7 de octubre de 2006

Acoso escolar

Esto del acoso escolar que tanto están difundiendo los medios de comunicación todos los meses de septiembre y octubre de cada año, es otro de esos bulos falsos e hipócritas que el gobierno de turno va metiendo a la peña por el culo y lanzarles así un mensaje tipo: no sabéis educar a vuestros hijos, pero nosotros sí.

Lo cierto es que con este mensaje están diciendo que van a crear un cuerpo parapolicial para que los niños no se peleen en los colegios, esto quiere decir que van a crear un ministro para asuntos de riñas escolares, una plantilla centenaria de inspectores y otra plantilla de auxiliares de estos inspectores. Eso sin contar la contratación de unas decenas de psicólogos.
Claro, a la peña le dicen esto y se siente tan protegida debido a su escasa inteligencia y a su indolencia; se lo creen todo. Y si alguien les hace el trabajo de educar a sus hijos, mejor.

El ganado humano es un cardumen de peces que pierde la memoria reciente a favor de lo que les dictan sus amos del gobierno y sus encargadillos en el trabajo.
Los niños se pelean y compiten como todo animal en la naturaleza: ser más fuerte y más listo. Es el juego natural.
Yo me peleé, me pegaron, pegué, ellos se pelearon, les pegaron y pegaron.

Cuando hayan conseguido que los niños no se peleen o compitan, se podrá decir que el hombre es una especie de ganado porcino pero, a dos patas.
Ya lo es, pero cuando ocurra lo dicho, les pondrán un marchamo de plomo en la oreja.

Siempre ha habido niños que han acabado siendo la burla de los demás, siempre hay personas que son detestables por naturaleza; como el padre de ese famoso niño al que filmaron con el móvil mientras le abanicaban con un plumier. Porque aquello era abanicar.
El padre en este caso, seguramente un acomodado de clase media de mierda, le jode que peguen a su hijo como le pegaron a él. Es un tío que me repelía al escucharlo hablar, muy probablemente, si se me pusiera a tiro, le daría de patadas en el culo.

Que nadie se preocupe, esto de las peleas de niños es un juego instintivo y que forma parte del aprendizaje y formación de la personalidad.
No importa más adelante quien sea el más fuerte o mejor. Porque en esta sociedad siempre ocupan cargo de relevancia y poder las personas menos capaces y que tienen una mentalidad especialmente cerrada que no les permite salirse de los parámetros que les han inculcado. Así que el niño que es físicamente más fuerte y más inteligente, se verá abocado al fracaso como me ha pasado a mí y a mis grandes amigos. Está montado así.

Puede que haya algún niño acosado por muchos entre tantas mentiras de noticias, es posible. En cualquier caso, es problema de él y de sus padres saber el porque causa tanta repulsión entre sus compañeros.
Si hubiera un par de casos reales de acoso, en ningún caso serían epidemiológicos en un país con más de cuarenta millones de habitantes.

Tranquilos, porque al final, si hubieran acosados y acosadores; acabarán borrachos perdidos, y dándose besos en la boca en alguna concentración de botellón cuando sean un poco más mayores.
Y el más macho, por pura frustración sexual y porque no acaba de ligar con la tía buena, se hará maricón para satisfacer sus calenturas.

Se siguen propagando noticias apocalípticas para que la peña se olvide que dentro de poco no podrá pagar la hipoteca, por ejemplo.
Y aún hay un motivo mucho más oscuro y tenebroso: pretenden anular la competitividad. Quieren una masa uniforme y que vaya en una misma dirección. Es la obsesión de un gobierno provinciano como el español.
Como si no tuvieran otras cosas importantes en las que pensar.

Un niño que dicen que es acosado, por muchísimas veces que lo repitan al día en los medios de comunicación, no es motivo para la creación de un nuevo ministerio o una comisión investigadora basada en esa mentira. Es mucho dinero y la mentira es tan obvia que dan ganas de vomitar.

Cada año la misma mierda, el fútbol, el botellón y el acoso escolar.
Si tuviera la chusma algo de memoria inteligente, vería como las noticias son exactas de año en año.
Y así durante toda la puta vida.
A mí me la pela, lo importante es no creerlos y hacer lo que me salga de la polla.
No puede hacer daño reconocer la mentira con una sonrisa.
Buen sexo.

Iconoclasta

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