10 de octubre de 2016

La dimensión amor


No tengo lo que quiero. No estoy donde debiera.
¿Cómo puedo reparar el error que soy?
No es cuestión de espacio, ni cuestión de tiempo.
Es un problema dimensional.
El amor es la dimensión perdida, ignota.
Ahora lo sé.
Es la dimensión hermosa y trágica que pervierte, desfigura y hace espejismo de las dimensiones táctiles que rigen el cuerpo y el entorno.
Los brazos vacíos de ti demuestran que eres mi dimensión absoluta. Porque abrazo el aire que tú deberías ocupar y siento la dicha de la calidez de tu piel.
Y la pena de un vacío que me dobla al instante siguiente de ser consciente de que solo es aire lo que templa mi alma.
Mi semen es un condensado de pena y frustración cuando me aferro al pene con la ira de no tenerte.
Y otras veces mi semen brota alegre, blanco y lleno de vida. Cuando dices que me amas con tus pechos obscenamente endurecidos por esos descarados pezones.
Ahora, en este instante es deshecho de miserias, errores e imposibilidades.
No sabía que pudiera correrme con un llanto desesperado. Mis dedos gotean una miasma de la tristeza.
No lo supe hasta que te encontré hermosa, imponente... Hiciste un demente de mí con dos palabras.
¿Entiendes por qué amar es tragedia?
No podemos fundirnos el uno con el otro como se funde el pensamiento.
La parte física es un problema irresoluble.
Y miro a mi alrededor con la boca sucia del vómito que produce la náusea vertiginosa al retornar de tu dimensión y todo es desconocido.
Desconcertante en su falta de color y sonido, en el frío que cala el alma y la hace de piedra.
Eres tú la dimensión que me falta para ser completo en todo momento. Eres tú la que lo llena todo de color y luz, de formas indefinidas y apasionantes.
Rompes la vulgaridad y mi tristeza.
No tiene sentido en las dimensiones vulgares abrazar el aire, que mis labios formen un beso que cae al suelo hecho añicos sin llegar a ningún lado. Y sin embargo, son cosas que cometo sin pudor.
Por eso creen que estoy loco. Sin embargo, ellos no saben, no sufren la dimensionalidad del amor trágico. Tus pechos obvios, tu cuerpo rotundo, tus manos en mi pene pulsante... Son precisas y concretas ondulaciones en mi dimensionalidad, en la nuestra.
Ellos no saben, no ven, no sienten.
Y no estoy loco porque reconozco la inmensa tristeza de no tenerte.



Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

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