26 de junio de 2007

Bellas arpías

Bellas arpías que planeáis en un cielo límpido y nutritivo.

Yo en mi sitio...

Y vosotras arpías, en las alturas, oteando con elegancia.

A vosotras os dieron el cielo y la tierra, y a mí las raíces y la inmundicia. Me alimento de cadáveres que dejáis llover y les arranco la cabeza a bocados a los topos.

Majestuosas Arpías.

Vosotras en vuestro lugar y yo en mi infecto subsuelo, mirándoos con un rencor efervescente en la sangre que me irrita por dentro las venas, busco alambre que inyectarme y rascar. Soy un esclavo de vuestro esplendor, enfermo de envidia, enfermo y corrupto de los más bajos deseos de violación y sangre que embotan mi pene denostado por vuestro clasismo inalcanzable.

Soy la lombriz ciega que sólo ve destellos de belleza y poder, que alza siempre tarde la mano cuando voláis bajo, que está al acecho y fracasa una y otra y otra y otra vez. La bestia de uñas rotas, sangrantes. De risa ponzoñosa.

Mis sueños son arpías en mi reino de barro y detritus, sometidas a mi raíz-pene, a un pene que no sirve más que de tormento.

Follar las rocas duele, mamar raíces hizo que mis dientes se pudrieran...

Me masturbo con un dolor que provoca eclipses.

Soy la envidia y soy la miseria que dejasteis en tierra cuando alzasteis el vuelo.

Soy la sombra de la sombra.

Soy un cúmulo de ajadas plumas de muda, llovidas de vuestro reino.



Iconoclasta

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