5 de marzo de 2007

La cobardía no es una virtud homosexual

No son muchos los países que pueden vanagloriarse de tener un presidente de gobierno homosexual como lo tiene España; y es bueno. Tener a un presidente homosexual que ha cumplido sus programas electorales para su colectivo y simpatizantes, demuestra que somos un país de buen talante y liberal. Los derechos de los homosexuales se preservan a rajatabla y a los jueces de paz no se les permite alegar objeción de conciencia para formalizar un matrimonio homosexual.
Ni los homosexuales ni los heterosexuales se merecen un gobierno cobarde. Un gobierno con orientación homosexual no tiene porque intentar confundir al pueblo con sofismas sobre humanidad y generosidad cuando se han matado a sus familiares.
Que Zapatero sea homosexual no es un axioma para que sea cobarde.
Una vez cumplido su programa electoral, debería dedicarse a hacernos creer (a homosexuales y heterosexuales) que se esfuerzan por impartir justicia.
Y justicia no es encarcelar por dos meses a un hombre que ha intentado defender su propiedad y familia de ladrones y asesinos.
Justicia no es rebajar la condena a un asesino en serie que lleva 25 muertos, darle de comer en la cama, llenarle la boca con yogur haciendo el avión y por fin llevarlo cerquita de su casa para que sus mafiosos amigos lo puedan ver sin tener que gastar dinero en desplazamientos. El Juana es un asesino y a los asesinos se les mete en la celda a patadas, entre varios funcionarios.
Zapatero y su corte deberían confiar más en sus escoltas, en su sistema de seguridad personal y no tener tanto miedo de la mafia ETA.
Si los estadounidenses han sobrepasado los límites de la libertad asaltando países a su capricho; los españoles somos ahora un ejemplo de cobardía (un ejemplo casi intrascendente porque España no tiene peso específico para servir de modelo para ningún país). Pero los homosexuales españoles pueden ser discriminados en algún país por cobardía. Y eso es una putada.
Insisto en que ser homosexual no tiene nada que ver con ser cobarde o valiente, pero el gobierno elude responsabilidades o las pinta de rosa y se niega a castigar a un asesino. Crea cortinas de humo de carácter liberal y sociológico con debates (control de las tallas de ropa, el tamaño de los bocadillos y el consumo de tabaco) más propios del barrio de un pequeño pueblo que de un país.
La cobardía no es ética, ni liberal, ni humanitaria. La cobardía es una degeneración.
Y ahora nos queda esperar ver cómo ceban al Juana para que engorde de nuevo y me le hagan un monumento en algún pueblucho de mierda.
Y sigo pensando que ser homosexual, no es ser cobarde, sólo se da en Zapatero.
Buen sexo.

Iconoclasta

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