27 de febrero de 2011

En literatura no hay crímenes



En la literatura no hay límites.
No existe la pornografía, no existe la pederastia o pedofilia, no existe el crimen.
Los autores de thrillers de terror no son asesinos como no es un pederasta Vladimir Nabokov (autor de Lolita, una novela sobre un escritor que mantiene relaciones sexuales con una adolescente menor de edad).
Incultos míos: el hombre invisible no existe, ni existe 666. Creo violaciones de grandes y niños, descuartizamientos de humanos y perros.
Pero todo es M-E-N-T-I-R-A, como la novela de Nabokov o como la seria de Hannibal Lecter.
Yo creo un personaje y hago lo que me da la gana con él.
No existe pederastia ni asesinato en literatura. No hay nada más que personas que no están rabiatadas a leer, que por primera vez en su vida han escrito dos palabras seguidas aprovechando el tirón de internet y se creen académicos de la lengua y filólogos.
Yo puedo hacer lo que quiera con un niño que he imaginado, si queréis, os lo puedo servir cortado a cuartos y horneado con virutas de chocolate amargo.
Tal y como existe la ciencia ficción. Así es escribir y leer e imaginar.
Lo malo es cuando hay fotos de niños chupando pollas o coños, eso sí que es malo. Es malo cuando los niños mueren de hambre, es malo cuando los niños chinos se destrozan la espalda haciendo números de contorsionismo.
Es malo cuando (y esto es verdad) un jeque árabe llega con su harén de cien mujeres a una importante capital europea y se le hacen reverencias a pesar de que en su harén hay tal vez, más de seis o siete niñas a las que usa y que son sus esposas. Se las folla.
Esto sí que es real.
Así que primero, y antes de llevarse los dedos a la hipócrita vista ante un relato, pensad bien en el puto mundo en el que vivís.
Y pensad en esos jubilados reales que hacen viajes a Cuba y Tailandia para follar, algo que sabe hasta mi perro.
Vamos, fariseos hipócritas, no existe ningún delito en la literatura, porque simplemente, es todo imaginación. Deberíais aprender esto antes de leer y escribir.
También hay niños trabajando como esclavos, pero parece ser que escribir de ello, para vuestras estrechas mentes podría ser ofensivo.
Creo que mejor no salgáis del mundo de Walt Disney, hay cosas que no tienen remedio y los cerebros enclaustrados y sin humor e imaginación son el resultado del gran trabajo realizado por la Santa Inquisición (que existió e hizo más daño que el Follador Invisible o 666).
No jodáis, no tengo ganas de hablar de lo que es obvio.
Follar es sano y no es necesariamente para la reproducción, a menos que seáis vacas o cualquier otro animal.
Y si algo no os gusta como no me gusta a mí el mundo, no lo confundáis ni busquéis cosas raras ni os convirtáis en arcángeles de una puta decencia que es pura indecencia.
Cuando algo no me gusta procuro no leer, procuro no mirar. Y si puedo, insulto, porque yo no me callo ni necesito razones de orden moral para justificar ni criticar nada.
Simplemente tengo mis ideas muy alejadas de esta sociedad amoral, asesina e hipócrita.
Buen sexo para algunos.


Iconoclasta
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