10 de febrero de 2008

Blasfemia

No soy blasfemo, amo la blasfemia, Soy blasfemia, una blasfemia pegada a otra.
Y blasfemia eres tú que ridiculizas a los dioses con tu existencia.
No los maldigo, no los mento en vano, simplemente están muertos; murieron cuando tus pechos se desarrollaron, cuando te hiciste mujer.
Cuando de tu coño manó la primera sangre sacrificaste a los dioses. Las vírgenes murieron entre alaridos de envidia cogiéndose con las manos crispadas sus coños inmaculados ante la blasfemia hecha cuerpo.
Tu cuerpo.


Puta Diosa que haces de mí un animal baboso y arrastrado.
Me cago en dios, me cago en todas y cada una de las deidades que han usurpado un lugar que no les pertenecía, que han evitado por todos los medios tu advenimiento durante tantas eras.
Me llaman blasfemo, degenerado. Dicen que mi cerebro es una papilla larvaria, pútrida.
¿Por qué? ¿Por qué deseo follarte? ¿Por qué tengo la firme creencia de que estoy enamorado y quiero joder tu coño divino y sagrado?
Envidiosos de mierda.


Que ellos amen al clavado en la cruz, que imaginen la felación de un buda eunuco gordo y repugnante. Que babeen ante el sexo inmaculado de las santas.
Yo te rindo misa y sacrificio ante un altar de satén negro y humo de tabaco. Yo te entrego mi pene endurecido y arrogante. Mi pene incrustado en tu cuerpo dios, mi pene en tu boca húmeda, mi pene en tus pechos, reptando el glande por tus pezones y dejando espesos rastros brillantes en ellos.
Yo te ofrezco la misa de mi polla, y me clavo en ti como aquel se clavó en la cruz.


Blasfemia… Yo te contaré mis blasfemias contra ti, por ti.
Esta es mi misa:
La hostia es mi pene penetrándote, embestidas desbocadas. El vino es la sangre que derramo clavándome las uñas al cerrar los puños deseándote. Mi confirmación es un semen abundante, blanco y espeso arrojado a tu entrepierna, a tu vientre, a tus labios.
Me cago en todos los dioses. ¡Qué cojones entiende nadie de blasfemia! Si no puedo pensar en otra cosa más que en ti. Te amo entre lágrimas de puro de deseo frustrado, me masturbo entre muerte y hambrientos. Te amo a pesar de la enfermedad que me pudre la sangre. Te amo como jamás podré amar a mi madre ni a mi padre.
Te jodo ante las miradas muertas de los agonizantes. Sólo pienso en ti y mi miembro está tan duro que mis manos no prestan ayuda a nadie; se aferran a esta carne dura y pulsante como única salvación. Mi polla es tu cruz, te clavaré a ella.


Por lo que más quieras, mi Diosa: abre tus piernas y que tu sagrado coño se me revele como la luz divina se reveló a apóstoles y mártires.
No quiero corderos ni palomas, no quiero tus manos alzadas rogando por mi salvación.
Quiero tu cuerpo entre mis brazos y tus manos en mi polla, en mi blasfema polla.
Te amo como ningún dios ni humano pudo ser amado jamás.
Con toda locura, con toda ponzoña.
Eres la Blasfemia hecha Mujer. La diosa que acabó con el Mal y con el Bien y ha esparcido el Deseo por toda la humanidad.


Bienaventurado sea tu coño.
Maldigo mi polla dolorosamente dura.
Como te amo, mi Diosa.
Mi Puta Diosa…



Iconoclasta
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