30 de agosto de 2011

Un puzle chino



Algo no acaba de ir bien, no acaban de encajar las piezas. Se hace difícil montar el gran puzle del amor cuando hay que oprimir con tanta fuerza las piezas para que encajen en su lugar. Los dedos duelen y acaban temblando ya entumecidos.
La frustrante sensación de que la próxima tampoco encajará bien me irrita.
¿Por qué no presta atención el fabricante a la calidad de sus productos? Es importante que las piezas encajen bien, suavemente. Porque de lo contrario, podemos encajar las que no son correctas y la confusión se torna caos.
El caos está bien en el puto cerebro de otro, yo no quiero caos en el mío.
Cada error es una desilusión.
Es un puzle horrible el del amor. No es amor, se trata de amargura.
Dicen que el amor hay que cuidarlo día a día, fortalecerlo, alimentarlo con ilusiones; pero las ilusiones no se han troquelado bien y alimentas todo: frustraciones y dichas, como ocurre con los bultos extraños en el cuerpo.
Lo malo y lo bueno tienen en común la alimentación, a ambos les sienta todo igual de bien, igual de mal.
El amor es una bacteria patógena que enaltece lo bello y lo horrible en idénticas proporciones.
Algo falló en la prensa de Puzzles del Cochino Amor S.A. Las piezas no acaban de casar bien unas con otras, la fotografía se separa del cartón. Queda feo.
Hay horribles huecos.
Y alguno lleno con mi polla; pero no es suficiente. Y solo tengo una polla.
Pego las piezas con semen gris. Un ámbar que apenas tiene valor y asegura que las piezas que encajan no se muevan, aunque asegure la podredumbre. No me puedo permitir el lujo de perder lo bueno por erradicar lo malo.
La vida dura muy poco como para entretenerse en esas cosas. Los hay que mueren intentando arreglar las cosas que están mal por no tener cojones, por no tener valor de soportar tanta mierda.
Hay piezas extrañas que no pertenecen al tema y uno se empeña en encajarlas. Hay piezas que no quiero que estén, y están. Las odio con toda mi alma de enamorado amargado.
Sobran piezas en mi puzle.
Sobra ese hijo de puta. Que un cáncer le coma el cerebro y lo estornude como un moco por la nariz. Me meo en él. Que se muera cuando esté dentro de ella, que se le muera encima, cuando la folla.
También falta alguna.
Carencias…
Se rompen las uñas cuando intento sacar la pieza mal encajada. Porque lo que está mal entra penosamente; pero cuando sale, lo hace desgarrando y arrancando trozos de carne ¿o es cartón?
Estoy confuso y el dolor se suma a la frustración.
Es una profunda tristeza que se muera el amor entre las manos. Girando la pieza entre los dedos siento la agonía subir como una descarga eléctrica a mi corazón.
Y un latido se pierde, o tal vez simplemente se ha convertido en una punzada.
Las piezas que no encajan son vudú en mi cerebro.
No debería ser tan difícil sostener el amor. Debería ocurrir suave y dulcemente.
El hálito del amor muriendo es un soplo helado que roba el calor de la piel. No es algo que transcurra suavemente, es una brusca congelación. Del corazón.
Aunque no sé bien donde está el jodido amor, digo el corazón porque así lo dicen; pero a mí me estalla de dolor la cabeza y siento que los cojones me arden.
Y acabo aterido de frío. Insensibles las fibras nerviosas, incapaz de imaginar la ternura de una piel cálida.
A mi puzle le faltan las piezas de un lado plano, las que ayudan a orientarte en el universo. Son necesarias para delimitar los confines del amor y no enloquecer en un universo donde no sabes bien si estás al derecho o al revés.
Un universo difícil de encajar.
Tal vez sea yo una pieza errónea, una tara que al fabricante le ha pasado por alto.
Mis ojos son de distinto color, es un error. Un error imperdonable de impresión y troquelado.
Como encajan los sexos de los amantes. Así deberían encajar las mil cosas, las mil emociones.
Mil lágrimas…
No entiendo donde encaja mi mano masturbadora. No comprendo porque aún follándola sigo deseando estar dentro de ella, a todas horas.
No hay consuelo ni paz en el puzle del amor.
Soy una pieza que encaja tan mal como la angustia latente de la muerte que nos divorciará.
Es una lágrima la que ha estropeado la pieza que ahora gira blanda y podrida entre mis dedos. Las piezas deberían ser impermeables.
No es un gasto significativo en el proceso de fabricación plastificar el puzle y darle algo más de vida.
Un puzle con condón…
No puedes comprar cosas chinas, se te rompen en las manos solo al desembalarlas.
Mi amor es chino y por ello nació roto.
Es barato mi puzle, no tenía otra cosa.
A la mierda, no pienso perder más el tiempo, lo acabaré, lo encajaré, encajaré yo mismo en el planeta como el feto en el útero de la preñada a punto de parir y cuando me haya engañado y sea medianamente feliz, el puzle arderá conmigo en la cama, cuando una colilla prenda el colchón donde descanso de tanto girar piezas que no son.


Iconoclasta

Ilustrado por Aragggón.



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