27 de septiembre de 2011

Una lección para niños



Hola niños, venid conmigo de la mano y os enseñaré este bonito lugar.
¿No es preciosa la luz del sol que da vida? Una tía buena está tendida al sol (si no estuviera buena, no tendría las tetas al aire). Y ahora mirad el maravilloso contraste de la vida: el enfermo con cáncer en la piel. Se muere de luz, de tanta belleza.
Bueno, alguna mala cosa ha de tener el mundo; pero en general está bien.
Mola.
El Valle de los Reyes, las magníficas y viejas pirámides. Tan difíciles de imaginar como fueron construidas. Tanta perfección, tanta astronomía al servicio de la arquitectura. Tan avanzados. Y mirad detenidamente las rendijas de las piedras, están selladas con la piel de los perdedores, de esclavos. Si observáis bien, podréis ver el fósil de un feto en la piedra. Seguramente, una mujer tirando de las cuerdas tuvo un desprendimiento de feto. Pero en general, está bien si no pensamos en los muertos y en los faraones tan poderosos y tan dioses.
Tomad nota niños, aceptad lo bueno, y desechad toda la mierda que hay entre las juntas y que rebosa como una jalea putrefacta, como un moho especialmente tóxico.
Las pirámides no fueron difíciles de construir, solo que aún hoy día, estas cosas dan vergüenza ajena y nadie quiere reconocer que se excita ante la podredumbre de la avaricia y la ambición.
¿Los egipcios eran inteligentes o es que tenían mucho dinero y muchas armas para robarles a otros el conocimiento? No creo que sea justo para los muertos que se les achaque toda la inteligencia a sus verdugos. Yo no le daría ni los buenos días a mi torturador, sinceramente.
Pero es bonito el planeta, son bellas las creaciones.
Las hermosas catedrales construidas con el hambre del pueblo. Tan góticas, tan altas… Ese olor a incienso permanente es para solapar el olor de los genitales quemados; sin embargo, ese perfume tiene valor de años. Es una maravilla.
Los palacios de los reyes y nobles olían a orina y mierda ¿Os lo han dicho los profesores?
La Catedral del Mar, es la catedral de los coños rasgados, de las pollas amputadas, de los niños muertos de hambre y reventados por dentro.
Las catedrales son así.
Prosigamos con la maravillosa música que fue creada para los ricos, para la gente de poder. Música hermosa cuyos ecos de los conciertos llegaban para acompañar el lamento de los que desarrollaban bubones de pus en sobacos e ingles. Un cuarteto de cámara para las ratas muertas que se vaciaban de pulgas contaminadas de muerte en las calles sucias y pestilentes.
Un hurra por las maravillas de la humanidad.
Otro por los ordenadores que transmiten a velocidad de giga-mierdas sus noticias, cerebros electrónicos con avanzados procesadores de texto que son capaces de divulgar un bulo como una verdad inamovible en cuestión de segundos. Ahora es todo tan limpio y tan rápido…
La amistad de cientos de seres conectados por una red que de tan falsa, tiene la esencia misma de la sociedad humana. Es el mismo reflejo. El mismo pensamiento, las mentiras hechas bits.
Y se globaliza el pensamiento unidireccional y uno dice la palabra y el resto repite y repite y repite.
Es hermosa la empatía, como están conectados los seres humanos, una réplica de una colmena. Y todos follan al mismo tiempo, sincronizados. Calientes por imágenes informáticas, por arteros pensamientos pseudo-filosóficos. Por palabras plagiadas trillones de veces en un vertiginoso engaño planetario.
Es lo hermoso de la humanidad, los avances, la sensibilidad de las artes y la técnica.
Mis pequeñines, vuestro futuro da asco; pero dentro de poco podréis hacer maravillosas presentaciones de imágenes con música de película sensiblera.
Lo hermoso, sois vosotros amiguitos, aún que os importa el rabo de la vaca la antigüedad de las piedras y pensáis en la maravillosa pelota, o en hacer algo prohibido por los mayores.
Os enseñarán a cuestionar a ser críticos; y os creeréis que alguna vez lo podréis ser, que apadrinaréis a un muerto de hambre y que vuestro trabajo trascenderá.
Que trascendáis, será una cuestión de suerte, si alguien así lo desea. La envidia es más poderosa que vuestra inteligencia por prodigiosa que sea.
Lo más probable es que os limpiéis los zapatos en las entradas de los grandes monumentos que descansan sobre cimientos fraguados en muerte, ambición y envidia. Que toméis una foto mal hecha y la colguéis en un muro de algún portal de internet.
La miseria no os la enseñarán, amiguitos, porque seréis parte de un estrato en unas ruinas e incluso vuestro pensamiento será ocultado por alguna vela olorosa, por una música new-age que servirá de fondo a una presentación de diapositivas de gran belleza.
Nadie os dirá la verdad porque la verdad ofende a quien la dice también.
A mí no. A mí me mola follar y poco más.
Venid amiguitos y os enseñaré el mundo de mierda, donde os bautizan y hacéis la primera comunión porque así se lo enseñaron a los padres de los padres de los padres. Y esos mismos, son los que os van a educar.
Pequeños míos, por toda esa mierda de maravillas, id con cuidado. No creáis nada, que no os guste. Y si os gusta, que sea sabiendo la verdad absoluta.
Y la verdad del mundo soy yo, sin disfraz. Admiro los monumentos por sus rendijas, por sus juntas supurantes. En artesonados y frescos apago mis cigarros.
Usad un buen protector solar, porque el cáncer os pude dar un disgusto.
No os arriméis demasiado a las cruces que cuelgan por encima de los genitales porque es la medida exacta para que os agachéis ante el santo falo.
No os creáis lo que dice internet. Porque internet es el alma corrupta y sin tapujos de los cobardes. Es el tiempo y lugar de los que no pueden deambular por el mundo sin ser identificados como no deseables.
Y fumad, porque fumar va en contra de las leyes, va en contra de la sanidad pública que busca doblegaros en nombre de una mejor calidad de vida. Luego comeréis mierda que os dará un cáncer mucho más lento y humillante: el del pensamiento, el de la dignidad. Un cáncer programado para que se desarrolle y no podáis disfrutar de la vejez; el poder quiere ahorrar en pensiones. Podría ser que yo pensara demasiado mal; pero he aprendido que nunca se piensa suficientemente mal, siempre sorprenden los marranos del poder, los cerdos de la ambición.
Id con cuidado, niños.
No es que os tenga cariño, simplemente me apetece alardear de sabiduría.
Porque la belleza de este planeta y la humanidad, me tiene asqueado.
Hay un colibrí que vuela libre, y aún no es una proyección informática de un holograma láser. Tengo suerte, pero no sé si vosotros la tendréis.
La hipocresía es puro cáncer y mata a los colibrís.


Iconoclasta

Ilustrado por Aragggón


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