27 de mayo de 2007

Palurdos de llamativos ropajes



A mí no me molesta ver a todos esos inmigrantes palurdos que pasean con sus trajes regionales como si se encontraran en su país; como por ejemplo, hombres y mujeres paquistaníes, marroquíes y algún Hare Krishna con demasiado opio en la calva.
Sí, muy exótico y toda esa mierda lo de la diversidad cultural.
Un huevo.
Lo cierto es que todos esos payasos se discriminan a si mismos. No son inteligentes con sus túnicas, velos, chadores y bombachos de miles de colores. Con sus gorritos tontos que ni sirven para aliviarlos del sol. Gilipollas…
Lo único que demuestra inteligencia y deseo de ser aceptado en una sociedad y cultura extraña, es la capacidad de adaptación a las costumbres del país al que se acude porque en su país natal no pueden prosperar ni educarse.
Toda esa mierda de religiones y tradiciones folclóricas, me las paso por el forro de los huevos, el mundo avanza y los que se quedan atrás porque así les place, que lo hagan con su hambre y su miseria.
Que vamos, que sarna con gusto no pica.
Todo esto me lleva a preguntarme qué coño hacen siguiendo las costumbres y usando el vestuario de su mierda de país de origen que no ha hecho más que darles miseria y pena obligándolos a emigrar a uno más occidental, libre y tolerante.
Si fueran someramente inteligentes, usarían su exotismo en casa, para follar.
El nivel de pobreza de un pueblo viene dado directamente por su genética, por su pobre inteligencia. Estoy convencido de que el ser pobre y agachar la cabeza es algo que se lleva en los genes. La poquísima personalidad es un rasgo étnico y ni siquiera una carrera universitaria les podría liberar de su borreguismo. Ese borreguismo y servilismo que les lleva a vestirse con ese vestuario idiota y fuera de lugar.Discriminatorio consigo mismo.
Humanos de segunda o tercera categoría por decisión propia.
Esto es lo bueno que tiene la diversidad cultural, puedes solazarte con los idiotas de todo el mundo en cualquier sucia ciudad occidental medianamente poblada. Sólo tienes que caminar y que te pasen por delante, puedes elegir idiotas al azar sin temor a equivocarte.
A mí me distraen la vista con su ridículos vestidos y costumbres fuera de lugar; pero deberían tener algo más de ingenio y respeto a si mismos y no convertirse en blanco de atención de curiosos y xenófobos. Aunque sólo sea por una cuestión de supervivencia.
Sinceramente, yo no le daría trabajo a un extrajero con tan poca capacidad de adaptación

Los chinos tienen sus costumbres, pero desde luego, han sabido adaptarse a la cultura y costumbres del país que han escogido; si no lo han hecho, bravo por ellos, porque lo llevan con discreción y elegancia.
Mucho más inteligentes que los gitanos, donde vas a parar…
Los otros, los exóticos, los palurdos con sus trajes regionales y sus niños colgados de las tetas y la espalda, llevan tatuada en la frente las palabras: discriminación y xenofobia.
Es que hoy he visto un matrimonio de paquistaníes con sus tres crías de paquistaníes con esos tocados ridículos. Ni a sus hijos son capaces de educar.
Y se me ha ocurrido esta reflexión así, de pasada. Soy un gran observador de la vida animal, un vehemente zoólogo.
¿Se le habrá ocurrido a algún maño salir a pasear con su disfraz de baturro por las calles de Londres? Si es así, por favor, dadle unas collejas por ridículo, por idiota.
Aunque no vamos a dejar de follar por eso ¿verdad? Son tan solo anécdotas de pasada. Me importan de verdad una mierda lo que hagan con sus vidas y sus putas costumbres idiotas.
¿He comentado que no soy iconoclasta por casualidad y que me importa el rabo de la vaca las tradiciones y religiones? Es que no tengo ganas de repasar el artículo.
Buen sexo y cuidado como nos vestimos al ir de vacaciones al extranjero, no me avergoncéis como estos monos que he comentado.


Iconoclasta

14 de mayo de 2007

Entrenamiento cerebral: The Ultimate

ENTRENAMIENTO CEREBRAL: THE ULTIMATE



Hay una tabla de ejercicios que de llevarse a cabo regularmente puede provocar una reconstitución de la red neuronal del cerebro o reforzarlo para prolongar su vida interesante (sé que conociendoos como os conocéis, esto os pueda parecer imposible). Simplemente basta con ser constante y meticuloso durante unos minutos al día.
Uno de los ejercicios es físico, y los otros mentales. No os vayáis a creer que es un método para el entrenamiento cerebral, memoria, agilidad mental, agudeza visual y toda esa mierda que ha puesto de moda Mensa y los videojuegos.

El ejercicio físico requiere mucho esfuerzo y los mentales son tan sencillos como mirar y buscar algunas imágenes en intenet. Eso sí, hay que ser un tanto deshinhibido y pensar que no es nada malo lo que hacéis. Y si tenéis algo de remordimiento de conciencia, pensad que uno en su casa, hace lo que le sale de los huevos.
Ojos que no ven, picha que se menea.

El hambre en el mundo, la violencia, la droga y todo eso, no es culpa vuestra; eso es un invento de los políticos, tiranos y líderes religiosos para robaros más dinero de vuestra nómina. Sabiendo esto, uno puede ser completamente feliz con su entrecot o su bocata gigante de hamburguesa. Y fumando.
Y tirando las pilas gastadas a la basura junto con las cáscaras de las gambas.
Y me la van a…
Cuando llevéis seis meses de entrenamiento, entenderéis este comentario. Aunque si ahora no lo entendéis…

Ejercicio físico.

1ª parte.

- Frotarse los órganos genitales hasta conseguir una buena excitación. Es decir, una de esas que uno dice “me tiraría a mi madre de lo cachondo que voy” (esta para hombres) “me tiraría hasta a mi marido de lo cachonda que voy” (esta para mujeres casadas) “me tiraría a mi tío el del diente de oro”, para las solteras. Los homos y lesbianas que se busquen la vida porque no voy a pensar en todo.
El frotamiento debería ser sin ropa, si sois vergonzosos (y en el supuesto de que no os encontréis en una galería comercial) os jodéis, porque si no os aguantáis ni vosotros mismos, es que no hay remedio. Tenéis el cerebro podrido.

2ª parte.

Aquí es donde se va a forjar vuestra voluntad, la firmeza de las redes neuronales, que la edad intentará romper. Creedme pues, que en verdad os digo, que seréis, completando este ejercicio, los culturistas de las neuronas.

- Cuando estéis tan excitados que sintáis que la humedad se apodera de vosotros y por el vientre empieza a irradiar ese placer tan peculiar y para algunos tan conocido, debéis dejar de tocaros. No podéis llegar al orgasmo.

Pensad que si llegáis al orgasmo, se os quedará esa cara de idiota, tan particular de la culminación de la cópula o la paja y el ejercicio aún os hará más idiotas si ello es posible.

Si aguantáis, las neuronas se muscularán y con el tiempo sentiréis que hay una mayor presión en el cerebro; indudablemente se deberá a un cáncer cerebral os dirán los envidiosos; pero hasta que no sintáis metástasis en las puntas de los cabellos, ni caso. La peña habla porque tiene boca.

Quedaos pues en pie, con los brazos lacios colgando a lo largo del cuerpo y limpiandoos con la punta de la lengua el sudor del labio superior. Moved la cintura en rotación como si aún os estuvierais tocando. Consolaos con la imaginación.
Pero como vea yo que se os ponen bizcos los ojos, os parto la cara por tramposos.
In-decentes.

Ejercicios mentales.

Ejercicio 1

- Conectados a internet buscáis algo relacionado con la violencia o las guerras. Que sean cuerpos desmembrados y seres humanos pasando hambre, e incluso desdentados supervivientes del escorbuto que también tienen mucha expresividad. Decididamente, el desdentado será lo mejor, los desmembrados acabarán evocándoos La noche de los muertos vivientes (dicen que esta película es un icono del cine porque estaba filmada en blanco y negro. A mí me la pela, no me gusta ni me gustó.) y sus mil secuelas; acabaríais tan aburridos como viendo los telediarios.
Me minimizáis la página.

2ª parte

- Buscáis alguna página de sexo, sé que es difícil pero con paciencia lo consigueréis. Elegís la foto más guarra, sexi, excitante y en la que más brillen con destellos de humedad los sexos y restauráis la página a mitad de pantalla.
Restauráis la del mellado también en la otra mitad de la pantalla.

Las miráis juntas durante unos 5 ó 6 minutos. Habéis de conseguir que los ojos no enfoquen la foto del desdentado, a menos que tengáis algún tipo de desviación sexual o alguna patología sobre el sentido del bien y el mal; sí es así, ya sois mayorcitos para reconocerlo y sabréis como hacer el ejercicio.

En pocos días, (creo que algunos para esto no necesitarán ningún tipo de entrenamiento los hay que nacemos ya aptos para estas cosas), dejaréis de ver al desdentado, os lo juro. El ojo recogerá la imagen del escorbútico, pero las neuronas más cachas, se plantarán en primera línea y evitarán que el reflejo del desdentado excite el córtex. Y no me vayáis al oculista con el cuento ese del ojo vago, que os conozco y sé que sois unos hipocondríacos.

Con un par de minutos bastará cuando la foto del desdentado no la veáis ni al principio de la sesión, que no me interesa que retoméis el ejercicio físico.
Recordad que este ejercicio es mental.

Ejercicio 2



- Me cogéis el YouTube, buscáis esos videos de “Regalo abrazos” y os metéis en situación, imaginad que sois abrazadores o que corréis a por el andoba en busca de un abrazo gratis.



Con el tiempo, al 4º o 5º día, sentiréis tanto agobio de ver abrazos idiotas, que recurriréis a la página de fotos de guerra y violencia. Encontraréis al desdentado demasiado suave y os plantaréis delante de los morros fotos de destripados. Incluso de hombres rezando en La Meca. Pero no recurriréis a las fotos de sexo.

Esto tiene una explicación lógica, cuando se abusa de la ternura, de una falsa, publicitaria e interesada bondad, de algo tan ñoño e imposible que es completamente ajeno a nuestra naturaleza; estas imágenes de abrazos tienen la propiedad de sacarnos lo peor que hay dentro de nosotros, de hacer surgir a la bestia que llevamos reprimida y que con esos videos intentan (con total ignorancia) aniquilar.
Lo del sexo, está controlado; ya que no podéis llegar al orgasmo en el ejercicio físico gracias al control que ejercéis sobre vuestras manos y órganos sexuales.
Ergo sólo os quedará la violencia y el odio.

Estas cosas crean una angustia interior que los artistas refinados usan para hacer obras de arte y nosotros, los vulgares, lo despreciamos o escupimos sin asomo alguno de sensibilidad, en este caso estaríamos haciendo una “perfomance” que ahora está muy de moda.
Es el Yin y el Yan de los cojones.

Y ahora la sorpresa final, para que veáis que el camino hacia la salud neuronal no es tan árido como parece:



- Anexo al ejercicio físico: Una vez al mes, cuando os toquéis, llegaréis hasta el final. Pero lo haréis recitando un mantra que no os vaya a llevar a equívocos, se trata de sexo y no de amor. Así que el mantra será : ”Cerdo-cerdo-cerdo-cerdo” para las mujeres y “Puta-puta-puta-puta” para los hombres; según corresponda vamos.
Homosexuales y lesbianas que reciten algo de Miguel Bosé o Ricky Martin e incluso de algún cantautor sensible a estas cosas.



Cumpliendo con estos ejercicios diarios (sobre todo el mensual) reactivaréis un cerebro abocado a la pobreza neuronal que os llevaría en el momento de la jubilación, a bailar pasodobles en un centro recreativo de viejos del ayuntamiento, o jugar al dominó o al cinquillo compulsivamente.

Después de tres meses de ejercicios, estaréis aceptando vuestra naturaleza. En lugar de creeros toda la mierda que os cuentan, desconfiaréis de todo lo que se hace por vuestro bien y en el bien de la humanidad con un práctico “me la pela”.

Es éste el único mensaje universal que podría entender hasta un habitante de la región más deprimida (como las Urdes de España) de Teprexostar (un lejano planeta situado en la constelación de La Puerca Sucia).

Una cosa más antes de largarme a idear nuevas formas de hacer cosas prácticas y buenas para el perfeccionamiento personal de los hombres y mujeres:

No os habréis pensado que eso de dejar de tocarse cuando uno está a punto de correrse iba en serio ¿eh?.
No os habréis creído lo del autocontrol de las narices ¿verdad?
Mira que sois pardillos….

Lo del mantra sí que iba en serio, que conste; que no se os olvide. Podéis comprar un rosario de esos de cuentas de pétalos de rosa que así combatirá el pestazo a pescado de las manos tras el ejercicio.

Autocontrol… es que me parto el rabo de risa.
Buen sexo.

Iconoclasta, 14-5-07

9 de mayo de 2007

La pena

Quiero, necesito flotar. Algo de ingravidez.
Es un momento para la pena.

La pena ajena es una cálida corriente ascendente que sale de debajo de las pieles y las piedras. Soy un globo aerostático que se mantiene alto, apoyado en ella, suspendido de ella.

La pena es un colchón; duermo sobre ella y no envuelto por ella.
Necesito la paz que sólo la pena da. No quiero sonrisas ni euforia. Ni tan siquiera la ira.

Pongamos que estoy cansado de la intensidad de todo, del amor que cargado en las espaldas me dobla, de la angustia de la espera. De una ira que a veces me prende en llamas; entro en combustión y blasfemo y odio. No es fácil estar descontento, por decir poco, por decir lo mínimo.

No es bueno sentirse siempre ajeno a todo, la pena de otros es mi equilibrio emocional.
A veces soy tan frío que ni siquiera aprecio la pena. Hoy no.
No puede hacer daño tenderse en la pena, tampoco hace ningún bien, pero ¿qué es capaz ya de hacerme bien?
Me da igual.

Ahora sólo necesito la tersa y elástica superficie de un mar de penas sereno y narcótico.
No lloro, sólo miro, soy curioso.
Sólo contemplo el dolor del planeta y gozo de la pena; la que siento en la piel, en los músculos. Por fuera.
Como un medicamento de uso tópico.
Yo no trago pena, no masco pena.

La pena es mi mecedora, mi cenicero.
Soy mecido por suspiros que me sacuden, es una rítmica vibración que me relaja, me seda el respirar cansado de un número infame e inimaginable de pulmones. De ojos acuosos que rebosan lágrimas, la orina de la pena.
La pena es un riñón colapsado de cálculos.
Pero no respiraré su aliento. No mastico pena, sólo es un apoyo, sólo es un momento para el relax.

La pena…
Hay tanta y está tan mal vista… Si nadie la quiere, me la quedo toda, la pena da valor para abrir venas, para inyectarse veneno.
La pena es un sherpa que me guía en una escalada casi vertical, una montaña imposible hacia mí mismo, es la única forma que tengo de valorarme. El nivel de pena marca mi nivel de tranquilidad, de sosiego. Me parezco a Dios, cuanto mayor es el dolor en el planeta, más feliz soy.

Con ella trepo por encima de todo, para llegar junto a ese Dios que se preocupa de que no cese el dolor, que se masturba ante el llanto.
Yo soy una deidad, me ocurre lo mismo que a él.
Entiendo a los dioses y su degeneración.

Es el momento para la pena.
Para la cuchilla sajadora, para el veneno ácido y corrosivo. Sangre que mana, sangre que se pudre.
Pena mullida que me relaja y me conforta. Que esplende en la oscuridad de mi cerebro pulsando como un tumor. Tutum-tutum-tutum…
Es el ritmo de los corazones contritos.

Un tumor mullido, una pena hipnótica es la del mundo, la ajena.
Hoy su pena es mi valium, mi consuelo.
Me hace divino.

Estoy hecho a mi propia imagen y semejanza.
No soy malo, sólo soy sagrado.

Iconoclasta