28 de mayo de 2006

La muerte de la Rocío

En este momento no ha muerto; pero como si lo estuviera. Es lo que tiene escribir y poseer una prodigiosa imaginación y carismática forma de ver la vida.
Hay que resaltar lo que piden continuamente los familiares de la muerta (o futura) cantante Rocío Jurado:
¡REZPETO!
¡Coño, están obsesionados con la mierda esa del respeto! Dar noticias sobre su estado de salud o preguntar por ella no es falta de respeto. Es un personaje público que la peña durante años y semana a semana ha comprado, pagándola así a plazos. Es de ellos también. Propiedad de los españoles. Ellos (familiares y muerta) se han enriquecido sin dar un palo al agua en muchas ocasiones y como han cobrado, se les ha respetado.
Yo diría que son la hostia puta de respetados.
Los allegados de la muerta no son muy leídos y están habituados a recibir dinero por nada, creen que respeto es un sinónimo en toda regla de dinero.
Algo de razón tienen, aunque no en el aspecto sintáctico.
Ellos quieren más dinero, como yo.
Si lo que piden es discreción, la han cagado. Han llegado tarde.
No se puede ser discreto cuando has vendido a la prensa tus últimos años de guerra contra el cáncer, has montado ruedas de prensa y encima has recibido la medalla al mérito en el trabajo cuando hay millones de currantes que no reciben ni las gracias.
Hay que joderse y tragar, nadie les obligó a jugar. Y aún así, deben sentirse tranquilos, aún van a ganar mucho respeto; perdón, dinero. La muerte de otros da beneficios en el peor de los casos.
A la otra Rocío, la Durcal, no le dieron medalla ni dio tanto la vara.
Que la tengan como ejemplo y dejen de pedir con su poca educación de mierda “respeto, respeto, respeto, respeto…
Y que dejen entrar al fotógrafo para que la fotografíen en su lecho de muerte (reconozco que esto me ha quedado artificiosamente literario); que para eso han cobrado una pasta gansa y han vivido tan ricamente.
No me importa demasiado, pero es curioso y me lo paso bomba escribiendo. Me siento adalid de las reses de la manada que se alimenta de este pienso rosa.
A tomar por culo “pedimos respeto”; que tengan un poco de dignidad y aguanten el resultado de toda esa mierda que han vendido durante años.
El tío Iconoclasta dice: “Si yo me jodo, que se jodan ellos también; que no hay para tanto, llorones”.
A propósito, ayer vi Yo, Robot por segunda vez y me lo pasé en grande; no os la aconsejo porque sois muy sesudos y diréis que es una americanada vana y vacía.
No tenéis sensibilidad; Soni, el robot, es un actorazo de mil pares de cojones.
Os la aconsejo.
Buen sexo.


Iconoclasta

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