21 de septiembre de 2007

Cabrón

Cabrón…
Lo soy: un puto cabrón.
Quererte…
No es amor, es deseo puro y puto.
Y no es deseo, es la necesidad de la posesión más absoluta, te quiero mi esclava te quiero usar y abusar.

Soy el cabrón que en silencio rabia con el pene húmedo estrangulado en el puño, con la rabia de un demente.
La insania no es una alteración de mi mente. Es mi puta mente.
Soy cabrón porque así me parieron.
Así me hiciste, desgraciada y puta mujer hermosa…

Y no quiero tu coño, quiero tu cerebro, tu pensamiento. Quiero esclavizarte a mí. Te quiero en un eterno gemido de placer.
Mortal.
Que no hables, coño.
Me duele que hables, me desesperan tus palabras de mierda.
Joder...
Me metería un jaco de tu orina en vena por tenerte más adentro. Estoy loco y soy malo. Me has hecho así de cabrón.

Mal nacido. Sé que lo soy, mi polla lo dice, y lo dice mi puño venoso. Mi glande que escupe ácido, que busca tu entrepierna y meterse en ella reptando entre tus muslos. Una lengua que es un látigo, un castigo de placer. Una locura.
Un imposible.

Estoy harto, cansado de la mierda de palabras. De momentos de devoción espiritual.
De los putos “te quiero” que no descargan la leche de mis cojones, sino que crean más presión allí abajo.
Te metería la polla en la boca para llegar a tu cerebro, para hacerte mi esclava, mi autómata. Siempre junto a mí, sometida a mí.
Seré tu Dios Polla, tu tótem de placer.
Soy la aberración del amor, lo más podrido.
Muda, quedarás muda.

Cada vez que siento tu voz, tu puta y dulce voz, mi alma se fracciona, se rompe y desea ir a ti como una lluvia de cristales rotos. Y fundirse contigo.
Mala puta, casi no has dejado nada de mí.

Necesito romper tu influjo, partir en pedazos el hechizo de tu ser. Reventarlo con un pene carnal, bombeando una sangre espesa y cenagosa, apenas oxigenada por un corazón tortuoso.
Soy la bestia creada con tu amor, con tu sensibilidad. Algo salió mal durante mi creación cuando apareciste; cuando me invadiste como un embate de deseo y placer.
Me hiciste mierda.
Sólo me queda ser cabrón.
Puto amor que me retuerce las entrañas…

Te follaré el pensamiento, evitaré que emitas esas ondas que crean esta melancolía desesperante en mí.
Cabrón y con malas intenciones. No haré caso de tu coño, no lo quiero. Lo he jodido tanto que ya es mío, se ha fundido en mi pene.
Sólo me queda tomar posesión de tu mente, vengarme de lo poco que me has dejado. Soy un degenerado muñeco que se mueve con apenas voluntad. Contra tu poder.
Tu joder.

Y sólo me queda este resquicio de brutalidad para salvarme y para follarte el cerebro. Para joderte como ningún humano ha querido joder jamás a nadie.
Cabrón…
Que sólo eso salga de tus labios.
Cabrón, cabrón, cabrón…

Me cago en mi puta vida.
Estoy desatado.
Desbocado buscando joder tu mente, hacerla mía.
Sólo me queda esta voluntad: la de ser un cabrón.
Tu cabrón.


Iconoclasta

No hay comentarios: