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8 de agosto de 2025

lp--Una especie animal aberrante--ic


La aberración, lo malo de la fantasía está en no salir de ella por una voluntad infantilizada. Un hecho propio de la actual, degradada y fallida especie humana.


Me gusta recordar cuando la follaba y gemía lasciva atenazándole el coño en el momento preciso, corriéndose en mi mano ajena a mí y al amor. Sentía palpitar y contraerse sus resbaladizos y babosos labios en mi mano. Se me salía la leche sin tocarme, como meando en éxtasis.


Producto de esta degradación humana fue el surgimiento del hechicero tribal, el brujo, sacerdote o rabino, el dios, el faraón, el emperador, el rey, el papa, el mesías, el tirano, el presidente y sus ministros, el general corrupto, el juez corrupto…

Y por esta degeneración, la especie humana va a ser la especie animal más efímera del planeta. Por haber renegado de su naturaleza asumiendo la fantasía de que es una especie animal tocada por un divinidad o una inteligencia extraterrena inexistente.

Ha conseguido alcanzar a niveles genéticos una pauta conductual y pensamiento colonial, insectil ya indeleble en su ADN.


¿Cómo será matar? Nunca lo he hecho, no he tenido oportunidad. Soy curioso.

Sin embargo, sí tengo una pierna cadáver, podrida, que arrastro. La muerte fue perezosa y abandonó el trabajo cuando llegó a la rodilla. Matar nunca me ha parecido mal; hay casos, hay necesidades. Si no te buscas justicia, nadie te la ofrecerá.


Sólo los obedientes, esclavos y crédulos han sobrevivido en estas sociedades ruines, mezquinas y estabuladas. Han aceptado por cobardía e indolencia las distintas y grotescas civilizaciones surgidas a lo largo de la breve historia humana y se ha reproducido esa genética defectuosa y degenerada que lleva en la sangre el servilismo, la cobardía y el infantilismo en sus especímenes adultos. La dignidad, valor y determinación ya no existe en su genética cultivada y seleccionada ganaderamente por el estado/dios a lo largo de la historia.

El animal humano es desde hace cuatro o cinco mil años una especie castrada de dignidad, valor y determinación. Hoy es una especie cobarde, mezquina, envidiosa y quejumbrosa; indefensa en un planeta hostil.


A veces, a pesar de mis profundas y rudas introspecciones, la polla que tiene vida propia se hace dolorosamente dura, tan henchida de sangre… Y al tocármela siento que soy dios. No dejo de tocarme hasta rebautizarme lácteamente. Cuando todo pasa, recién corrido, enciendo un cigarrillo con los dedos pringados y me cago en dios sin ningún remilgo, con una sonrisa displicente.


Y en este momento nos encontramos yo y los fallidos y degradados humanos al borde de la extinción. No importa que la humanidad como especie pueda durar cincuenta años o dos siglos más, en la escala evolutiva sólo son pestañeos.

Lo mejor será el último sarcasmo: no quedará nadie para decir que este cuento se ha acabado.

Es un buen chiste sobre la extinta humanidad.



Iconoclasta