10 de julio de 2010

AmorSexo 1.0

AmorSexo V1-I2

No puede mantener relaciones sexuales sin amor. Y quisiera ser un animal, un vulgar de tantos: pagas a una guarra para que te la chupe, te corres y luego te sientes el puto rey. Ligar en una discoteca, compartir unas copas, unas rayas de coca y metérsela en el aseo.

No es así, y está condenado por algún capricho de la genética a estar enamorado para poder disfrutar del sexo.

Tiene que pasar por todo el calvario de amor y dolerse durante años luz para disfrutar del placer puro y único.

Se masturba con su poderosa imaginación; pero sus pajas son tristes, es una leche cargada de frustración. Un semen frío y desleído en agua.

Es normal una momentánea confusión cuando los datos llegan a ocupar las tareas del procesador al límite de la avería fatal. De la fusión de su puto núcleo neuronal. Es por ese caos de amor que ahora lo invade y que resulta una nueva experiencia, por lo que llora con sequedad, sin espasmos, con los dedos goteando esperma en su pijama mientras en la habitación duerme una mujer que no ama. Está en la terraza, en la oscuridad de la noche sucia que cubre las estrellas y la luna.

Buscando la posibilidad de arrancarse de la cabeza ese maldito procesador y programa llamado AmorSexo 1.0 (V1-I2).

V1 significa que se encuentra en su primera versión, I2 es el segundo intento. No ha podido completar las subrutinas que conforman todo ese software cuántico-neuronal, el intento uno falló y es la que duerme ahora en una habitación que comparten sin ningún tipo de alegría.

No se puede ser alegre con todos esos comandos en la cabeza. Nunca lo ha sido. Contar chistes no se le da bien. Le es más fácil mantener un sano odio y una simpatía que marca distancias abismales entre él y el resto de sus congéneres.

Su cerebro tiene la construcción simple y lógica de un ordenador y unas rutinas que cumplir. Así se ve. Sus procesos mentales permiten el flujo del programa cuando toda su memoria se ha llenado de amor. Cuando la única variable es Ella.

La siguiente rutina consiste en enviar un caudal enorme de sangre a su pene para alimentar el deseo sexual. Hay momentos en los que deja de caminar y tiene que aferrarse el paquete genital pensando que se le escapa el semen.

Se podría pensar que siente picazón por una cuestión de falta de aseo. La gente es tan básica que es descorazonador conocerla.

Su cerebro transmite la orden para crear terabytes de proteínas y hormonas para la producción masiva de esperma.

Gloria y largos años de vida a su procesador neuronal. Hay momentos en los que la euforia de ser poseedor de un cerebro tan simple pero eficaz, le lleva a pensar en bendiciones y discretos y medidos optimismos. Es una reacción casi alérgica a una hiper-producción hormonal.

Tampoco hay alegría en un programa informático hasta que éste no se cumple. Sólo destellos de esperanza.

Y los destellos de esperanza sirven como emergencia cuando falla el papel higiénico. No le hace gracia, porque la verdad es que ni para eso le sirven.

¿Dónde está el paso entre él y lo vulgar? ¿Es otro eslabón perdido en la evolución?

Darwin se pegaría un tiro desesperado si lo conociera.

Eso piensa cuando camina bajo un sol abrasador y el resto del planeta lo hace bajo las sombras o bien ocupa asientos en lugares estratégicos donde el aire se mueve con más fuerza y frescura. Frente a las fuentes de agua turbia y sucia como la atmósfera que respira. Abrasarse lo distrae de todo ese cúmulo de necesidad, de la agonía de amar.

¿En qué momento decidió la naturaleza dotarle con un cerebro bio-informático y alimentarlo con esa angustiosa necesidad de encontrar a la bella que un día inundara sus neuronas con sus palabras y sentimientos? Si pudiera, retrocedería en el tiempo y nacería unos segundos más tarde o más pronto y que fuera otro el bendecido por la exclusividad de un cerebro potente y anómalo. Y evadirse así de amar, evadirse de la añoranza, de la trágica sensación de que la vida no tiene un final feliz.

Ni siquiera el camino es feliz.

¿Y si la felicidad es sólo para los idiotas? Es demasiado denigrante, prefiere sufrir.

Los años han pasado con la angustiosa sensación de que le faltaba algo, de que siempre había un seno vacío en su cerebro: un nicho de sinapsis apagadas, muertas. Una zona desértica sin luz ni color que debía ser rellenada.

Ha intentado con programas de mentiras piadosas, a rellenarlo con vidrios rotos y fibras minerales. Con carne podrida y con cadáveres por los que nunca sintió pena.

Pero no ha sido posible piratear el programa AmorSexo 1.0 y éste ha tenido que desarrollarse sin obviar uno solo de los tormentos que conlleva amar.

El cadáver del intento fallido de AmorSexo V1-I1, la que duerme en la habitación, apenas ocupa espacio en su mente. Ni siquiera los cadáveres sirven para llenar hueco en el poderoso port de amor.

No es viable la sonrisa con toda esa basura en su agujero negro.

Necesitaba un implante de amor que no existía. Que consideraba cuento, fantasía. Una necedad adolescente.

Con un sucedáneo de amor burdo y engaños malvivía.

Cualquier cosa servía para rellenar el hueco.

Sus ojos se mueven lentos enfocando con precisión los más mínimos detalles, los más mínimos dolores.

Porque los dolores se ven, tienen cuerpo y fuerza devastadora. A veces le doblan el alma con un gancho de derecha y escupe sangre de un labio partido.

En demasiadas ocasiones sus ojos brillan por el exceso de luz y de cosas examinadas. Todos sus sentidos están dedicados a la búsqueda y a la eliminación de esa angustia que se apodera de él al despertar cada día. Ahora la tristeza viene de un amor real que necesita abrazar al despertar y no tiene en todo momento. Antes la tristeza era su ropaje, cuando no podía siquiera imaginar que existía alguien semejante en el planeta. Sea como sea, sus ojos no descansan y hay sobrecarga sensorial en su cerebro simple.

La subrutina amor se ha ejecutado completamente, Ella ocupa su vacío. Todo está bien. Apareció en algún momento cuya fecha está enterrada entre miles de datos. No tiene tiempo ni fuerzas para recuperar bits de memoria. Sólo quiere amarla.

Oscila entre el amor y el vivir como buenamente puede, mientras su cerebro está inmerso en la creación de las bases de la rutina de sexo. Su seso simple y potente, desecha cualquier otra consideración que no sea amor y placer.

Y así la rutina Amor V1-I2 ha sido cumplida, se han seguido todos los pasos necesarios y el hueco ha sido llenado. Ha pasado por largos meses de retorcerse entre sus propios brazos intentando hacerla corpórea. Se angustia de amor con algo concreto, se aferra a su dolor y lo acuna como a un hijo al que cuidar. Es su bit de amor.

Se aproxima el contacto, lo necesita. Todo su cuerpo está pendiente del momento.

Lleva meses en los que las erecciones son cada vez más potentes y sus calzoncillos huelen demasiado fuerte a mitad del día. Sin darse cuenta, se acaricia distraídamente la dureza húmeda que crea mil pequeños placeres con cada paso. Hasta la tos provoca un vergonzoso placer en su entrepierna. O cuando viaja en metro y los cuerpos presionan y desearía que fuera Ella quien lo hiciera, se siente tentado de aferrar el pene y tirar de él y castigar su obsesiva dureza.

Ahora una subrutina, atiende a la conservación del amor, mientras el poderoso programa Sexo V1-I2 lo lleva directo a la brutalidad del placer.

Pero son demasiadas variables, es el momento crítico. Los primeros momentos del amor siempre son agradecidos. Pero los cálculos de probabilidad de que pueda mantener su área de amor intacta, indican un claro riesgo a ser rechazado cuanto más tiempo pase. Tal vez, no llegue al sexo. Pero el programa no puede hacer un break ni volver a una función goto o retorno a una línea anterior.

Los caminos del dolor y del placer siguen la misma dirección, y están superpuestos. No se puede caminar sin pisar ambos. Es una trampa cosmogónica.

El comando amar, es inexorable y provoca ceguera. No podrá ver el fracaso hasta que sienta sangrar el alma.

Como en la vida, no hay segunda oportunidad y los amores nos dicen adiós tristemente con una mano, mientras son arrastrados al espacio profundo y mueren congelados o vaporizados por algún sol.

El tiempo se lo come a él, se come los programas, se come el ánimo y se come el amor que una vez acumuló.

Siempre aparece alguien que vale más, siempre aparece alguien más simpático, más querido. Y el programa no puede con ello. Ahora siente ganas de llorar, iba todo tan bien...

Lo siente doler en su cabeza, el mecanismo de una bomba autodestructiva pulsa en las sienes donde las venas se hinchan desmesuradamente para dar mayor caudal sanguíneo y refrigerar los procesadores de amor y sexo que funcionan al límite de su capacidad. Hay que evitar derrames, si pudiera ser.

El amor se está corrompiendo, conoce tan bien esa sensación que desearía morir ahora mismo antes que pasar por ello otra vez. La sonrisa que le dedicó hace un par de semanas... Ella ha sonreído de esa forma que los desconocidos usan para ser amigables. Le pareció una sonrisa extraña en ella; pero la amaba, su programa es potente.Imparable. Pero el programa AmorSexo 1.0 (V1-I)2 posee una potente base de datos y ha catalogado esa sonrisa, ha sido un bit 0 de amor. La ha perdido. Ese ha sido el resultado de un examen exhaustivo de la sonrisa. Las señales a veces requieren un tiempo inverosímilmente largo para ser cotejadas y hacerse patentes. Es la lucha que mantiene el amor cegador contra el instinto. El bit de desamor acaba de subir a su córtex, hiriente como una puñalada. La desesperación se le viene encima como un alud de nieve.

Amor V1-I2 será destruido en apenas unos segundos y la bomba informática-biológica, comenzará a extender el comando Olvido por todas sus neuronas hasta barrer cualquier recuerdo de amor y vaciar completamente el eterno agujero en su cerebro.

Pierde el ritmo del corazón. El cerebro está demasiado colapsado para atender las emociones que se desintegran y el cuerpo al mismo tiempo. Durante dos latidos la sangre se ha detenido y el mundo gira veloz a su alrededor.

Una hemorragia de sangre entre uña y carne certifica el eminente shock traumático psico-somático.

La vida se ha convertido en el Festival del Dolor 9000.1

Es todo dolor.

Cuando se muerde las uñas y tira de ellas, es que un dato se ha pervertido.

Ella se pierde, como un astronauta que se ha desprendido de su cordón umbilical y se aleja de su nave. Le dice adiós con lágrimas congeladas. Con la sonrisa del desamor aún formada en sus labios.

Es así de repentino, como una aceleración en una nave espacial.

La derrota ya ha empezado a corromper el tejido neuronal Amor. El hueco se ha roto como una presa por una detonación. Ella se aleja, se va. Nunca existió.

El programa inicia el formateo de la zona negra. Y ahí es donde cree que no sobrevivirá, duele infinito. Duele el universo entero perderla. Los gusanos que dejan el hueso pelado de carne no duelen. Pero cuando aún respiras, cualquier cosa que te devore, duele y da pavor.

Otra arcada deja sangre en el suelo, sus cuerdas vocales se han herido con la fuerza del llanto seco.

Se detiene bajo el sol, esperando arder. Aunque muriera durante horas, no sería tan devastador el dolor como el proceso de limpieza del amor muerto.

Vomita en el alcorque de un árbol y piensa el mundo que es un borracho más. Un yonqui con la vena hambrienta. Un tirado de la vida.

Su pene está blando, tal vez sea la única parte del fracaso que le otorga cierta relajación.

Ella no está, un día amó.

Bits de amor: 0

Bits de sexo: 0

Probabilidad de una nueva activación del programa AmorSexo V1-I3: 0,1 %, inferior a la esperanza de vida.

Alternativa al dolor: terminación de la vida.

Le duele el corazón.

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AmorSexo V1-I3

Probabilidad de Amor y Sexo en este intento: es más probable morir.

Yo no puedo follar sin amar, necesito todo de Ella. Primero su mente, que ya es mía. Función completada: estoy tan metido en su alma, como Ella en la mía.

Hace meses me hundí en la miseria de una relación en la que fracasé, en la que no pude mantener mi valía ante Ella. No puedo luchar contra los que son mejores que yo, no quiero hacerlo. Tengo mi dignidad.

He vuelto a reincidir y ahora amo y soy amado. Una posibilidad entre un millón dada mi edad, dado mi ánimo.

No hay problema. El cadáver de amor que convive conmigo, no trasciende en mi pensamiento más allá de un saludo. Mi cerebro eficaz rechaza cualquier otra cosa que no sea Ella.

Todo es amor, no puedo respirar sin pensar en Ella. Es así de sencillo.

Informe semanal: Bit de amor: 1. Correcto.

Probabilidades de pasar a Sexo V1-I3: 90%.

Puedo joderla como una bestia porque al igual que su pensamiento está para ser invadido y absorbido, su cuerpo se formó para ser penetrado, chupado, arañado, salpicado de semen y saliva, mordidos los pezones...

Estatus de la rutina Sexo V1-I3, activada.

Segregando hormonas y semen a pleno rendimiento. Presión sanguínea en el falo: Alta con sobreesfuerzo.

La temperatura es fresca, aunque no hace demasiado frío. La ropa es liviana. Nos hemos besado desesperados en nuestra primera cita y he dejado mis dedos marcados en su espalda divina, en mitad de la calle, del mundo.

Un taxi nos traslada a la casa de campo, en el interior de la provincia, es un lugar lejano donde las noches son limpias y frías. Donde los cuerpos se abrazan de una forma natural.

De vez en cuando la naturaleza se equivoca y nos regala momentos hermosos.

La que no quiero, se ha querido convencer de que estoy en viaje de trabajo; pero sabe que es un cadáver de amor y yo carezco de piedad. Sigo escrupulosamente mi programación.

Durante el viaje, hemos hablado de cosas que mi banco de datos no recuerda, porque mi función principal es el placer.

Follar hablando en plata.

Ella se sabe amada, y yo soy amado. Ahora los cuerpos toman el mando y la piel es el alma que guiará la coreografía sexual.

Dejamos presurosamente las maletas a la entrada de la casa y en el rústico salón de mobiliario colonial, nos enfrentamos cara a cara, los ojos sonríen, los labios se humedecen con la lengua y los pechos respiran agitados.

Nos dirigimos a la habitación.

El control break (el paro de emergencia de mi cerebro) es un revólver del calibre 357, en el caso de corrupción del programa, de que se malogre, me volaré la tapa de los sesos y a la mierda mi programa y mi vida. No puedo soportar más dolor, se acabó mi tiempo y mi ánimo.

La amo demasiado para intentar respirar sin su amor.

Deslizo bajo la cama el revólver sin miedo, con frialdad, en un momento en el que Ella examina el armario.

Su rubia melena rizada y sus impactantes ojos oscuros, le otorgan una belleza felina. Mi falo se encabrita.

Y duele.

Me duele entre los pantalones, le falta espacio y presiona contra la tela, se rebela contra la oscuridad.

Es un baboso animal en celo.

Si la función Amor se ha cumplido, ahora soy un pene enorme que desea cubrirla y meterse dentro de ella.

El comando erección se transmite a la velocidad de la luz desde el port Amor y recorre pecho y vientre para enviar una descarga de placer a un glande húmedo y obscenamente henchido de sangre. Probabilidades de éxito en la ejecución completa del programa AmorSexo V1-I3: 80 %

Y eso ocurre porque ella también lo desea. Estoy sometido a sus deseos, entra en el lote de subrutinas de Amor-Pasión. Noto su excitación en cada una de mis terminaciones nerviosas.

Ella es una pantera acechando el placer, ofreciendo su cuerpo violentamente. Deseando ser sometida a mi falo y mi lengua, mis dientes y mis labios.

Mis brazos y mis uñas.

Ella desea hacer surcos con sus uñas en mi piel, acariciar mi glande dilatado y casi hemorrágico con su lengua salvaje. Trazará heridas de peligroso deseo en mi carne.

El amor es mutante, somos bestias con piel de amantes.

Cuando arranco su blusa y el sujetador de un rápido tirón, muestra en todo su esplendor unos pechos redondeados, pesados y plenos coronados por dos oscuros pezones que se erizan y contraen con un placer agónico en su ansia. Son dos cuentas de granito negro sobre porcelana blanca. Atraen mi mirada, y me hacen salivar abundantemente.

Me los ofrece sin recato, sin pudor alguno, exige el alivio de mis labios elevándolos con sus manos a mi rostro. Y mis labios hambrientos succionan los pezones haciéndolos resbalar por el filo de mis incisivos, hasta la difusa frontera que separa el placer del dolor. Responde con una respiración profunda y su cabeza se deja caer hacia atrás en un alarde de inusitado abandono, impactada por el placer líquido que inunda su organismo. Una marea caliente que eclipsa la razón.

No sé si existe la función amor ahora. No puedo respetar su cuerpo, he clavado los dedos en sus nalgas y la aprieto contra mí. Para que los pubis se fundan.

Activada la función de fuerza muscular extra. Hinchando venas para irrigar la mayor cantidad posible de músculos.

Intenta como puede liberar mi falo a través de la bragueta del pantalón; pero está demasiado duro, demasiado encajado entre la ropa. Sólo consigue arañarme con sus uñas, y la piel gime de placer ahí dentro, ahí abajo entre sus dedos. Mis jadeos son gruñidos.

Con brutal fuerza, tira de la cintura del pantalón y parece estallar el pantalón, el botón metálico repiquetea aún contra el suelo cuando Ella baja el elástico del slip y libera mi pene y mis testículos.

Es tan mínimo el espacio entre nosotros, que mi pene se encaja entre sus muslos tibios y mojados y siento la humedad de su vagina bañarme.

Ella separa los muslos para abrazar mi trozo de carne hirviendo. Me duele la presión en los conductos seminales.

Sus pezones ahora se han contraído tanto que parecen puntos, coge mi mano y la lleva a uno. Me obliga a presionarlo. Tengo miedo de hacerle daño; pero ella es firme y conduce con inusitada fuerza y violencia mis dedos para que pellizquen con más fuerza. Intento aflojar la presión pero es ella quien maneja mis dedos y ha tomado posesión de mi cuerpo. Siento su pezón aplastado entre los dedos, y mi glande parece latir como otro corazón aprisionado en sus muslos.

La presión es insoportable.

Activada la subrutina brutalidad controlada, músculos en tensión. Se deja en suspenso la actividad del lenguaje. Programa al 60 %. Probabilidades de éxito en su ejecución: 95 %.

Siento hervir mi sangre, me separo de ella y con la mano libre agarro su vagina con fuerza y la obligo a ponerse de puntillas. Nuestra respiración es ruidosa. El dedo corazón y anular la han penetrado. Sus pechos oscilan trémulos y siento el temblor del placer en sus muslos. Cierro con más fuerza mi mano en su sexo y se escurren sus fluidos calientes y viscosos. Mi visión es roja como la sangre. Beso y muerdo sus labios dejando una pequeña perla de sangre que recojo con la punta de la lengua.

Ella responde aferrando mi bálano con un rápido movimiento, retira el prepucio para atrás y siento una repentina frescura. Mis cojones están contraídos hasta el dolor. Me duelen por la presión, me duelen porque ella los trata sin cuidado. No me duelen y temo que si aprieta más, me derramaré en su mano.

Usa la resbaladiza cabeza amoratada para acariciar el vértice de su sexo y siento la dureza de su clítoris, lo frota y se me escapa un gruñido animal de placer.

Llevo una mano a su nuca, la acerco hasta mí con violencia.

- Puta -le susurro al oído.

Ella deja ir un gemido y su cuerpo se deja caer en mi mano. Los dedos siguen enterrados en ella.

Noto en mis dedos como su orgasmo se prepara, como se va creando con una presión creciente en algún lugar de su coño. Y me arrodillo para besarlo, mis dedos gotean su esencia y ella mantiene su vulva desflorada para que mi lengua lo ocupe todo. Lamo sus dedos, sus uñas y su coño sagrado.

Subrutina final: queda en estado de suspenso toda actividad intelectual. El amor queda bloqueado y aislado. Probabilidades de ejecución correcta del programa: 97 %.

Suspira al límite del orgasmo, como yo.

Con el sabor de su sexo en mi lengua y mis labios untados de su viscosidad, la empujo a la cama, se arrodilla y planta las manos en el colchón. Su sexo se ofrece indefenso ante mí.

Apoyo las manos en su cintura y clavo los dedos sin ningún cuidado. La penetro bruscamente, su vagina está tan lubricada que siento mis testículos aplastarse contra ella.

Eleva la cabeza arqueando la espalda cuando siente que todo mi miembro se ha enterrado en ella. Empuja con sus nalgas mi pubis para clavarse más profundamente.

Es salvaje en su belleza.

Salvaje en su deseo.

Cuando retrocedo para otra embestida, mi pene está recubierto de una suave crema blanca y enciende aún más mi deseo.

En la siguiente embestida los dos lanzamos un grito difícilmente contenido.

Y hay más embestidas, cada vez más cercanas al paroxismo. De la unión de nuestros sexos se desprenden gotas densas que forman breves hilos que se parten con las embestidas.

Ha llegado el momento, y me derramo dentro de Ella con empujones rápidos que provocan salpicones en sus nalgas. Cuando siente el calor de mi esperma, ella separa aún más las rodillas y planta los codos en el colchón. Su vientre se contrae y parece sucumbir a un desmayo. Pero mientras de su sexo gotea mi semen, cuando aún estoy penetrándola, se encoge repentinamente y se lleva una mano al pubis. Y allí intenta controlar el placer en vano. Su espalda es un espasmo continuo y yo mantengo mi pene dentro de ella, profundamente clavado. Dos, tres y a la cuarta contracción de su espalda, sus piernas desfallecen y se derrumba en la cama. Su cuerpo se agita tres veces más antes de relajarse respirando profundamente. Mi pene está aún erecto, goteando, con pequeños espasmos de placer.

Me siento cansado.

Fin del programa. En espera de estímulos y datos externos para los cálculos estadísticos.

Me acuesto a su lado, casi derrotado, ha sido mucho tiempo esperándolo. Mi brazo cuelga desde la cama y con la punta de los dedos siento el frío tacto del revólver.

No nos rozamos, estamos respirando con dificultad, intentando asimilar tanto placer.

Caigo en un profundo sueño.

Activado descanso por sobrecalentamiento de los procesadores neuronales.

Despierto, tanteo la cama. Ella no está a mi lado. Aún es de noche.

Se apodera de mí un miedo horrible, algo ha salido mal.

Mis dedos se cierran en la culata del revólver y presiono el gatillo a medio recorrido preparando el tiro en la sien. La vida no es viable sin ella.

Ya no me queda tiempo. No puedo empezar otra vez. No quiero tanto dolor de nuevo.

Siento el vértigo doloroso de un nuevo borrado de mi memoria.

El revólver pesa y da alivio a mi tristeza.

-Mi amor... ¿Estás despierto? Eres bello durmiendo. ¿No decías que serías tú el que se mantendría despierto para verme dormir? -ríe con una belleza que me hace agua.

Es Ella...

Se acuesta a mi lado y acaricia mi espalda. Dejo caer el revólver bajo la cama y volteo hacia ella. La abrazo con un ansia milenaria. Agradezco a la noche que no deje ver mis lágrimas.

Programa AmorSexo V1-I3 completado al 100 %.

Inicio del programa Vida 1.0

Probabilidades de ejecución completa: 100 %.

Fin del informe.

Iconoclasta

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