28 de enero de 2009

El día de Obama y Aznar


El 20-1-09 pasará a la historia de mi vida como uno de los días en que me chirriaron los dientes durante más horas y con más frecuencia que en cualquier otro.
Talmente como si alguien clavara las uñas en una pizarra y la arañara.
Sólo vomité dos veces y encendí diez cigarrillos por el filtro. Como soy pobre por naturaleza, arranqué el filtro y me los fumé a pelo, como los machotes, y escupí cantimploras al ritmo del himno estadounidense.
El provincionalismo sentimentaloide y fanático de los estadounidenses en la fiesta de la toma de posesión del presi negro, me hizo ver de nuevo la verdadera cara de la chusma rumiante que se mueve en grandes manadas. A mí me parece bien que haya un presidente negro en su país; pero vamos, no me altera el ritmo de vida aunque fuera de color verde pistacho. Y eso de soltar una lágrima... Las lágrimas las dejo para los billetes de cien euros, que esos sí que me emocionan.



Y para mayor inri, ver al ex presidente español Aznar de labio leporino y voz de pervertido, tocado con un birrete y nombrado “Horroris Causa”, también me impactó vivamente. No sé qué clase de universidad (la valenciana Cardenal Herrera-CEU) ha cometido semejante error. Cuando llegue al poder lo pagarán caro. Los obligaré a trabajar.
Aznar con su perfil de buitre y aplastado por el peso del birrete y la capa, era también la imagen viva de la España profunda. Es imposible no pensar con que se debe medicar cuando habla. Tiene que ser algo muy fuerte para que la imbecilidad se agrave por momentos.




Parece que los presidentes españoles deberían acudir al logopeda y al colegio para aprender algo, tanto si cargan el paquete a la izquierda o a la derecha; al final siempre acaban en el centro, dando por culo.
Son maravillosas las cosas que tienen en común los estadounidenses y los españoles: un degenerado mal gusto por las celebraciones y una forma de adocenarse de lo más vulgar, valga la redundancia. Sólo que los americanos nos ganan, ya que su presidente al menos tiene carisma y un color más llamativo. Seguramente no servirá ni para estar escondido como pasa con todos los presidentes de todos los países, pero adorna la Casa Blanca más que los que aquí adornan La Moncloa.
Si los establounidenses tuvieran rey, serían ya igualitos que nosotros.
Así que ese día era imposible ver las noticias: Aznar asomó con su labio descolgado farfullando algo, entrevistaron a algún idiota que asistía a la investidura del Obama y hablaron del tiempo y el fresquito que haría en todo el norte de España.
¿Y para esto vamos al colegio de pequeños? Ya nos podrían hacer imbéciles desde un principio, es una pérdida de tiempo aprender y desaprender.
Seré malo y cruel, pero ojalá se instaure una dictadura antes de volver a tener que soportar un acto de investidura americano.
Y ojalá que cierren la universidad que le ha puesto un birrete al border line de Aznar.
Buen sexo.



Iconoclasta

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