17 de agosto de 2015

Dos cosas que Yo no sabía


Vivir es un continuo aprendizaje de mierda.
Hoy Yo me he dado cuenta de que si te estás meando, meas y punto. No importa lo ridículamente pequeña que la tuviera. Se ha sacado su indignidad casi frente a mí y ha soltado su chorro sin pudor.
Y me he dado cuenta gracias a él, que puedo mear donde sea y cuando sea y permitir que me hagan fotos para satisfacer sus deseos y mi gran vanidad.
Incluso una mamada si así lo desean ellas.

La otra cosa que Yo he aprendido es que una familia en bici, sigue en 100 de cada 100 casos el siguiente esquema, avanzando hacia adelante y en perfecta fila india:
1. Mamá/Papá bicicleante.
2. Hija/o bicicleante.
3. Hija/o 2 bicicleante.
4. Papá/Mamá bicicleante.
Más o menos como orugas procesionarias.
Los papás así, envuelven y protegen a sus crías. Y continuamente y con profesional celo, los animan durante todo el puto recorrido con gritos de "dale fuerte". O lanzan gritos histéricos cuando van a pasar por un túnel para que la familia unida, grite al unísono como deficientes : Túuuuuuuuunneeeel.
No callan ni debajo del agua e intimidan a los pájaros.
El esquema que seguía yo con mi hijo cuando íbamos en bici (mi santa no, decía que pedaleara yo, mi hijo y mi puta madre, pero ella no), era absolutamente errático:
Mi hijo al sur, repentinamente salía el niño por el sudsudoeste, y al instante siguiente por el nornordeste.
El resultado es que cuando por fin conseguía localizarlo tras fumarme dos o tres cigarrillos a la sombra, llevaba ya varios minutos sangrando y/o llorando en el suelo.
Bueno, con esto de las bicis no he aprendido nada, al menos útil. Porque Yo no voy a cometer el error de volver a ser padre.
Pero sí que me ha dado entendimiento para comprender porque mi hijo en muchas ocasiones, me observa con cierta antipatía.



Iconoclasta

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