17 de enero de 2009

Balance año 2009

Creo que ya es hora hacer balance del año 2009, que las cosas se van dejando dejando y acabamos haciendo el balance a final de año cuando ya nada tiene remedio.
Es todo asquerosamente igual que en el 2008.
¿Tantas uvas y alegrías para esto?
Han pasado diecisiete días y esto no se mueve.
Y ahora las buenas noticias:
Dentro de poco, dicen, que se acabará el madrugar para ir a trabajar, puesto que no habrá trabajo alguno que hacer. Viviremos como en la Roma decadente cometiendo toda clase de excesos por un ocio tantas veces clamado a los dioses.
En la década de los ochenta del siglo pasado, con aquella crisis que empezó a mediados de los setenta, se crearon miles de pistas de petanca, y parados y jubilados llenaban los parques públicos y cualquier solar que encontraran.
A saber que nueva distracción prepararán en esta crisis una vez que Israel (uno de los pocos países que curran) haya acabado su trabajo.
Si yo fuera uno de esos político-funcionarios, ya mismo estaría pergeñando alguna manifestación de distracción. Hace ya muchos años que la peña no se manifiesta por nada económico y político, y eso no debe suceder. Yo creo que se inventarán otro motivo ecológico y así tendrán además la excusa perfecta para clavarnos otra polla tatuada con “impuesto medio ambiente”. Por ejemplo, algo así como: No a los bigotes rotos de las focas que hociquean entre montañas de latas de cerveza sumergidas en los océanos.
Y es que va a haber mucha res con tiempo libre y eso no mola.
Por otro lado, y si las depresiones, suicidios e incestos no lo impiden, habrá mucho más buen sexo como es lógico y de esperar. Y lo que es mejor, en muchos casos será gratuito ya que parados y paradas se solidarizarán entre sí.
Buen sexo e id reservando vuestro juego de petanca, y sobre todo el imán recoge pelotas, que luego el dolor lumbar os impedirá una satisfactoria relación sexual.


Iconoclasta

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