29 de enero de 2007

El hastío de la naturaleza

La naturaleza ha girado la cara, ha escupido a la tierra y bramado con furia. La vieja fue fecundada, en su viejo vientre se han desarrollado dos humanos, por su coño viejo y cano de 67 años han salido dos crías de humano.
Los médicos ¿qué habrán sentido al tener delante dos viejas piernas abiertas mostrando un coño dilatado y cansado? Asco, es pornografía pura, es el reconocer la mente enferma de una mujer de ubres pasadas y viejas, de vientre fláccido y agotados huesos. La vieja tiene el cerebro podrido. Es la pornógrafa de la naturaleza.
¿Qué sienten los médicos al oír bramar a la naturaleza furiosa?
Nos abandona, nos deja a nuestra suerte, la naturaleza siente asco de la anciana que escupe niños por el coño como si fuera una joven mujer.
Anciana de coño y cerebro podrido, de matriz polvorienta y reseca.
Médicos locos que agotan medios y tiempo en un experimento idiota e inútil. Nadie quiere una madre anciana incapaz de acunar a sus hijos.
Vieja puta y guarra que usurpas funciones de mujeres jóvenes, de mujeres sanas. Les has dado a tus hijos fecundos por medios artificiales una infancia de cariño viejo, cansado y loco.
La naturaleza brama, nos abandona, no hay selección natural, sólo la que practica el hombre. Y la naturaleza dejará que vuelvan viejas enfermedades, nuevos deficientes; los hijos de la anciana seguirán sus pasos. La niña será madre a los 80, abrirá el coño que heredó viejo y arrugado. Y como un insecto, como un parásito, hará lo que su madre hizo (¿por qué pensar que los hijos de la anciana loca pueden ser cuerdos?) escupirá una vida por su puto coño. Por su vagina seca, en su útero muerto crecerá la vida como un rosa entre la mierda.
Y la naturaleza dejará de tener contacto con nosotros; nos olvida. Se siente asqueada.
Nos abandona al criterio de seres ruines y despreciables que se rigen por la enfermedad, por la insania.
Cerebros podridos y marchitos.
Médicos mal nacidos, ambiciosos de dinero, enfermos como la vieja puta que desea ser madre; tenéis en el cerebro y en el alma una enfermedad, una paranoia, una postal pornográfica. ¿No sentís asco al ver asomar la cabeza del bebé por ese coño cansado y feo?
De sus ubres saldrá leche agriada, hecha requesón, alimentará a sus hijos con la infección de la vejez.
Vieja puta, putos médicos.
Locos, cabrones, la naturaleza nos ha girado la cara y ha vomitado. Por vuestra culpa, degenerados.
Guarros…
Yo también me limpio la bilis que resbala por mi pecho.
No te rindas naturaleza, llévate a la vieja puta, arráncale su escaso hálito de vida, no dejes que semejante monstruosidad pueda vivir demasiado tiempo insultando al mundo, al resto de humanos que aceptamos la degradación del cuerpo como el natural desarrollo de la vida, sin por ello, sentir la necesidad de usurpar edades y funciones que tú, naturaleza, así dictaste para nuestra permanencia en el planeta. No perdones, no los perdones, ni a la puta vieja ni a los putos médicos. Crea un cataclismo de tal magnitud, que borre de la mente de la humanidad semejante acción. Los pornógrafos de la vida no deben respirar.
Destruye con tu fuerza, brama lanzando rayos y abriendo la tierra, acaba con ellos, acaba con tanta miseria y podredumbre.
Que no quede uno solo vivo.
Buen sexo.


Iconoclasta

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