16 de mayo de 2008

Detestables vecinos (II)

Ya estoy harto, día tras día están ahí, insistentes, coloniales, reptantes. Están revoloteando en agua estancada como libélulas, como mosquitos.

No los odio, me deprimen.


La miseria grapada a la miseria, y pegada a la antipatía. Como el culo y la mierda.


Pululan en el agua como renacuajos cabezones.

Al viejo macho no lo he pillado, debería estar lamiendo los escalones de la escalera con la lengua o alguna cosa por el estilo. Ni lo sé ni me importa, que bastante desagradable es ver sólo a uno.
Y encima, dada la sequía, seguro que premian su miseria. La vida no es justa. A todos los tontos se les aparece la virgen.

Detestables vecinos...

Buen sexo.


Iconoclasta

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