15 de octubre de 2007

Escribiendo


El encanto de escribir… ¡Ja!

Y una mierda.

Ya me contaréis que encanto hay en escribir lo que este cerebro podrido está pensando. Es que no encuentro nada bien ¿o soy yo el que no está bien?
¿Hoy puede ser un gran día? Odio el optimismo facilón y presuntuosamente cándido. No hay nada que me haga pensar a estas horas de la madrugada, que mañana pueda ser un gran día. Parece una oración sectaria:


- Soy Pablo y hoy es un día precioso, todo a de salir bien.- diré al despertar.

- ¡Buenos días, Pablo! Hermoso día, tendrás.- me responderá la puta vida.
No soy alcohólico ni necesito terapia de grupo.

Joder.

Un gran día… Nunca he tenido esa sensación al despertar cuando me rasco los cojones camino del lavabo y el humo del cigarro colgado de los labios me hace llorar.
Y me hace llorar porque el humo irrita mis preciosos ojos verdes, no soy una nenaza que se emociona ante un nuevo y esperanzador día.
Unas lágrimas corren por mis sonrosadas mejillas. No puedo evitar un poético arrebato a costa del irritante humo.

Narcótico…

Resulta que apenas voy a tener tiempo de cagar cuando ya he de estar camino del trabajo, y el trabajo son más de diez horas perdidas, sin libertad, sin goce, sin agrado.

Escribir…

Diez horas sin escribir… Es mucho tiempo.
Una mierda, escribir es una enfermedad, la pseudo-terapia de un hombre frustrado, de un hombre que no admite todo este gris que lo impregna todo.

Y no soy un daltónico o un monocromático o como mierdas se llame eso. Capto los colores, me avasallan, pero en mi mente viran al gris de una forma casi trágica.
Porque soy fuerte, pero sé de humanos que se han levantada la tapa de los sesos de un tiro por culpa del gris, mirándo su tez grisácea y la plomiza bala aportando más gris a su último instante de vida.

Escribir es liberador… Y una mierda, el frustrado siempre busca ser amable consigo mismo y convertir su insania en una habilidad. Quien no se consuela es porque no quiere.

Pues hoy no me sale de los huevos consolarme.

Escribir es una pérdida de tiempo. Escribir es una condena por una vida vacía, es construir un universo de mentiras e intentar meterse en él para huir.
A veces uno tiene momentos de lucidez, de una mortificante sinceridad.
Esto es un bochornoso espectáculo; pero si no escribo me muero.

Escritor…

Y una mierda.
Simple frustrado y poco más.
Menudo día me espera mañana…



Iconoclasta

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