20 de abril de 2013

La bestialidad cotidiana



La bestialidad está presente en lo más cotidiano, por ejemplo: comer y dormir.

Es algo que cualquiera con una inteligenca comparable a la mía, sabe. Lo que ocurre es que nadie se ve a sí mismo y se juzgan demasiado benévolamente.

Pero donde más se manifiesta este embrutecimiento es al conducir, al manejar el coche propio, que es más o menos como acariciarse con carácter de deficiencia mental los órganos genitales del propietario sea coño o polla.

Éstos no ven más allá del morro de su propio coche y mientras mueven su volante, sus labios inferiores cuelgan inertes dejando escapar un fino hilo de baba.

Es algo que veo cada día, no necesito veros dormir o comer de mierda.

El Mapache de Tepozteco* os observa.

Y os juzga.

Y yo más.

Y me río, me corro.

Lo humano es lo más bonito que he visto en mi vida (lo juro por vuestras padres y madres).

Hermoso…


* Animal místico, frecuente en las visiones profético-agoreras de Aragggón tras el éxtasis de la marihuana y una subida del 8000 % de desnivel a las ruinas de la pirámide que dura varias horas y vómitos.



Buen sexo.






Iconoclasta

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