13 de septiembre de 2005

Romanticismo VS. Sexo

La quiero, se lo pienso decir. Le explicaré que algo se me deshace por dentro cuando estoy frente a ella. Cuando veo sus labios moverse. Es como si mis entrañas se convirtieran en un caldo caliente y espeso que se me derrama por dentro. Noto toda esa masa cálida y a veces temo convertirme en gelatina.

La besaré con mi lengua demasiado húmeda; más allá de lo correcto para un hombre. Cogeré su culo con mis manos tensas y la apretaré fuerte contra mí; abriendo sus nalgas, clavándole en ellos mis dedos. Que se entere de que a pesar de su liviana ropa, puedo mover su sexo y excitarla para follarla.

Le acariciaré su preciosa cara para captar toda esa sensualidad, saboreando su sonrisa limpia y líquida. Tal vez la roce con mis labios. Tal vez me atreva a coger su mano con un atávico temor a que ella me la niegue.

Cuando la esté besando le haré notar mi polla dura, le haré notar en su sexo el roce de un miembro duro y excitado, moveré mi cintura rozándome contra ella como un animal en celo. Y con una mano le apresaré un pecho hasta notar su pezón duro en la palma de la mano. La obligaré a desear que se lo coja, que me ofrezca sus pechos plenos. Que se abandone, para follarla.

Le explicaré que la amo a contracorriente, como es ilógico amar. Que a pesar de no haber razón en ello, me lanzaré al vacio por ella. Le explicaré que con ella las cosas tienen otro matiz diferente y novedoso.

Le bajaré el pantaloncito mientras le rompo la braguita y dejo su sexo indefenso ante mí, y moviendo mi mano, masajeando su vagina húmeda le diré que sin ella soy un mierda. Mantendré mi mano en su espalda aguantándola firme para cuando ella se abandone. Le diré con crudeza que le voy a meter mi pene como si se tratara de mi propio cuerpo; para estar dentro de ella y ser parte de ella. Abriré su sexo para que sienta el aire fresco y unos dedos que se introducen por donde les apetece; mientras ella se balancea en un hedonista columpio. Preparando una penetración no apta para seres mediocres.

Podría rozar sus labios y oler su pelo, su piel. Podría explorar su boca con la mía si ella me dejara, si ella me quisiera. No podría soportar una negativa de ella. Le pido ayuda a la vida para que ella me permita que la acompañe durante el tiempo que ella crea conveniente. Para toda la vida si puede ser.

La tumbaré en cualquier lado para abrir sus piernas largas y preciosas. Mordisqueando la cara interna de sus muslos. Que sepa lo que le va a pasar. Piernas ahora molestas para que yo pueda lamer su sexo, las abro como un bibliófilo abriría un códice. No le pido nada, sólo se lo hago. Mientras ella se humedece los labios yo aspiro su clítoris que empieza a endurecerse. Me daré la vuelta y dejaré que ella cabalgue encima mío con mi pene dentro, sujetándola mientras la elevo arriba para dejarla caer y que mi pene la llene.

Y ahora sinceramente no sé qué coño hacer, podría hacerme una paja o bien mantener una sonrisa de enamorado idiota. Es todo tan sencillo y yo tan capullo...

Es que me lo paso bomba joder.
Bueno, pues que alguien tenga buen sexo; lo de la paja no está mal, casi que...


Iconoclasta

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