13 de julio de 2016

Rodilla de goma



Ella dice que es de goma, que no aguanta. Que tiene miedo.

Como no tiene boca, la hija puta lanza dolores.

Las rodillas deben ser firmes, es razonable que proteste.

Es legal.

Pero no le puedo hacer caso, ni decirle que se encuentra en el filo de una sierra de un cirujano indiferente.

Se deprimiría.

Tenso los ligamentos de la rodilla. Requiere esfuerzo, requiere sudor, requiere determinación y obviar el miedo.

El resultado es bueno y la sensación de que tiembla, de que desfallece en su paso firme, pasa a ser responsabilidad de la tierra.

Es el planeta, el mundo, el que no soporta nuestra firmeza.

Es el mundo el elástico, el que cede bajo el peso de mis cojones.

Así tranquilizo mi rodilla de goma.

Porque un día no estará al final del muslo.

No quiero ser sincero, no es necesaria la crueldad con quien amas.

La verdad es un mierda que no aporta nada bueno, para eso se inventaron dioses, budas, alás, cristos, zeus...

Y por otra parte, en un mundo de mentiras y cobardías, las verdades son como echar margaritas a los cerdos.

Mi rodilla de goma solo quiere ser una buena rodilla.

Así que la verdad, la mía y la del planeta, me las paso por el culo.

Y caminos mi rodilla de goma y yo destrozando la hierba para que no crezca jamás, como Othar el caballo de Atila.

Aunque duela.

Aunque el sudor haga cráteres en el polvo del camino.

Mi rodilla es de goma, mi hostilidad de acero.

Inquebrantable...




Iconoclasta
Foto de Iconoclasta


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