28 de julio de 2006

Joder la marrana

En Barcelona a Veintidos de Abril del Año de Nuestro Señor 2000.

Siempre en estas fechas próximas a largos periodos festivos aparece el trabajo de última hora; algo tan urgente que podríamos ser despedidos, insultados o condenados al infierno si no sacamos adelante el trabajo previsto para dos semanas en dos días.

Al portador de las buenas nuevas se le ve venir y es entonces cuando pensamos: "ya viene a joder la marrana"; algunos no lo piensan si no que lo dicen abiertamente y abiertamente el que recibe la frase se sonríe del poder que ostenta y se la "pela" lo que digamos.

La frase es tremendamente rústica, malsonante, cacofónica y refrescantemente obscena. ¿Quién la inventó, acuñó, ocurrió y puso en circulación? Ni lo sé ni me importa pero; desde luego, se llevó ovación y vuelta al ruedo. Simplemente voy a explicar de donde salió y porque. No le daremos más vueltas yo tengo razón y ningún evolucionista me convencerá de que se trata de algún mensaje genético de nuestros ancestros (aquellos cuyos genitales quedaban más cerca del suelo que los nuestros por razones obvias de talla y andares).

Seguramente un buen día un porquero aburrido de tanta mierda, mientras se fumaba un cigarro con las manos sucias apoyada en la baranda de una pocilga, se fijó en una pobre cerda que estaba tranquilamente echada sobre la mierda que aún no había limpiado y pensó: "un día de estos la montaré". Olvidémonos de zoofilias y cosas raras, se trata de una frase hecha, coloquial y sin ninguna malicia (sé que ahora se hace difícil borrar la sonrisa que nos ha aparecido en el rostro) Bueno, habiendo dejado claras las intenciones del cer... digo del porquero, prosigo con la historia.

Los animales, como dice el saber popular, tienen un sexto sentido (que nadie busque un guiño cinematográfico) y la cerda piensa sin ni siquiera mover la cabeza: "éste ya está pensando en joderme". Y ya está, que no se engañe nadie; no ha sido fácil hallar este origen, ha sido un largo camino de visitar pocilgas y cerdos de dos y cuatro patas, estudiar sus reacciones e instintos primarios (aquellos que se alojan en nuestro primitivo cerebro de reptil).
Lo escabroso de esta frase es que es muy fácil de pronunciar, incluso de cantar y nos despoja con idéntica facilidad de nuestra dignidad. ¿Cómo? A saber:

¿La marrana personifica a las vacaciones (que serán jodidas) o a nosotros (que seremos jodidos)?
¿Qué piensa el porq..., digo el jefe? ¿Nos jode a nosotros o a nuestras vacaciones?
¿Qué pensamos nosotros del jefe? ¿Tiene derecho a la vida?
¿Qué piensa la cerda que está ahora debajo del porq..., digo de un cerdo?
¿Los jefes y cerdos: tienen genes comunes?
¿Tanto vale un euro?
¡Ah, la vida es una mierda!
Iconoclasta

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