12 de noviembre de 2007

A Ítaca con Cavafis

Constantino Cavafis (Konstantinos Petrou Kavafis 1863-1933).

Poeta griego, uno de los más importantes del siglo XX y representante del renacimiento la lengua griega moderna.

Periodista y funcionario, publicó poco en vida. Fue tras su muerte cuando sus obras consiguieron lentamente la notoriedad.

Fue poeta urbano e introspectivo y su homosexualidad manifestada sin pudor, fueron las causas que demoraron su fama. En 1960 los movimientos homosexuales, lo elevaron a la categoría de icono cultural.

Ha influido notablemente en escritores como Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma.

Corrigió sus poemas con minuciosidad, hasta tal punto que algunos tardaron diez años en acabarse.

Se movía bien entre la decadencia de los grandes momentos históricos.

Hoy día, sus poemas más leídos son los relacionados con el erotismo homosexual (”Recuerda, cuerpo…”).

Aquí, en Ítaca, Cavafis nos enseña como hacer el viaje hacia la legendaria isla. El viaje que adquiere todo el protagonismo y convierte la meta en un espejismo que nos sirve de faro en nuestro viaje hacia lo mejor de nosotros mismos. Si lo tuviéramos, claro.


Ítaca
(Poemas Canónicos, 1895 - 1915)

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


Iconoclasta

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre he admirado el verbo del poeta griego, cómo logra traer de vuelta la significación de esa Ítaca esperando tras un horizonte de sangre. Yo escribí unas reflexiones al leer sobre esta Ítaca, te las comparto.

Cavafis, tiene razón, lo que importa es el viaje, ya se encargará él de enriquecernos como ninguna Ítaca puede hacerlo, porque ellas están para inspirarnos el regreso, para alentarnos cuando todo se vuelve negro, para dibujarse en el horizonte y ser nuestra isla-meta, y la verdad no importa si existe o no, cumplió su cometido, mantenernos de pie (y a sslvo) mientras las sirenas cantaban su canto de muerte.

Buen sexo y feliz semana, mi Iconoclasta.

Pablo López dijo...

Hermosa y certera reflexión.
Tener un destino y no llegar, darse cuenta de que el movimiento es la vida y el destino la muerte. Todo cuadra.
Feliz semana y buen sexo, delicioso anónimo.

Anónimo dijo...

Te digo que me encantó esa "Plegaria a las nubes" con esa cadencia de blasfema jaculatoria o sacrílego canto gregoriano. Nunca la necrosis resultó más seductora.
Sexo perverso, negrísimo.