19 de febrero de 2013


1 comentario:

Pablo López dijo...

Cuantas vidas pueden haber así en las ciudades, parece tan real que deprime.
Y si parece real es por tu habilidad narradora.
Es maravillosamente deprimente, maravillosamente duro.
La soledad y el silencio son más dañinos que la esquizofrenia, así lo has dicho, así lo cree uno sin poder contradecirlo.
Besos, mi reina, está putamente divino.