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15 de diciembre de 2006

Palurdos dictadores

Pinochete y la guarra de Franco, y al igual que el puerco de Fidel, mueren sin pagar por sus perversiones.
Y esto es una constante universal.
Todas las leyes se crean por ellos y para ellos, hasta los países democráticos las crean para guardarse las espaldas y quedar impunes ante cualquier tipo de delito. Los que ostentan el poder por las armas o por herencia de rancio abolengo o por votos manipulados, forman una élite; un selecto club que se lamen el culo los unos a los otros. Sólo la guerra puede cambiar de gobernante y de paso aliviar cierta presión demográfica, claro.
Ha ocurrido así desde que un listillo se inventó el primer dios. Cuando algunos hombres adquirieron algo de cultura y entendimiento para negarse a dar por culo en nombre de un dios, los poderosos ya tenían ejércitos para matar y someter a los que les alimentan.
Y es que estos palurdos dictadores son el ejemplo básico y sencillo de que tras tanto conocimiento, comunicación y defensa de derechos civiles, sigue imperando la fuerza bruta y quien dispara con el calibre más gordo, gana.
Sigue imperando la razón de la fuerza.
Danton ya lo dijo bien claro: Seamos nosotros terribles para evitar que el pueblo lo sea.
Por lo demás y sintiéndome feliz y optimista por saber que estos catetos están muertos o a punto de morir, me gusta imaginarlos en su mierda de olimpo intercambiándose sus madres en una entrañable fiesta sexual. Y es que no puedo dejar de imaginarlos pervertidos hasta muertos.
Lo importante sería ahora, que por algun extraña fortuna, todos sus descendientes contrajeran algún cáncer incurable, o que alguien con mucho dinero hiciera matar a cada uno de los hijos, nietos, primos, sobrinos, hermanos, etc... que ahora pudieran estar vivos. Porque se reproducen, los muy asquerosos, y follan entre primos y hermanos para no perder la línea de poder consanguínea a pesar de que nazcan tarados. Aquí se dice que mala hierba nunca muere, por eso hay que ser malo con ellos: como dijo Danton. La paz para los muertos, es algo que se debe aprender por la dinámica que ha marcado la historia; porque mientras uno está vivo, está sujeto al capricho de todos estos pervertidos.
Ghandi sólo consiguió pasar hambre y matar más gente por abulia y por dejadez que lo que una auténtica revolución hubiera provocado.
Buen sexo y felicidades por esa muerte tan hermosa de un puerco que maldita la falta que hacía.


Iconoclasta

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