28 de junio de 2008

Vida de mierda

Ojalá la puta vida tuviera barriga para poder meterle un navajazo y abrirla en canal como a una cerda. La vida asquerosa que para unos es una constante sodomización y que después de una bofetada viene otra.
Das con un imbécil una y otra y otra y otra vez.

Me duele la cabeza…

La vida debería tener cuerpo, y ojos para podérselos arrancar. La vida me mira con sus ojos porcinos y le clavaría agujas en ellos, los pincharía hasta que sus sesos se deslizaran por sus cuencas dañadas.
La puta vida que a otros favorece y a otros nos llueve mierda. La vida es un trozo de papel higiénico con la que me limpio el culo después de cagar.
La vida tiene esa belleza para los agraciados, que los desgraciados no vemos; y así es fácil que uno se sienta a gusto oyendo que ocurren desgracias en el mundo. Han de ocurrir para que uno no piense que es el único que tiene mala suerte.

La vida es demasiado larga, coño.

La vida no enseña nada, es ignorancia sobre ignorancia y no tiene carácter didáctico, así que todo ese refranero popular sobre la experiencia y la retórica de lo que uno aprende de ella, que se lo apliquen en forma de supositorio (con esto digo: por el culo, los hay muy cortos) y luego se den masajes en los intestinos tras pasar amablemente su "jornada" de "trabajo" los que más disfrutan la vida.
Quiero ser desgraciado, lo intensamente que odio, no puede tener parangón en importancia con lo intensamente que otros disfrutan. Lo noto en mis venas hinchadas, en mis escleróticas resquebrajadas de pasión e ira.
Cada uno explica la feria según le va, y no encuentro razón alguna para dar crédito a lo que el favorecido siente por la vida.
Simplemente escupo ante las cosas bellas que dice ver.
Pienso que van drogados algunos optimistas. Si hay una ley aplicable, sólo es ésta: cuanto menos tienes, más te quitan y cuanto más trabajas, menos te pagan.
Los jueces tienen un ansia especial por eliminar todo asomo de justicia y los policías se excitan sexualmente pegando a individuos que sólo trabajan y no ofenden a nadie con su vida. Los que gobiernan acaban siempre con la nariz hipertrofiada, bulbosa. La cocaína tampoco cobra mucho tributo físico si tienes pasta.

Quiero que se vean obligados a cortarme el pene para poder cerrar mi ataúd. No quiero que me quemen, quiero pudrirme; y muerto seguir siendo infeccioso.

Hay otra ley que es aplicable a todas las circunstancias de la vida: a los que tienen más dinero las putas les salen más baratas y los que tenemos poco dinero, hemos de tirarnos a las sidosas con tres capas de condones en la polla.
La vida es una auténtica mierda para unos. Mientras existan desgraciados y otros que acaparan toda la suerte y riqueza, ocurrirá lo que debe ocurrir: asesinatos y guerras. Ambas cosas son las únicas vías de justicia y desagravio ante una vida infectada por mierda e idiotas.

La vida debería tener manos y dedos y así poder arrancarle las uñas muy lentamente, hasta que vomite los pulmones de puro dolor.

No quiero ser un desguace de órganos, hay demasiados vivos.

La vida tendría que tener boca, para hacerle tragar toda la mierda que me ha hecho tragar a mí.
Tengo en la boca el sabor de la podredumbre: quilos de mierda tragados durante años.

Mis dientes están podridos.

La vida, tendría que tener vida para poder arráncarsela y matarla y matarla y matarla y matarla.
La vida debería estar embarazada para, de una patada en su panza, arrancarle su hijo en el noveno mes.
La vida soy yo, soy parte de ella, soy un organismo más, un organismo agraviado, leso, envidioso y violado. Y si pudiera elegir, quisiera ser lepra, una lepra veloz, dolorosa e incurable. Portadora de locura.

Quisiera en estos momentos de inspiración, acabar con todas las vidas. Un genocida…

Los genocidas no abundan, no sé si aman la puta vida. Tal vez han encontrado ese punto de equilibrio entre esta ensalada de estupideces y estúpidos que es la puta vida. Ellos dicen quien vive y quien muere.
No sé si tirarme a las vías del tren o a la puta de a quince euros la mamada.
Nadie debería vivir demasiado tiempo; por si acaso.
Y esto no pinta bien, cada generación consigue vivir más tiempo.
No puede tener un final feliz.
Buen sexo.



Iconoclasta

24 de junio de 2008

Castración química, otra estupidez...

¿Castración química para pederastas y violadores? Ni hablar.
Todo este asunto de los pederastas y violadores, se resuelve con la castración de los testículos y la amputación del pene. Que tengan que mear sentados. Que se sientan ñoños y llorones ante la falta de testosterona.
Y es más, se les podría dejar en libertad sin que cumplan un solo día de prisión, salvo los días de hospitalización por el tratamiento para la amputación o corrupción de sus genitales. Tenerlos en la trena es un gasto estúpido. Que se masturben continuamente a costa de nuestros impuestos, no es algo que me acabe de gustar.
Porque no hacen otra cosa.
Imaginad el sufrimiento de un animal de éstos que ha perdido su polla, el centro de su existencia. Incluso cabe la posibilidad de que se suiciden, estos animales reaccionan muy mal cuando no pueden ejercer su enfermiza afición.
Vale, incluso para que los progres de turno de Amnistía Internacional no lloren ante lo que para ellos podría considerarse una tortura, se podría plantear que al tarado violador, se le anestesiara localmente.
¿Sufrirían el síndrome del miembro fantasma estos tarados?
¿A que soy ingenioso?
Incluso podrían sacar provecho de su nueva voz si alguien no los mata antes.
¿Un chute para inhibir la libido sexual y ya está? Y una mierda, a estos hijos de primos no los calma una aspirina avanzada.
Y hay que ser un poco inteligente, no sólo hay que pensar en la eficacia de los inhibidores de los deseos sexuales. Si no se les castra físicamente, cabe la posibilidad de que tengan hijos, que sus genes se perpetúen. Y ya que estamos privados de cualquier tipo de selección natural y teniendo bien claro que estos deficientes salidos que son los violadores y pederastas no van a dejar nunca de lado sus instintos, la amputación es algo que ya tendría que estar funcionando.
A lo mejor no habría que gastar mucho dinero en cirugía siquiera: un viejo aparato de rayos x achatarrado de alguna clínica veterinaria, y a irradiarles dosis masivas en sus genitales. Más barato, imposible.
Y nada de psiquiatras, que a los pobres gatos no les dan ni una sola sesión para paliar su dolor.
Que ni un solo gen puedan transmitir por ningún tipo de medio, que su estirpe muera con ellos. Y si alguno tuviera hijos, se debería hacer un estudio genético y calcular las probabilidades de que puedan ser en un futuro, como su padre. Si no han cometido ninguna violación, bastaría con esterilizarlos, una vasectomía definitiva, por ejemplo. Algo no demasiado invasivo y que les conserve la funcionalidad del pene.
También habría que evaluar a los padres y familiares, tenerlos censados. Se les podría meter bajo la piel, un chip identificativo, como el de los perros.
Algo que facilite a la policía su localización.
Está visto que si no les das el trabajo hecho y las ideas mascadas, jueces y políticos son incapaces de encontrar ningún tipo de solución para controlar y acabar con estos tarados.
Vale, está bien, cabe la posibilidad que sus pezones se sensibilicen desmesuradamente ante la falta del bálano: pues ya que se les corta el rabo y los huevos que les arranquen los pezones para que no se los puedan pellizcar y llegar al orgasmo psíquico por medio de la mortificación.
¿A que soy listo?
En un próximo artículo, veré si puedo recuperar la canción del cinco, que tan famosa hicieron Epi y Blas en Barrio Sésamo; a ver si así conseguimos que los poderosos y desidiosos políticos y jueces, puedan usar sus neuronas con algo de gracia e ingenio.
Además, siempre están protegidos y con escolta y no tienen ni puta idea de lo que es una violación.
Es bueno tener la mente ágil. Sobre todo para encontrar soluciones sencillas y poco onerosas con el bolsillo de los currantes.
A continuación, copio un documento veterinario, que no dudo que se pueda aplicar en los machos que aquí tratamos (aunque no contemplan la amputación del pene):

La verdad de la esterilización
• Su temperamento, vitalidad, cariño, inteligencia, ganas de jugar.... no cambian. Evitas muchas conductas molestas para los animales y para sus dueños. La esterilización los hace más sociables y menos problemáticos.
• Es un bien para la sociedad ya que evitas la proliferación de camadas no deseadas y sus inevitables sacrificios.


Falsos mitos de la esterilización
• "Los animales esterilizados pierden vitalidad, enferman y se vuelven apáticos" "Las hembras deben de tener como mínimo un parto" "Tras la operación engordan"
• "Pierden el instinto"
• "Los animales necesitan tener al menos una camada"

Como podéis ver, capada la bestia, se acabó la rabia.
Eseso-eseso- esesos todo amigos… (Porky Pig).
Buen sexo.



Iconoclasta

20 de junio de 2008

El probador de condones y la subida del euribor


Me encontraba meditando sobre la negritud e inabarcabilidad del cosmos profundo. En la gran cantidad de estrellitas que hay en él, preguntándome dónde coño están las constelaciones del zodíaco. Estoy cansado de los enigmas de científicos e iluminados que te unen cuatro estrellas con unas cuantas rayas, te plantan encima el signo del zodíaco, por ejemplo piscis (soy un lujurioso piscícola) y cuando miras al cielo sólo ves un montón de estrellas sin ningún orden.
Los astrólogos y astrónomos deben esnifar algo a lo que los humanos normales no tenemos acceso. Miran al cielo con sus escleróticas vidriosas y ven cosas que a mí me están vetadas por pura maldad.
Ni siquiera he visto una aleta de los pescados de mi horóscopo.
Y por eso, paso de mirar al cielo y localizar la osa mayor, la menor o alguna de sus primas las guarras.
Ni osas, ni peces, ni toros, ni gemelos. Estoy por pasarme al calendario chino a ver si ellos no mienten como cosacos.
En fin, son cosas en las que uno piensa cuando los telediarios te arrullan con sus mentiras tras haber comido un buen plato de garbanzos con chorizo, dos hamburguesas con queso y bacón, patatas fritas con salsa brava, unos trozos de queso y un kiwi.
El humo de un partagás, tenía un sutil efecto narcotizante y mi pene se expandía lenta y perezosamente bajo mi pijama.
Me encantan estos momentos de paz y tranquilidad cuando mi mujer e hijo están fuera de casa. Todo hombre necesita sus momentos de soledad.
Soy un probador de condones sensible e intelectual.
Y de repente me olvidé de las putas estrellas.
Por enésima vez, comentaba la maciza de la Mónica Carrillo (no la conozco pero la quiero por lo buena que está, las mujeres bellas hacen las mentiras dulcemente creíbles), que iban a subir las hipotecas según adelantaba el director del banco central europeo; con toda probabilidad en poco más de un mes y medio.
Saqué un condón del lote Anal World/007GaysHard, que son de una extrema dureza, sin lubricante. Una delicatesen para los más avanzados y duros maricones. Es un nuevo proyecto pensado para los individuos más acomodados de la sociedad, ya que los millonarios, reyes y políticos en el poder, necesitan vivir nuevas emociones más intensas.

Y decidí descargar toda mi angustia interior por esa nueva mala noticia que me obligaría a traerme el doble de trabajo a casa y hacer horas extras.

Mientras la Carrillo miraba con esos ojazos mi pene enfundado en un condón grueso, negro y de áspera superficie antideslizante; yo pensaba en su escote y en agradecer al idiota del banco central europeo que anticipara la noticia. Al menos avisaba para así, darme tiempo a vender a mi hijo en internet para poder pagar el próximo plazo de la hipoteca.
Así que mientras hacía subir y bajar mi mano por el bálano, ahora mucho más grueso por el condón blindado, me dejé llevar y cerré mi mente a la maldad del ser humano e inundé mi mente con imágenes lujuriosas. El budismo es una cremosa disciplina.
Noté como se dilataban las venas de mi poderoso pene, cómo palpitaban bajo el grueso látex y como mis cojones comenzaban a hacer movimientos peristálticos, cuando apareció la jeta de Zapatero. Mónica comentaba que éste había reprochado amablemente al director del banco europeo, el que adelantara la noticia.
“Con lo difícil que resulta mantener engañada a la peña, y tú vas y sueltas la noticia así de sinceramente. Estas cosas se comentan antes con los colegas y ya me encargaré yo de decírselas a la chusma a su debido tiempo”, díjole Zapatero al otro cerdo.
Yo acostumbro a oír las palabras de los presentadores, pero si se trata de creer, me gusta más leer directamente en los labios del personaje. A Zapatero es difícil entenderle porque no tiene labios y necesita logopeda como en aquel mismo instante yo ansiaba que una boca femenina se adaptara a mi glande amoratado y reventón para recibir una dosis de proteína blanca y cremosa.
Fueron exactamente esas mismas palabras las que le dijo al idiota del director del banco. Soy listo como una ardilla y mis mentiras son mucho más creíbles e inteligentes.
Y además aprendo de todo esto, es aburrido observar políticos y poderosos, pero es la única forma de aprender a mentir de una forma sincera, es decir, que uno mismo se crea la propia mierda que suelta.
Me corrí cuando los ojazos de la Carrillo, se abrieron sorprendidos y libidinosos al ver como mi mano tensaba con tal fuerza el condón durante la eyaculación, que dejaba transparentar la carne. Mi imaginación es tan poderosa como la de los astrólogos viendo dibujos del horóscopo en las constelaciones.
Es una mierda tener una mente tan compleja como la mía, pero dios me maldijo con esta inteligencia y lo he de llevar como mejor pueda.
Dicho de otra forma, todas las preocupaciones por mi economía doméstica, se instalaron en el pijo, provocando un tormentoso y tortuoso orgasmo. Soy un ser atormentado en todo momento.
A los pocos segundos llegó mi mujer de su jornada laboral, me besó en los labios, me sacó el condón, me besó en la punta y me limpió primorosamente.
―¿Cómo te ha ido el día? ―preguntó con la boca llena.
―Precioso ―le contesté presionando la cabeza para que no se despegara de ahí.
La quiero…
Al día siguiente, cuando entré en mi departamento de control de calidad, Miravet, el jefe de la línea de condones duros, me dijo que era hora de probar en culo masculino el modelo 007HardGay.
―¿A quién vas a utilizar para las pruebas? ―preguntó con aire de preocupación.
Estos condones se diseñaron para abastecer un mercado en expansión y había una buena cantidad de dinero invertida en el proyecto, de ahí que se preocupara personalmente por el test del control de calidad.
―¿Tu hermana no tiene un culo pequeñísimo? Seguro que su esfínter es tan estrecho que podría servir como banco de pruebas para las penetraciones duras y correosas.
―No. Hace tiempo que he notado que se sienta un poco de lado, creo que su novio la ha estrenado bien. Ahmed sería mejor candidato.
Odio follarme a Ahmed porque no soy maricón. Aunque soy consciente de que el mundo laboral es así y hay que estar a las verdes y a las maduras si quieres conservar la nómina.
―Está bien, pero no se lo digas, ya se lo comentaré yo en el momento oportuno. Si le avisas con tiempo, es capaz de lubricarse el culo unos días antes para que le duela menos.
Me acordé en aquel momento de Zapatero y su reproche al del banco central europeo.
―De acuerdo, Iconoclasta. Pasado mañana tendremos un par de lotes de un millón de unidades y tendrás que certificar al menos, seis de cada lote.
―No te preocupes. Se harán las pruebas.
Me coloqué un condón verde pistacho serigrafiado con letras árabes (un encargo especial de un jeque de Kuwait) y me masturbé tranquilamente ante la ventana del pasillo de visitas, donde un grupo de chicas estudiantes de ingeniería industrial se agolpaban aplastando sus pechos contra el vidrio.
―Putas… ―susurré hipersensibilizado cuando me corrí.
Los fogonazos de los flashes de las cámaras, me dejaron más ciego aún temporalmente.
Me encendí un cigarro y llamé a Ahmed, que se encontraba en aquellos momentos limpiando los urinarios de los vestuarios masculinos.
―¿Podrías hacerte cargo de mi departamento pasado mañana? No podré venir hasta mediodía y hay un lote en espera: el Ultrasensible Woman Gigantous. Marina estará de coño de pruebas.
Oí el zapateo alegre del moro.
―No ti preocupes. Istaré allí como un cliavo ―dijo riéndose de su propia metáfora.
Yo también me reí.
Me miré al espejo preguntándome si mis cejas se estaban transformando o era sólo una impresión producto de mi gran capacidad de mimetismo para con la mentira. No me gustaría tener esas cejas en pico del político. Las encuentro horteras.
Me encendí otro cigarro más y me dediqué a leer los anuncios de contactos mientras esperaba un tiempo prudencial a que mis cojones fabricaran más semen para la próxima prueba de integridad.
Por fin llegó el día de la prueba de los condones 007GaysHard. Seis pequeñas cajas negras con un “Confidencial” estampado en rojo se encontraban en la mesa de mi despacho.
A las ocho en punto, Ahmed entraba tarareando una canción en su idioma.
Cuando me vio su semblante se torció con sorpresa.
―¿No decías que no ibas vienir?
―Ayer me llamaron a casa: este lote no podía esperar.
La cámara hace un vertiginoso giro hacia las cajas negras y los ojos de Ahmed se abren en toda su amplitud. Un redoble de tambor en sourround crea sensación de suspense y terror.
Yo silbo tranquilamente sin mirarlo a la cara.
En un movimiento instintivo, se lleva una mano al culo, aunque sea moro, no es idiota y sabe lo que le espera.
—¿Quieres qui ti ayudi en la prieba? —yo pensé en aquel momento que sí que era idiota.
—No Ahmed, necesito tu culo para probar los condones.
Saqué uno de la caja y cuando vio el tamaño y el grosor del condón, palideció y tuvo que sentarse.
—Cuando acabemos, entrará Serafina a probar el próximo lote control del Ladys Figa’s, que es bucal.
Me miró con sus oscuros ojillos esperanzados y le dije.
—Animo, que son sólo seis test.
Miraba receloso el condón que saqué de la caja y que se sostenía derecho en la mesa debido a su solidez y rigidez, mientras se bajaba los pantalones. Metió la mano en el bote de vaselina y cuando estaba a punto de untarse el culo, se la sujeté.
—Ni hablar, Ahmed, hay que probarlo “a pelo”. Es para maricas muy avanzados y duros.
Se limpió la vaselina en la camisa, muy contrito él y colocó el culo en pompa apoyando el pecho en el banco de pruebas y abriendo las piernas.
Soy un trabajador nato y no me gusta perder el tiempo, así que no le dije nada cariñoso, ni siquiera le confesé que lo de la Serafina era mentira. He estudiado mucho a los personajes famosos y dinerosos del mundo de la política y economía.
Cuando le penetré, de su boca salió un chirrido irritante: eran los dientes que los apretaba y se deslizaban arrastrándose los unos contra los otros.
Yo tenía en el cajón una mordaza maso con pelota de ping-pong. Desde que vi Pulp Fiction, siempre deseé metérselas en la boca a mis compañeras de trabajo, pero como el Ahmed me estaba dando la vara, se la coloqué mientras estaba distraído clavando las uñas en la mesa presa, seguramente, del placer que le provocaba la estimulación de la próstata y de la cual yo no era sensible gracias al grosor de la pared del condón.
Yo creo que se sintió aliviado.
Las niñas de un colegio que venían de visita para ver las instalaciones, aplaudían entusiasmadas y sus profesoras les explicaban en qué consistía el control de calidad. Una de ellas, la profesora más joven, me miraba con deseo.
Antes de empezar con el cuarto test, liberé la mordaza y le ofrecí un cigarrillo, hinchó un flotador para sentarse en él. Tenía una erección considerable.
Yo le hice un cumplido de macho a macho.
—No es una ericción, es la próstata que me la has mietido hasta los huevos.
—Pues mejor que se te quede ahí, te queda mucho mejor y le da más volumen al pene.
Le di una palmada en la espalda cuando estaba dándole la tercera calada al cigarro:
—Vamos a por los dos últimos a ver si podemos acabar pronto e ir a tomar una cerveza a la sala de descanso.
Fue más o menos bien, y la sangre por fin dejó de manar de su ano en el quinto. Cuando me corrí con el último condón, tenía el pene tan sudado y mojado de mis propios jugos, que cuando la saqué, el condón se le quedó en el ojete.
No le dije nada, pegué un fuerte tirón de la goma y lo arranqué de allí. Por lo visto se habían enredado los pelos del culo en la superficie antideslizante y lo depilé de una sola sesión.
No gritó porque estaba amordazado, pero la pelota de ping-pong salió disparada de la mordaza de su boca para estrellarse y hacerse añicos contra el cristal de la ventana de la sala de visitas.
Las niñas aplaudieron emocionadas y las profesoras se rascaban el coño con disimulo.
—Oye compañero, ahora espera aquí , que el jefe te traerá un sobre con el plus de peligrosidad en negro, que te lo has ganado. Y no te muevas que el doctor Barrios, vendrá con crema y antiinflamatorios para el esfínter. Yo voy a avisar a la Serafina para el siguiente lote que te he comentado
Ahmed me sonrió y no varió su posición.

Cuando salí del departamento, me encontré con el doctor Barrios que se acercaba con un espéculo enorme.
—¿Cómo ha ido con Ahmed?
—Bien. Ahora está secándose las lágrimas. Si te pregunta por la Serafina, no le hagas ni caso.
Barrios me entregó un sobre cerrado.
—El director me ha dado este sobre para ti. Está agradecido con tu sacrificio en este test.
—Sssstupendo —dije a la vez que mi poderoso cerebro contaba hasta ochocientos euros.
Cuando cerró la puerta del departamento tras de sí, al cabo de unos segundo oí un grito desgarrador . Era Ahmed, el doctor ya le debía de haber encajado el espéculo y en ese momento lo estaría abriendo.
—Tranquilo Ahmed, luego una lavativa y como nuevo —le decía afablemente el Dr. Barrios. Debieron haber conectado el micrófono de la sala por algún error y todo el personal de la fábrica estaba excitado.
Es una mierda la vida, y cuanto menos tienes, menos te dan.
Comprendí el reproche que Zapatero le hizo al director del banco central europeo; los poderosos han de saber engañar al pueblo. La ignorancia de los menesterosos es la herramienta de poder por excelencia.
Al cabo de unos días, me encontré con Ahmed y le regalé una caja de condones con sonajero, especial para sexo con preñadas; los acababa de probar y eran defectuosos. Sus ojos se iluminaron y me invitó a una cerveza y un cigarro.
Y la Serafina me la chupó el resto del día.

Iconoclasta

15 de junio de 2008

La ternura

Hoy no seré bestial, el hombre se cansa en determinados momentos de ser tan obsceno, tan brutal. ¿Adrenalínico?
Soy tu creación, nena. Por ti soy así. No has tenido suerte; en lugar de crear a un ser sensible y perfecto, cual hermosa doctora Frankenstein, has creado un monstruo enamorado y sin cerebro.
Es tan fantástica la vida… A pesar de todo, a pesar de mí. El mundo puede ser un buen sitio si estás en el momento oportuno.
No te rías de mí, pero ¿podrías darme ternura? No sé, a veces el hombre siente miedo de algo que no acierta a identificar. El hombre se acuerda de que una vez fue niño y se le amaba por nada en especial, por ser él. No por sus dotes sexuales o su fortaleza física. O sus enormes y anchos hombros. Era un crío que en algún momento movía a cierta ternura.
No era gracioso, sólo respiraba de pequeño.
Así que sea por la lluvia que cala en mi alma (hoy tengo alma, la noto doler) o por los truenos que han destrozado mi coraza, el corazón parece estar a flor de piel. Me siento desprotegido, pequeño.
No me siento ridículo, mi cielo. Mi único miedo es haber dejado de ser lo bastante hombre para merecerte.
Sin que sirva de precedente, mi amor; frótame con tus manos la espalda, acaríciame, por lo que más quieras. Si te lo pido otra vez, estallaré en lágrimas.
¿Qué me pasa, preciosa?
Que la vida ha sido un poco difícil, cielo.
Por fa, me mola que me abraces. Engáñame y dime que todo está bien.
Ni siquiera me engañes.
No me digas nada, sólo me enterraré en tu olor, me esconderé en ti. Eres cálida y mis manos están descarnadas de escalar hielo nuevo.
Al respirar trago mucha saliva y cuando quiero retener las lágrimas, siento que no puedo respirar bien. Déjame tu cuerpo para ocultar mi rostro y mis lágrimas. No puede hacer daño. Estoy harto de todos. Mi Negranoche, es tu manto el que pido, tu manto de la serenidad. Tu cabello negro sobre mí, como un dosel donde encontrarme a salvo de la luz que me muestra como soy.
El monstruo necesita sentirse querido por nada en especial. El monstruo está maldito y no ofrece ternura, no sabe. Sin embargo, en el colmo de su egoísmo, pide la mano y los labios portadores de cariño sereno.
Tú creaste al monstruo, Negranoche, serénalo, dale sólo una ternura breve, algo que le haga sentirse amado por el simple hecho de respirar.
Págale con unos céntimos de ternura ese corazón que ha hecho enorme para ti, para latir en ti, en lo profundo de ti. Para gritar cosas que ningún hombre debería gritar si quiere seguir siéndolo. Mira la bestia, Negranoche.
Le sangran los pies, ni él sabe de dónde viene, estoy cansado, cielo.
¿Me quieres? No lo digas, bésame. O cobija mi rostro en tu hombro. Es tan simple…
Duele esto; debe ser la vida.
Es la vida lo que duele, se habrá infectado de tanto clavar las uñas en ella y arrancarle trozos para durar un tiempo más a tu lado. Todo el que pueda.
Ojalá pudiera ser poeta y escribir metáforas de árboles cansados, de flores marchitas, de jardines de luz y esperanza. Del alma bella que se esconde en la carne. De la carne que se abre ante ti para ofrecer un sacrificio, una muestra de pertenencia absoluta y demoledora.
Soy un monstruo y no me duele mostrarte mis miserias.
Sólo acierto a frotarme las manos en la ropa, están cansadas y heridas, ya no recuerdo de donde vengo ni a donde voy. Eres mi faro, sólo eso. Tenía que llegar a ti, y llorar oliendo tu piel.
Ha sido tan largo todo…
Tanta obscenidad y violencia. Tanto gritar, tensar músculos, pisar fuerte…
El cuerpo se rompe, se recompone, se vicia, se ensucia. El cuerpo te busca. El pene es un ser sin cerebro e impío.
Hoy el cuerpo está abatido está laso, el cuerpo quiere llorar y no sabe por qué.
Sé que en algún momento he renacido, lo noto en el sabor a ceniza en mi boca. El ave fénix debía sentirse así.
No… él resurgía de las cenizas, yo llevo ceniza pegada en la piel. Minutos, horas, días y años incinerados.
El monstruo está cansado, el monstruo no quiere poseerte, ahora no. Soy pequeñito, soy minúsculo. Soy tan poca cosa, Negranoche…
Eres un hada negra de sonrisa conjuradora de penas. Maldita sea esta congoja que no me deja hablar, decir que te quiero con unas lágrimas apenas contenidas.
Qué manía ésta de desear licuarme en ti, así, suavemente, dulcemente.
Sin que sirva de precedente.
Ahora, Negranoche, no dejes que esos enormes ojos me vean llorar. Los niños no lloran…
No puedo respirar bien…
Tan pequeño… Hace tanto que fui querido por nada…
Buenas noches, mi bella Frankenstein, dormiré un rato entre tus brazos, eres tan cálida…



Iconoclasta

4 de junio de 2008

Día sin tabaco, precioso de verdad

Me paso por el forro el tan precioso Día sin tabaco. Son cansinos los defensores a ultranza de la salud pública, de paranoias idiotas sobre sus derechos violados por fumadores sin escrúpulos. ¿Tendrán coche estos talibanes de las libertades individuales? Les gustaría prohibir el tabaco por la razón más vieja del mundo: la envidia, no pueden soportar los pequeños placeres de otros, son seres que sufren, que quieren inundar del gris de su mediocre existencia la de los demás. Son cobardes, hipocondríacos, pero lo que es peor, son parte del sistema. Son herramientas ciegas del poder para llevar a cabo la globalización. La globalización es sólo una forma más de dictadura amable. Amenazan con el calentamiento global, amenazan con ello porque van a preparar tal cantidad de impuestos, que el obrero va a caer de rodillas ante ellos y les van a llamar “amos”. Se les pone gorda, se excitan con esas ideas los torquemadas de la salud pública. ¿Y no prohíben fabricar más coches? Yo necesitaría fumar toda la vida para contaminar la mierda que tira al aire el vehículo más ecológico. Veo progres en las terrazas de los bares tomarse sus bebidas y tapas entre el humo de los coches y autobuses. Y no quieren que se fume. Claro, pero es el tabaco lo que les pudre. Lo que les pudre del tabaco, es que los hay que paramos unos minutos para fumar un cigarro. Sienten envidia de lo que no tienen valor de hacer, son demasiado serviles los torquemadas del tabaco. Se les ve venir desde el lejano horizonte. Pasear por las calles de cualquier sucia ciudad y lo son todas, es respirar mierda de coches, de autobuses; ruidos. Que nadie se asuste por un cigarro, lo malo es la estela de mierda que dejan en el aire los reactores militares en sus pruebas. La mierda de las incineradoras de basura propiedad de los ayuntamientos. Está bien, cogeré un cáncer de pulmón y deberéis pagar mi tratamiento. Yo lo hago con el borracho que conduce y tiene un accidente, yo no me quejo cuando un deportista que practica una actividad arriesgada necesita tratamiento. No me quejo cuando en vacaciones y por puro vicio, tienen que ser atendidas las víctimas de los accidentes. No me quejo de que tengan que atender a nadie en la salud pública. Podríais ser generosos con la salud pública, al fin y al cabo os pegáis una buena vida a costa del obrero, no deberíais someter a tal castigo psicológico a vuestros esclavos. Al final, se consigue el efecto contrario. Mirad la URSS, al final, todo eran borrachos ymiseria. Es que se me escapa la risa, porque muy listos no sois. Lo que deberíais hacer es estar menos pendientes de los demás, controlad vuestro afán de notoriedad y poder. Tened más ética. Sois idiotas con vuestra obsesión por el tabaco. Vuestra verdadera obsesión, es la envidia. No podéis soportar gente que vive relajada y no se preocupa demasiado de las enfermedades. Es todo la misma mierda, si conseguís prohibir el tabaco, lo conseguiréis prohibir todo y los borregos comerán de vuestra mano y se esquilarán ellos mismos. ¡Qué bueno está el humo del tabaco! Y además, me hace más hombre y más interesante. Y más valiente, es curioso como sigo fumando a pesar del cáncer y lo que me cuesta respirar tras subir las escaleras. A mí estas cosas, no me asustan. Lo que me deprime es no ver las estrellas en la ciudad en la que me encuentro prisionero, esposado por una sociedad de cobardes seres y cobardes ideas. Es esta una sociedad que se mueve por envidias y absurdas ideas de salud pública que no pasan ni siquiera a la credibilidad de un niño de seis años. Les revienta y les da por culo que me fume un cigarro, como les revienta y da por culo que su vecino tenga un coche mejor. Y hablan de salud pública. La salud pública la uso como papel higiénico en este caso, la salud pública lo que tiene que hacer, es llorar menos y trabajar más. Que hay muchos enfermos y no todos son por el tabaco. Hay gente con cáncer por trabajar en empresas insalubres y por respirar el aire monóxico de las ciudades. Que no den tanto por culo con la mierda del tabaco. Que no es para tanto. Lo que llama mucho la atención, es que se permita beber y emborracharse mientras no se conduzca. Nadie habla de la salud pública y el gasto de tratamiento de comas etílicos, de basura generada, de puñaladas borrachas en cuerpos borrachos. Y es porque la bebida, embrutece al ser humano y lo convierte en imbécil. El tabaco no, el tabaco deja al individuo más o menos igual, con todos sus sentidos más o menos alertas, con toda su lógica en funcionamiento. Cerebros que funcionan, cerebros de obreros que piensan con cierta asiduidad y con cierta facilidad, no son cerebros buenos para una Europa Unida ni para la globalización de mierda. Que la globalización ni más ni menos, al final, es la explotación del obrero por unos pocos de euros en todo el mundo, sea cual sea el país. Y claro, no me pueden perder el tiempo fumando. Idiotas. Me paso por el forro el Día sin tabaco. Y mira que soy capaz de coger una pajita e indiscriminadamente lanzar el humo de mi cigarro hacia las personas, soy de una crueldad… Eso sí, cuando pase un autobús, respirad hondo y pensad con alivio, que no es tabaco la mierda que tragáis.


Iconoclasta