30 de septiembre de 2006

Me siento infectado

Es una larva que ha anidado en mi oído, está tejiendo un capullo que me vuelve loco de dolor.
Cada palabra idiota, cada lágrima falsa. Cada risa estúpida, hace el capullo más grande.
Me pica tanto el oído...
Crece el capullo aplastando el tímpano, mi pus lo envuelve; incluso le da calor y humedad. Algo enfermizo.

Nacerá una repugnante mariposa de antenas rotas y enormes, de ojos negros brillantes. De la repugnante crisálida…
Me ha provocado una infección, una aguja de media, la necesito.
Atravesaré la repugnante crisálida y el jugo de oruga se mezclará con la pus.
Y vomitaré toda mi miseria en un parque lleno de color y sonido, de niños y padres y madres y abuelos y sol y calor y más ruido.
Y más felicidad imbécil de verse rodeado de cemento y humo y tufo de mierda.
Y esta olor... si cierro los ojos puedo visualizarlos, los humanos son una plaga, otra infección más. Huelen, me impregnan.

Es preciso clavar la aguja en el oído, perforar el capullo y sacarlo. No quiero que salga una mariposa infecta de mi oido.
Ya he escuchado suficiente. O mato o muero.
No quiero oler más, ni sudar enfermo.
Podría hacer ambas cosas, matarlos y luego matarme al fin y al cabo, no son para tanto. Ellos, los que hablan y ríen y lloran de una forma baladí y gratuita.
Yo tampoco soy para tanto.

No soporto este asco de saberme portador de un repugnante gusano en mi interior.
En verdad os digo: Tomad mi pus es vuestra, vosotros la habéis provocado. Soy Cristo Infectado hecho mierda.
Coño.

Que estoy hasta los mismísimos de los superguays, de los que exigen absoluta e incondicional sinceridad, de los que se preocupan por el hambre en el mundo, los que respetan religiones estúpidas y trasnochadas. No quiero saber que existen tantos tolerantes que simplemente son cobardes de exquisita cultura europea. De los que lo aceptan todo de buen grado.
¡Qué asco! Esos me infectan más que nadie, los debería exterminar.

Ojalá pudiera meterles el capullo que me está infectando en sus cerebros, trepanar y plantar.
Agujerear sin anestesia.
Al fin y al cabo, el gusano es un ser vivo al que cabe respetar.
Me cago en el respeto.

Porque si a mí me chirrían los dientes con cada latido que da el gusano, ¿por qué los superguays y siempre divertidos no van a sufrir?
Este mundo es una mierda, es mejor el que imagino. Si muero será odiando, que sea un odio atroz capaz de provocar necrosis en los ojos, en los oídos, en la nariz, en los dedos.
En las pollas de los chulos.

Mierda, hoy es un mal día. No hay nada como un buen dolor de muelas para sentir en todo su esplendor el mundo y sus habitantes.
No hay nada como ver a alguien feliz y sentir odio por no ser feliz.
Tengo un mal perder...
Pero... Y este capullo que palpita, que crece, que bombea pus...
¿No tiene nadie una aguja de media?
Me duele tanto la muela... Soy como una bestia herida, así de hombre, así de natural...


Iconoclasta

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