29 de diciembre de 2007

Renacentista

Es mentira, el planeta no gira sobre su propio eje ni da vueltas alrededor del sol. Todo gira en torno a mí.
Soy un hombre del Renacimiento.
Me siento renacentista.
Me siento centro. Centro de placer y centro de gravedad.
El único.
Soy el centro del universo y tú mi satélite.
No es un enfermedad mental la mía, sólo quiero hacerte feliz y creas que me he convencido de que soy el ser en torno al que giras, y no al revés. A veces fumas maría y ocurren estas cosas, que te confundes conmigo cuando nos revolcamos, cuando nos enganchamos, cuando te jodo montada encima de mí.
Y es difícil saber quien es quien cuando las pieles se han pegado tan íntimamente y el sudor se ha mezclado. No sé de quien es el pensamiento que se ha enredado en tu cabello.
Me llamas dios…
¿Sabes que cuando te das la vuelta me llevo un dedo a la sien y lo giro mirando a la cámara fijamente, con divina paciencia. Y digo con la voz muy baja a los espectadores, que las diosas tienen algo de locas en su desmesurada pasión por alguien al que ilógicamente aman?
Dices girar constantemente en torno a mí. Estoy de acuerdo en que no te estás quieta un momento.
Así no hay quien te de un beso largo, eterno.
No hay quien te pille.
No me creo el centro del universo, pero me convences con esa inquebrantable voluntad de amarme.
Ego te amo y te hago mi esclava. Mia…
Si soy dios, que se haga la oscuridad en el mundo. No necesito nada más.
Ya me tienes bastante distraído.
Por mí, el mundo se puede ir botando por el universo de galaxia en galaxia si le place. Con ser tu centro me basta.
No puedo ser un dios; ningún dios pierde la calma como yo. Y sólo las diosas sonríen comprensivas con sus pechos erizados y aún empapados por la saliva de su renacentista hombre, cuando éste reposa la cabeza en su vientre.
Vas a tener que dejar de darle a la maría.
No te rías, anda.
Y tiene gracia, porque no tengo proporción perfecta; Leonardo da Vinci no podría encajarme en su cuadrado ni en su círculo. Sinceramente, precioso satélite mío, el artista se mesaría las barbas desesperado si yo fuera su modelo.
Me sentiría ridículo ahí en pelotas con las piernas y los brazos extendidos. Con una hermosa erección, sabiendo que soy observado por tus ojos.
Soy un renacentista morboso. Un David un tanto grotesco, pero con mejor color de piel y más dotado sexualmente, la verdad.
No es por nada, pero creo que Miguel Angel quiso consolarse de algún tipo de complejo.
Y esto me hace sonreír, porque si fuera Dios crearía quince más igual que tú y os haría madres a todas. Que no sólo de amor y arte me alimento, también soy carnal.
De hecho, de arte no entiendo nada.
Sería un sol con quince satélites girando a mi alrededor, moviendo sus sugerentes pechos de pezones oscuros y grandes y de tangas de sorprendentes colores y …
Estamos abusando de la marihuana, ¿no crees?
Somos un trozo del Quinquecento, un detalle de una obra de Botticelli. Nos han encajado a la fuerza en un mundo que se empeña en girar porque está loco, está perdido.
Dos centros que ignoran el mundo desde un palco pintado en la Capilla Sixtina.
Esta maría pega bien ¿eh?
Ven siéntate en mis rodillas, en las de tu dios. Que te voy a enseñar algo de arte renacentista, listilla.

Iconoclasta

23 de diciembre de 2007

Violeta

He cargado la pluma con tinta violeta. Dicen que es un púrpura azulado, un azul rojizo. Ambigüedadades cromáticas, imprecisiones que hoy, no importan. Es un color sereno.

Una serena pasión. Lánguida y perezosa, persistente y cálida.

Sonrío sin más, porque estás, porque te siento. Hoy tengo bastante con ello, no deseo devorarte como si viviera mi último día. Busco tu risa feliz.

Y no es por cansancio, es que me apetece dejar la espada y el escudo. Bañarme por los invisibles violetas del sol y que se caliente la piel. Que arda el sol lejano y me irradie de serenidad lumínica. Me he propuesto estar en paz con La Tierra.

Estar en paz en ti.

Rayos invisibles como el color de tu alma clara; violetas serenos como tus ojos observando mi vida con un parpadeo lento, íntimo.

Que se temple el espíritu y la vida se sature de un azul púrpura. Que la sangre corra tranquila por las venas como dulce es la vida cuando me guías.

Cuando ciego llego a ti.

Tinta violeta que he sacado de mis ojos, de mis lágrimas hoy raras, y serenas y felices. Te ungiré con ellas como un sacerdote pagano a la mujer desnuda. Escribiré de la paz y del amor en tu vientre.

Y evocaré tempestades en tu piel como recuerdos, como futuros.

Certezas de que te amaré por siempre.

Son descansos líquidos que gotean de mis labios a tu vientre trémulo.

Premios de la vida a un exceso de lucha, de pasión.

Borrones como violetas sobre tu piel.


Iconoclasta

15 de diciembre de 2007

Con Z de zafio


A veces me traigo el trabajo a casa para estar más tiempo con mi familia. Y así me relajo, me siento en el sillón con un cigarro colgado de los belfos, me hidrato bien el pene y comienzo a probarme el condón del lote que me he traído de la fábrica para sacarme una pasta extra.

Es que soy un probador de condones vocacional y por qué no, prefiero pelármela que ayudar a mi mujer en las tareas domésticas.

Mi hijo a veces me ayuda abriendo los estuches de los condones y mi mujer me la chupa mientras mira España Directo. Somos una familia la mar de normal.

Excepto por mi hijo, es que no sé de donde ha sacado la imaginación.

Me estoy corriendo, un momento.

— Puta, trágatela toda.

Siempre me pongo cariñoso cuando eyaculo y a mi mujer le gusta que le hable así. Mi hijo se ríe el muy pícaro.

Bueno, pues quería decir que somos una familia de lo más normal, salvo por mi hijo: Iconoclastito. Tiene una desmesurada imaginación y salvo por las faltas ortográficas sobre el uso de la “z” ha hecho una magnífica redacción para la clase de educación ciudadana zapatera.

Y digo imaginación porque se ha inventado una historia de lo más divertida en la que dice ser hijo de un matrimonio divorciado. Tan pequeño y tan atrevido, tan provocador…

Tan mentiroso… Estoy tan orgulloso de él…

Estoy seguro de que le darán una buena nota y como me siento tan bien con mi polla lustrosa que ahora chupa mi santa y con la imaginación de mi hijo, os dejo esta redacción para que veáis la fuerte carga dramática que sabe imprimirle a un hipotético matrimonio divorciado.

La Z ez nueztro camino. Por Iconoclaztito.

Loz tranzzexualez ya pueden hacerze un chocho con zu propia polla, con el dinero que noz roban de la nómina.

Loz maricaz pueden adoptar hijoz y a loz niñoz noz enzeñan en loz colegioz que hay que zer un buen ziudadano y huzmear en la mierda para que no ze cuele una botella de pláztico en el contenedor del vidrio.

Zi hemoz de hacer pipi, noz dicen que noz reunamoz en los lugarez que loz ayuntamientoz tolerantez y progrez han preparado para nozotroz (educación ciudadana). Hay urinarioz en todas las ciudadez ezpañolas, en loz barrioz máz humildez para que todoz loz botellonez que ze han de reciclar, zirvan para que loz eztudiantez lez demoz patadaz y noz meemoz en elloz zin moleztar a loz que máz dinero ganan y mandan.

Ez maravillozo vivir en Ezpaña; azí como zuena, con z de zojones.

El que zeamoz loz obreroz máz pobrez de Europa, ez algo que hay que obzervar con optimizmo, laz hipotecaz zuben y no tenemoz porque zer alarmiztas y hazta comprar un lata de atún requiere un eztudio económico.

El otro día noz enzeñaron en el colegio a cortarnoz los peloz de la zejaz para parecernoz a Zapatero, que ez nueztro mezías.
Mi papá uza el tren para ir al trabajo y como eztá tanto tiempo ezperando el tren y el autobuz, ze ha juntado con una puta tranzzexual que laz mama a quinze euroz en la eztación de Zants.

Ahora zoy hijo de un matrimonio divorciado y como me he engordado durante eztaz vacacionez, los zervicioz zocialez me quieren llevar a un campo de concentración lejoz de mi madre porque no lez guzta a loz zeñorez gobernantez que ezté gordo. Me han hecho vomitar en el comedor de caza para obzervar zi he comido hamburgueza para cenar.

Zi un hombre malo le pega una patada a un mujer, ez un criminal y va a la cárcel. Zi unoz zeñorez matan a otroz con un dizparo en la cabeza, entoncez hay que hablar y eztudiar que ze puede hacer. Loz etarraz zon zeñorez que ze cuidan de proteger a laz emprezaz para que loz gitanoz rumanoz y nazionalez de mierda no lez quiten la chatarra.

Tampoco eztá bien pegarle fuego a laz fotoz del rey, porque el rey ze cabrea, el zapatero ze acojona y todoz tienen miedo a que el ejército que manda el de la foto quemada, ze enfade y noz mate a todoz a tiroz.Y ezto no ez democracia, porque un rey ez un tirano y zi no lo ez ¿para que cojonez hace de rey zi hay prezidente? Ezto ez un rollo, me voy a fumar un cigarro de marihuana porque noz dejan cultivarla en caza; pero oz juro que no fumo tabaco zoy un buen ciudadano; ademáz, el tabaco ha zubido mucho y mi mamá tiene que poder darze un capricho dezpuéz de tanto trabajar para nada como dice ella.

Mi mamá dice que zi a otros lez hacen una polla nueva o un coño máz chulo con zu ezfuerzo, a ella le pueden pagar loz medicamentoz para el cáncer. Que baztante le chupa la polla al cabo del día al hijoputa machizta que cobra máz que ella y trabaja nada.

Cuando tengo que pazar unoz díaz con mi padre, me dice que le han quitado loz puntoz del carnet de conducir porque no zupo ezquivar a tiempo una piedra que le lanzaron unos mierdaz de niñoz gitanoz, hijoz de traficantez de drogaz. Y dice riéndoze como un loco, que loz policíaz y el alcalde lez chuparon la polla a loz jefez gitanacoz (“patriarcas de mierda. Sic) porque no tenían cojonez a plantarlez cara ni a meter en la cárcel a eza piara de piojozoz.

En fin, que en la ezcuela noz dicen que nueztroz papaz voten al PZOE y Zapatero, porque zi no lo hacemos y gana otro partido, habrá una guerra civil y ya no zeremos librez, ni ziquiera para fumar marihuana.

Loz faciztaz zon unoz reprezorez de laz libertadez. Y el profezor noz lo hace repetir al entrar y zalir de claze.

Puez yo no acabo de verle la gracia, porque me han dicho en nombre del bieneztar público, que en cuanto adelgace y me haga un poco máz mayor, me mandan al Líbano a matar moroz, que ez lo mizmo que en Irak pero al gobierno que vela por nueztra zalud, le zale máz barato. Iconoclazta jr.

¿Cómo no voy a querer a mi hijo?

— No llores Vero. Es sólo una redacción infantil de unos padres divorciados, lo normal de hoy día.
La muy guarra no lleva bragas… Parece mentira que sea mi mujer con lo buena que está.

— Anda, siéntate en mis rodillas que te voy a consolar de ese sentimentalismo llorón.

— Y tú, Iconoclastito, haz el favor de corregir toda esa mierda de zetas, coño. O te pego una hoztia.

Me encanta ser ezpañol y ser amo de una familia feliz que me alienta en mis pajaz.

Buen sexo.


Iconoclasta

23 de noviembre de 2007

Meando


No necesito darte grandes e impactantes pruebas de amor, no pides pasión desmedida. Ni siquiera te pido ser tu único hombre.

Duermo y sueño que te follo, con eso me basta.

Me bastaba en un principio… En el de los tiempos.

Despierto pensando en ti; no siempre, pero en más ocasiones de lo que la cordura aconseja.

Despierto con el deseo de metértela dormida, embestirte con los ojos legañosos.

Con la polla dura por excitación y ganas de mear.

¿No es un poco tortuosa nuestra naturaleza humana? Las lágrimas, o son orina o lo más parecido a ella. Agua no es.

Sudor tampoco.

Ergo las legañas son cálculos.

Hace unos segundos que estoy despierto pero no me apetece levantarme aún, el pene está entumecido y ponerse en pie es incómodo con este hierro entre las piernas.

Al final, me incorporo y arrastro descalzo esta cadena de asociaciones de ideas que me lleva al lavabo a mear con la polla tiesa.

Un alma en pena y empalmada…

Puede que te rías.

Normalmente te ríes de mi cruda pasión cínica y obscena.

Me gusta mear, cogerme el nabo duro con las ideas aún apelmazadas y confusas agitándose en este cráneo ahora vacío y dejar escapar la orina, pensando en lo que sería que unas manos distintas a las mías rompieran este rito de intimidad que es la primera meada del día.

Algo de deseo sexual puro y duro.

Duro… Valga la redundancia.

No me digas nada, solo ven, sígueme. Colócate detrás de mí y saca mi pene por encima del elástico del pijama. Cógelo y encáralo al inodoro.

Yo apoyaré las manos en la pared, me dejaré hacer con tus pechos aplastados en mi espalda.

Gemiré desinhibidamente, y desinhibidamente dejaré escapar la orina con la esperanza de que tus cálidas manos hagan lo imposible: que consigan extraer el semen al tiempo que la orina.

Es mi fantasía.

No soy un enfermo, no soy un sucio. Sólo estoy medio dormido, medio salvaje. Embrutecido.

Sólo son confidencias de amante, juegos y deseos que nacen de un cerebro que aún no ha asumido su papel en esta mierda de día. Es demasiado pronto para tener en cuenta lo aprendido, lo correcto para mantener una relación cordial con el mundo.
Estoy aún en esa fase en la que escupo flemas y trato de tolerar con desgana la realidad de otro día que, sin duda alguna será igual que el de ayer.

De una frustración cuasi angustiosa que me hace pensar en venas cortadas, porcelana ensangrentada, orina y sangre. El filo sucio gotea sangre espesa.

La corrida de un muerto, semen agonizante…

Es todo tan feo, tan gris…

Sólo eso te pido, ayúdame a mear, dame consuelo en las duras mañanas en las que el erecto miembro se bambolea tieso camino al lavabo.

Quiero gemir de placer entre tus dedos, entre semen y orina.

Si es posible…

Correrme de pie, con tus manos manejando esta polla que no se dobla, que de tan rígida me duele. Me atormenta.

Quiero sentir este momento íntimo, sacrificar mi único instante de aislamiento y ofrecértelo. Ese momento en el que aún no soy del todo consciente de lo cautivo de ti que es mi pensamiento.

No puedo ofrecerte más que esto, es mi única prueba de amor y deseo.

No soy un guarro, no soy un enfermo.

Sé que te excita aunque tu boca dibuje un desagrado: te muerdes el labio inferior sin darte cuenta; tu coño se hace agua con sólo pensarlo.

No es presunción, no es un alarde tener la certeza de conocer cada uno de tus ademanes, de tus gestos; es mi prerrogativa de amante, es mi premio al amor que te consagro.

Es lo que me gano día a día amándote y deseándote.

Tengo ganas de mear, tengo ganas de que me la saques tú, de que me la menees tú. De que suspires a mi espalda mientras la orina brota guiada por tus dedos.

No soy un guarro, no soy un enfermo.

Simplemente a estas horas, aún no soy humano.

Me voy a mear.

¿Me acompañas o no?



Iconoclasta

17 de noviembre de 2007

El dios Shiva entre idiotas

En la India, una niña nació con cuatro brazos y cuatro piernas. Durante esta semana ha sido noticia la operación a la que la han sometido para cortar esos miembros sobrantes, restos de un hermano gemelo que no consiguió desarrollarse.
Pero de esta noticia, lo que más llama la atención, es que la familia se negaba a que a su hija la operaran. Decían que era la reencarnación del gran Shiva el destructor.
Y no deja de ser irónico, ya que en la mitología hindú, este dios es una especie de asesino a sueldo por encargo de otros dioses. Un instrumento para controlar la natalidad de la humanidad.
Los dioses tienen miedo de que los humanos puedan serlo tambén.

Y yo pienso en esa familia de hijos de puta, en su puta madre, en su puto padre, en sus mierdas de abuelos, en sus asquerosos hermanos y putos tíos y primos.
¿Cómo unos padres pueden ser capaces de joder la vida de su hija más de lo que la tiene ya?
Esa niña no debería volver con esa familia de tarados subnormales. Que quemen a la familia entera encima de una balsa, en el Ganges sucio y apestoso.
Místico como una mierda en un altar.
No te jode...
¿Respeto por una civilización o religión? Que respeten primero a sus hijos.
Pandilla de hijos de puta...
Porque ser pobre o ignorante no es una excusa para ser un hijo de puta avaricioso y querer exponer a una persona con una seria deformación como un monstruo de feria.
Me meo yo en el misticismo de los hindús.
La madre que los parió. Lástima que Inglaterra en su tiempo no hubiera hecho algo más definitivo con esos idiotas.
Bueno, me la voy a pelar pensando en como Shiva es capaz de masturbar a cuatro tías hindús y buenorras con todo ese follón de brazos. Soy pelo fetichista.
Pero no permitiría el sufrimiento de un hijo mío.

Buen sexo



Iconoclasta

12 de noviembre de 2007

A Ítaca con Cavafis

Constantino Cavafis (Konstantinos Petrou Kavafis 1863-1933).

Poeta griego, uno de los más importantes del siglo XX y representante del renacimiento la lengua griega moderna.

Periodista y funcionario, publicó poco en vida. Fue tras su muerte cuando sus obras consiguieron lentamente la notoriedad.

Fue poeta urbano e introspectivo y su homosexualidad manifestada sin pudor, fueron las causas que demoraron su fama. En 1960 los movimientos homosexuales, lo elevaron a la categoría de icono cultural.

Ha influido notablemente en escritores como Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma.

Corrigió sus poemas con minuciosidad, hasta tal punto que algunos tardaron diez años en acabarse.

Se movía bien entre la decadencia de los grandes momentos históricos.

Hoy día, sus poemas más leídos son los relacionados con el erotismo homosexual (”Recuerda, cuerpo…”).

Aquí, en Ítaca, Cavafis nos enseña como hacer el viaje hacia la legendaria isla. El viaje que adquiere todo el protagonismo y convierte la meta en un espejismo que nos sirve de faro en nuestro viaje hacia lo mejor de nosotros mismos. Si lo tuviéramos, claro.


Ítaca
(Poemas Canónicos, 1895 - 1915)

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.


Iconoclasta

4 de noviembre de 2007

Idiotas, idiotas, idiotas

Idiotas, idiotas, idiotas

¿Qué os habéis creído? Sois tiranos con un falso halo de tolerancia y cultura. Sois unos palurdos, unos poderosos sin cultura ni inteligencia. Sin escrúpulos y sin vergüenza.


Idiotas, idiotas, idiotas.

Sacerdotes de sotana negra por suciedad y roña, hambrientos de limosnas y poder condenatorio. Carceleros rabiosos y frustrados que acosáis mi libertad en nombre de vuestra mierda de democracia.


Idiotas, idiotas, idiotas.

Sabuesos enfermos de envidia que olisqueáis mis genitales, que sentís envidia del humo de mi tabaco y del sabor de mi comida. E ignoráis muerte y dolor.


Idiotas, idiotas, idiotas.

¿Me queréis sano, torquemadas del siglo XXI?
No… Me queréis sólo imbécil. Imbécil antes que sano.


Idiotas, idiotas, idiotas.

Matan, violan y mueren seres por el hambre. Bajo el eufemismo de “adopción”, vendéis niños, comerciáis con seres humanos. Hasta yo pagando unos miles de euros, me puedo llevar puesto un pequeño chino a mi casa.


Idiotas, idiotas, idiotas.


Con lo mal que lo habéis construido todo y la forma en que lo empeoráis. ¿Me perseguís por fumar o comer hamburguesas?

Sois patéticos y ridículos proyectos de inquisidores sin cerebro, que apenas sabéis hablar.


Idiotas, idiotas, idiotas.



Preguntad a los hambrientos y a los asesinados cuánto les molesta el humo de mi cigarro, o una hamburguesa gigante.


Idiotas, idiotas, idiotas.



Mirad idiotas, mirad al cielo y ved las estelas de vuestros cazas de guerra a reacción: ¿Cuánto dura en la atmósfera toda esa mierda quemada? ¿Cuánto dura el humo de mi cigarro?


Idiotas, idiotas, idiotas.



Me voy a fumar un cigarro, idiotas; que me tenéis harto.

La madre que os parió…

Idiotas…



Iconoclasta

1 de noviembre de 2007

El día de los muertos



Hoy ha sido un día de dicha y felicidad, los fiambres bailaban felices en sus tumbas y las colas por verlos eran inmensas. Casi que me han dado ganas de comprar una entrada para ver unos muertos y tirarles unas flores con todo mi cariño.

Los cementerios son hoy unos divertidos parques temáticos. ¡Halleluyah!

La vida es una constante ironía, un sarcasmo nada sutil y una ambulancia recogía hoy el cuerpo de un viejo en la entrada del cementerio. Yo creo que se ha agotado su vida en la entrada. Le dijeron de pequeño que el uno de noviembre tenía que entrar en el cementerio; y desde entonces no lo olvidó, y año tras año ha esperado su turno para acudir a él.

Y pensar que los días que no son uno de noviembre, los cementerios están vacíos...

Mejor será, en lugar de una piscina, instalarse un cementerito en el jardín para las celebraciones del uno de noviembre. Y así podemos decorarlo a nuestro gusto y pasar un día feliz con el fiambre.

Buen sexo en el día de toslosmuertos.


Iconoclasta

29 de octubre de 2007

Extraña mujer

Extraña por este amor que siento con solo leerte, extraña por esta sensualidad que se leen en tus palabras en tus expresiones de amor. De una desmesurada ternura.
Eres inhumana en tu amor.
Extraña porque no hay nadie como tú.
Mi preciosa extraña.

Mírame escribir, susúrrame al oído tus palabras de amor y ternura, haz que mi corazón galope y mis ojos se entrecierren. Acércate mi vida, acércate hasta que pueda oler tu piel, sentir tu aliento.

Hasta que pueda rodearte con violencia entre mis brazos, con la violencia de un hombre desbocado que te ansía. Déjame que te bese y te arranque la ropa, que te ame y te insulte por lo que me haces, por esta forma en la que me has hecho esclavo de ti.
Te amo con la fuerza de un instinto, con la pasión del animal que late en mí.

Quiero besar tus labios hasta que me sangren, quiero arrodillarme ante ti y besar tu sagrado coño, lamerte hasta sentir el gemido escaparse de tus labios, rendida a mi, a mi boca sedienta, a mi pene entumecido y duro de puro deseo.
Tanto amor que se enquista en el cerebro y duele tu lejanía…

Tomaré tu cuerpo, erizaré tus pezones con mi lengua ávida, no quiero ver tus ojos de miel, no me mires.
Sólo quiero penetrarte, hacerte pagar este tormento.
Este júbilo, mi vida.

Follarte y hacerte mía hasta en las entrañas.
¿Lo sientes? Esto es escribir, es mi pene latiendo, descargando tinta. Húmedo por tu magia, por tus palabras. Por tu ser lejano y siempre presente.
Tal vez sea locura…

Y sin embargo, mi pene te busca, pulsa brillante y húmedo preparado para la toma de mi amada.
Las venas se retuercen como raíces buscándote, buscando tu boca, tus labios, tu sexo empapado.
Penetrarte…

Mala mujer cruel… ¿Qué me has hecho? Este tormento…
Me obligas a abrazar el vacío, el lugar donde debieras estar.
Y mi puño cerrado en mi pene, soñando tu boca, soñando tu coño húmedo.
Rememorando tu voz, pensando en como serán tus gemidos, tus placeres más ocultos.
El hombre está desbocado. Estoy desbocado.
Y el semen corre por entre los dedos, entre los ecos de un placer que ha explotado.

Un semen triste y frío en una agónica lejanía.
Eres extraña, una amada extraña.
Algo que jamás soñé encontrar.


Iconoclasta

25 de octubre de 2007

El premio Planeta

Hay premios literarios y premios importantes que aunque premien libros, han de buscar como sea vender lo que tienen.
El premio Planeta parece una especie de tómbola donde por algún oscuro azar queda un presentador de televisión con cierta amanerada verbigracia homosexual, como finalista.
Es lógico, si yo fuera editor buscaría vender, sobre todo, tras los fastos que rodean la celebración del premio y la cuantiosa suma que ofrece al ganador.
Se han de amortizar los gastos y cualquiera sabe que seguramente venderá más libros el Boris que el Millás. Es un pálpito que tengo.

Soy desconfiado por naturaleza. Por experiencia.
Y así, con amanerados chillidos y homosexuales bromas, los personajes más populacheros se hacen un rinconcito en la mente estúpida de los lectores que menos leen y más ven la tele (nada de lo que sentirse orgulloso, por cierto).
Es que si no es el gobierno, es el Planeta. La cuestión es tocar los cojones.

Buen sexo.


Iconoclasta

Libros bonitos

Faltan ediciones que hagan de la literatura un placer para la vista, no tan solo por el mensaje que un libro lleva, por su temática; sino por su factura. Un libro debe disfrutarse leyendo y ojeándolo, incluso tocándolo. Algún cambio de color en la tipografía, fuentes atrayentes.
Dibujos, filigranas.

Sea cual sea la temática. Y es que hoy día, con la informática y la rapidez con la que se edita un texto, no puede representar un incremento escandaloso en el precio. El libro, en esta época visual, ha de aportar lo mismo que internet y algo más: el tacto y el olor del papel.

Hace muchos años, las ediciones se cuidaban, se hacían para atraer a la gente hacia la literatura. No basta una portada llamativa; a quien el leer le aburre o no le llama la atención, un libro le ha de provocar al menos, la curiosidad por ojearlo, por recordar un pasaje en tinta roja o rosa y admire algún pequeño detalle entre tantas letras negras. Que incluso el papel tenga un fino aroma.

La literatura es un arte y el libro, su soporte, tiene que ser el marco perfecto. Algo que nos haga mirar la estantería, coger esa joya y ojearla de vez en cuando. Y de vez en cuando se leerá un poquito más. Todo ha avanzado salvo los libros de literatura, se han ido empobreciendo.

Las editoriales deberían realizar, repito, con los medios de hoy día, formatos de libros más atrayentes. Incluso revivir las antiguas publicaciones en forma de cuadernos; podría ser una entrañable forma de incitar al público a leer. La literatura merece un vehículo más trabajado, más vistoso. Como lo son los marcos de las grandes obras de arte.
No puede hacer daño un libro bonito.

Buen sexo.


Iconoclasta

15 de octubre de 2007

Escribiendo


El encanto de escribir… ¡Ja!

Y una mierda.

Ya me contaréis que encanto hay en escribir lo que este cerebro podrido está pensando. Es que no encuentro nada bien ¿o soy yo el que no está bien?
¿Hoy puede ser un gran día? Odio el optimismo facilón y presuntuosamente cándido. No hay nada que me haga pensar a estas horas de la madrugada, que mañana pueda ser un gran día. Parece una oración sectaria:


- Soy Pablo y hoy es un día precioso, todo a de salir bien.- diré al despertar.

- ¡Buenos días, Pablo! Hermoso día, tendrás.- me responderá la puta vida.
No soy alcohólico ni necesito terapia de grupo.

Joder.

Un gran día… Nunca he tenido esa sensación al despertar cuando me rasco los cojones camino del lavabo y el humo del cigarro colgado de los labios me hace llorar.
Y me hace llorar porque el humo irrita mis preciosos ojos verdes, no soy una nenaza que se emociona ante un nuevo y esperanzador día.
Unas lágrimas corren por mis sonrosadas mejillas. No puedo evitar un poético arrebato a costa del irritante humo.

Narcótico…

Resulta que apenas voy a tener tiempo de cagar cuando ya he de estar camino del trabajo, y el trabajo son más de diez horas perdidas, sin libertad, sin goce, sin agrado.

Escribir…

Diez horas sin escribir… Es mucho tiempo.
Una mierda, escribir es una enfermedad, la pseudo-terapia de un hombre frustrado, de un hombre que no admite todo este gris que lo impregna todo.

Y no soy un daltónico o un monocromático o como mierdas se llame eso. Capto los colores, me avasallan, pero en mi mente viran al gris de una forma casi trágica.
Porque soy fuerte, pero sé de humanos que se han levantada la tapa de los sesos de un tiro por culpa del gris, mirándo su tez grisácea y la plomiza bala aportando más gris a su último instante de vida.

Escribir es liberador… Y una mierda, el frustrado siempre busca ser amable consigo mismo y convertir su insania en una habilidad. Quien no se consuela es porque no quiere.

Pues hoy no me sale de los huevos consolarme.

Escribir es una pérdida de tiempo. Escribir es una condena por una vida vacía, es construir un universo de mentiras e intentar meterse en él para huir.
A veces uno tiene momentos de lucidez, de una mortificante sinceridad.
Esto es un bochornoso espectáculo; pero si no escribo me muero.

Escritor…

Y una mierda.
Simple frustrado y poco más.
Menudo día me espera mañana…



Iconoclasta

10 de octubre de 2007

El hereje Salvador Gaviota

Juan Salvador Gaviota es un relato de Richard Bach. Una parábola que rinde homenaje al individuo y humilla y ridiculiza el corporativismo, elitismo y el tan cacareado trabajo en equipo de hoy día.

Una gaviota decide hacer acrobacias y la bandada lo repudia por ser diferente, a grandes rasgos, claro.

Hoy día, esta fábula constituye una herejía. Los gobiernos están lavando el cerebro de la masa para anular al individuo y uniformar al pueblo. La globalización sólo es un reparto más equitativo de la pobreza en el planeta y el selecto círculo de ricos y poderosos se transforma en un oráculo de iluminados y dioses pervertidos.

Hoy día, ese gran Juan Salvador Gaviota sería multado, sancionado y privado de trabajo y casa por no formar parte activa de la manada, del rebaño. Si en el poético y trágico relato ya es metafóricamente crucificado el Salvador; en nuestra época, en estos momentos, sería simplemente acallado por alguna puta o chulo de los programas habituales de las televisiones y ni un solo graznido de su pico llegaría a nosotros.

Los medios de comunicación son hoy día, el brazo ejecutor de la represión del individuo. Lo que no había conseguido el oscuro comunismo soviético, lo están consiguiendo las grandes cadenas de comunicación siguiendo programas bien dictados por los gobiernos.

Sólo el individuo como tal y como unidad puede realizar logros importantes, los grandes compositores y científicos no se reunían en rebaños para que entre todos los borregos pudieran componer un aria o dar con una constante universal.

Incluso en los más banales detalles, el borreguismo y la uniformidad está presente para acabar con cualquier asomo de individualismo; y así, a la vulgar plebe, le plantean el debate sobre si sus hijos han de ir o no uniformados al colegio.

El trabajo en equipo, los logros que quieren del pueblo son medios para evitar que aparezcan libres pensadores que pongan de manifiesto que el hombre, en algunos casos, no es una res más, si no un individuo capaz de hacer lo mismo o mejor que hace el presidente, empresario o tirano de turno que gobierna hoy cualquier país .
Richard Bach adora al hombre porque el hombre inventó el avión.

Y adorar al hombre como unidad e individuo es precisamente odiar a la humanidad como manada. Y para un hombre así no puede ser difícil dejar caer una bomba sobre Hiroshima. Y es que esa acción misma, ese asesinato es un canto al individualismo. Sólo cabe un dedo en ese interruptor apocalíptico.

Y esta es la esquizofrenia de cualquier hombre que se reconozca como tal.

Es mi reflexión por una nueva lectura de este canto a la libertad, la valentía y la independencia. Un relato en el que la miseria y la estupidez de la humanidad aplasta la gloria del hombre como ser único e independiente.

Richard Bach, escribió llevado por su pasión por volar, yo lo leo con la vehemencia del terror a formar parte de un todo con vosotros. Es mi pesadilla.
Richard Bach nació en 1936 y es descendiente directo de Johann Sebastian Bach. Su pasión es el vuelo.
Hurra por Richard Bach y su Jonathan Livingstone Seagull.

Un pasaje del relato:


“Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza y es deshonor.
Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera.
La mayoría de las gaviotas, no se molestan en aprender sino las normas de vuelo más elementales: cómo ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar.”



Iconoclasta

1 de octubre de 2007

El botellón: soluciones




Tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

¿A que me parezco a esa esquizofrénica conciencia del capitán Garfio?

¿No habría algún método para marcar a los borrachos universitarios que ramadean por calles y solares en grandes manadas?
Haylo: Lo más práctico sería inyectarles un microchip bajo la piel, en un lóbulo de la oreja, en la derecha o la izquierda según la orientación sexual de la res en cuestión.
Los podrían llevar a una comisaría, al hospital donde los alientan a vomitar o bien lo podría hacer la policía local con rejones parecidos a los eléctricos para arrear al ganado.
Esto sería un buen sistema para que al menos, semejantes lumbreras no voten y estropeen con su intervención etílica y falta de inteligencia unas elecciones donde los votantes han de saber leer, escribir y tener madurez intelectual.
Bastante suerte han tenido en la rifa de las plazas universitarias.
Si a la universidad puede asistir cualquier tirado, que al menos el gobierno los identifique para que no hagan locuras al votar e influir así con su universitario criterio en las decisiones del país.
Bastante desalentador es saber que un día, uno de estos agraciados con la lotería primitiva de plazas universitarias pueda llegar un día a ser médico o ingeniero.
Miedo me da.
Es que no gano para disgustos cada vez que leo y veo las noticias.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

No estaría mal ser el capitán Garfio y pasar por la quilla a quien me diera la gana con total impunidad.

No es agradable verse sometido a examen por un médico borreguil que al igual que los grandes mamíferos de la sabana africana, abreva junto a otros miles sin escrúpulo alguno entre basura, excrementos y orines.
¿Y el ingeniero recién licenciado que trabajando de delineante a tiempo parcial en una empresa de rótulos no tenga la suficiente capacidad para diseñar los anclajes de un rótulo luminoso?
Salir a la calle será un auténtico deporte de riesgo.
O que mi hijo recibiera clases de algún tirado…

¿Es verdadero orgullo lo que sienten los padres de estos universitarios? ¿Se debería esterilizar a sus progenitores para que la estirpe no se extienda más en el tiempo?
Eso sería otra ventaja del chip para las reses universitadas borrachas, ya estarían controladas y se podría evitar que se reproduzcan con individuos de la población normal.
Esto de la selección natural en las ciudades es un problema, el riesgo de degeneración de la especie humana roza ya lo apocalíptico.
Hay mucho universitario.

Que dejen de rifar plazas alegremente a cualquiera. Ya sabemos que España quiere ser ahora el país más culto del mundo, pero es una presunción propia de palurdos pensar que haya tanta inteligencia entre tantas manadas de borrachos.
Hay gente que sin ir a la universidad y sin congregarse en manada para mearse en los pantalones con un vaso de ron malo en la mano, ha conseguido la misma plaza de funcionario de correo, de hacienda o bien ha entrado como barrendero en una de esas poderosas empresas de recogida de basuras (propiedad de alcaldes y regidores) de las grandes ciudades.
Seamos sinceros, no es justo ni viable que exista tanto universitario porque no hay suficiente masa encefálica entre tanto cráneo.

Otra buena medida sería hacerles un vallado, un redil; como esos vallados infantiles de los parques públicos para que los pequeños no se escapen de sus madres mientras cotorrean.
De esta forma no ensuciarán calles ni plazas con su basura y excrementos.
Es pura ecología.

Y si alguno no asistiera a clase, todo el mundo sabría que se encuentra la res durmiendo entre su propia mierda. Los padres podrían estar tranquilos de que su pequeño de veintitantos años estuviera a buen recaudo.
Esos padres que identifican a sus borrachos hijos entre la grey y piensan: “Criatura, déjalo que se divierta, es joven”.

No es de extrañar que haya cada vez más depresiones por la vuelta al trabajo tras unas vacaciones, cuanto más borrachos, más nenazas.
La debilidad de un carácter se acentúa con el tiempo y en el caso de los asistentes al botellón, por momentos.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

Le tengo un asco a Peter Pan…

Insisto en lo del microchip, así se les podría vender los medicamentos en la farmacia tras escanearles las orejas; sin hacer perder el tiempo a los médicos en las consultas por recetarles los psicotrópicos que necesitan para combatir sus mierdas de depresiones por tener que asistir al trabajo.

En fin, esto es España y quien me diga que en otros países también pasa, le diré que estupendo, que ya sabía yo que la estupidez es una característica planetaria de la que ya gozaban hasta las civilizaciones más antiguas y exquisitas. Sin embargo, que a mí no me vaya a diseñar el bólido que me compre cuando sea millonario uno de estos universitarios botelloneros.
Prefiero que lo haga el mecánico de mi barrio que se toma una cerveza solo en el bar para desayunar y no forma tanto follón porque cada día debe trabajar.
Se me olvidaba, os puedo asegurar, mis alegres universitarios borrachuzos, que el chip no se os notará, tengo un perro pequeño y por mucho que le palpes la piel no das con él.
La hostia puta de la discreción.
No puede hacer daño.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac,
tic-tac, tic-tac, tic-tac.

Me pica la nariz y ni el cochino dios tiene valor para rascarse con este pedazo de hierro.

Recordad, mis inteligentes estudiantes universitarios: conducid borrachos; es la sensación de libertad y poder más grande que nunca hayáis podido sentir.
Buen sexo.


Iconoclasta

28 de septiembre de 2007

El cáncer: un castigo por algún pecadillo

Hay semanas en las que las idioteces brotan de entre las piedras. Cuando digo idioteces, también me refiero a personas con un nivel de idiocia clínico (un grado médico para definir algún tipo de cerebro podrido).

Y es que esta misma semana he oído en las noticias, que según una encuesta, hay gente que piensa que el cáncer es contagioso, otros que se cura con una vacuna y por fin la más gorda: que el cáncer es una especie de castigo, el pago por algún pecado. Por alguna mala vida.

Valga decir aquí que ya me estoy bajando la cremallera del pantalón para que el religioso, supersticioso o analfabeto en cuestión se amorre al pilón y expie sus culpas. Le ofrezco mi pene lustroso en lugar de un cáncer que le pudra el hígado o los pulmones. Va a disfrutar como un marrano lamiendo, le prometo que no le saldrá un cáncer en la boca. Soy muy limpio.

Yo sabía que existían estos idiotas que piensan así, lo que ocurre es que me ha llenado de alegría, me ha puesto eufórico perdido saber que alguien más ha topado con esta especie humana que piensa que hay castigos místicos y que los dioses tienen un gran surtido de cánceres para así crear místicos tumores justicieros.

A este tipo de subnormales, a los que así piensan (en gran parte descerebrados de la España profunda, labriegos y humilde y sencilla gente de mierda) va aquí toda mi carga seminal, para que se la extiendan a modo de pomada y les libre de todo tipo de cáncer.

Hay días que pagaría por estar en el mundo, porque estas cosas que uno oye le hacen abrir una sonrisa de par en par. Es una ventana abierta a la esperanza; hoy por ejemplo, temía que fuera un día gris. Afortunadamente la risa ha entrado por la ventana y me ha excitado sexualmente.

Doy gracias a vosotros, ¡Oh palurdos! por existir. Que vuestros hijos eternicen la imbecilidad para que sigamos riendo muy a gusto; pero no dejéis de chupar, idiotas.

Tras esta reflexión sobre el cáncer, me voy a fumar un cigarro a ver si el gobierno me castiga con un buen tumor del tamaño de una naranja en cualquiera de mis pulmones.

Buen sexo.


Iconoclasta

26 de septiembre de 2007

Los socialistas y su oratoria para idiotas

¿Nadie se ha fijado en la forma de hablar de todos los diputados y ministros socialistas, incluyendo al her presidente Zapatero, miembro del soviet supremo español que todo lo controla?

Hablan vocalizando, lentamente, separando sílabas y frases. Esta oratoria es para niños de tres años o retrasados mentales. Estoy seguro de que el gobierno que pretende meterse hasta en los hábitos más banales de la población, nos tiene por unos tarados e ignorantes.

Pues a mí me da dos patadas que un idiota presuntuoso y lerdo me hable así, a mí que me hablen claro y rápido porque no tengo tiempo que perder como ellos. Y soy infinitamente más listo.
Hablando de listos: ellos no son tan listos como se creen, porque su forma de balbucear da tiempo sobrado para responder con los argumentos más complicados.

Por supuesto, prefiero el lenguaje directo y eficaz de otros grupos, aunque sea de derechas, por lo menos no presuponen idiotez en sus oyentes. Aunque sean igual de bordes y malos.

Por educación, los socialistas deberían hablar con fluidez. Y por cultura, deberían ir a un logopeda y no demostrar ese carisma que los hace lerdos, pedantes.

A lo mejor son de esos cobardes pusilánimes que tienen miedo constantemente a equivocarse al hablar. Son inseguros de cojones.

También se podría pensar que hablar como lo hacen, les provoca erecciones y humedades y pretenden eternizar el placer.Siempre es feo que alguien se alimente de sus propias palabras.

A ver si aprenden a hablar con fluidez y decisión, porque esa idea que se hacen de que son la hostia puta de la oratoria y la exquisita cultura europea, no se la cree ni dios.

Buen sexo.



Iconoclasta

21 de septiembre de 2007

Cabrón

Cabrón…
Lo soy: un puto cabrón.
Quererte…
No es amor, es deseo puro y puto.
Y no es deseo, es la necesidad de la posesión más absoluta, te quiero mi esclava te quiero usar y abusar.

Soy el cabrón que en silencio rabia con el pene húmedo estrangulado en el puño, con la rabia de un demente.
La insania no es una alteración de mi mente. Es mi puta mente.
Soy cabrón porque así me parieron.
Así me hiciste, desgraciada y puta mujer hermosa…

Y no quiero tu coño, quiero tu cerebro, tu pensamiento. Quiero esclavizarte a mí. Te quiero en un eterno gemido de placer.
Mortal.
Que no hables, coño.
Me duele que hables, me desesperan tus palabras de mierda.
Joder...
Me metería un jaco de tu orina en vena por tenerte más adentro. Estoy loco y soy malo. Me has hecho así de cabrón.

Mal nacido. Sé que lo soy, mi polla lo dice, y lo dice mi puño venoso. Mi glande que escupe ácido, que busca tu entrepierna y meterse en ella reptando entre tus muslos. Una lengua que es un látigo, un castigo de placer. Una locura.
Un imposible.

Estoy harto, cansado de la mierda de palabras. De momentos de devoción espiritual.
De los putos “te quiero” que no descargan la leche de mis cojones, sino que crean más presión allí abajo.
Te metería la polla en la boca para llegar a tu cerebro, para hacerte mi esclava, mi autómata. Siempre junto a mí, sometida a mí.
Seré tu Dios Polla, tu tótem de placer.
Soy la aberración del amor, lo más podrido.
Muda, quedarás muda.

Cada vez que siento tu voz, tu puta y dulce voz, mi alma se fracciona, se rompe y desea ir a ti como una lluvia de cristales rotos. Y fundirse contigo.
Mala puta, casi no has dejado nada de mí.

Necesito romper tu influjo, partir en pedazos el hechizo de tu ser. Reventarlo con un pene carnal, bombeando una sangre espesa y cenagosa, apenas oxigenada por un corazón tortuoso.
Soy la bestia creada con tu amor, con tu sensibilidad. Algo salió mal durante mi creación cuando apareciste; cuando me invadiste como un embate de deseo y placer.
Me hiciste mierda.
Sólo me queda ser cabrón.
Puto amor que me retuerce las entrañas…

Te follaré el pensamiento, evitaré que emitas esas ondas que crean esta melancolía desesperante en mí.
Cabrón y con malas intenciones. No haré caso de tu coño, no lo quiero. Lo he jodido tanto que ya es mío, se ha fundido en mi pene.
Sólo me queda tomar posesión de tu mente, vengarme de lo poco que me has dejado. Soy un degenerado muñeco que se mueve con apenas voluntad. Contra tu poder.
Tu joder.

Y sólo me queda este resquicio de brutalidad para salvarme y para follarte el cerebro. Para joderte como ningún humano ha querido joder jamás a nadie.
Cabrón…
Que sólo eso salga de tus labios.
Cabrón, cabrón, cabrón…

Me cago en mi puta vida.
Estoy desatado.
Desbocado buscando joder tu mente, hacerla mía.
Sólo me queda esta voluntad: la de ser un cabrón.
Tu cabrón.


Iconoclasta

10 de septiembre de 2007

El peso de la vida

¿Qué te parece si hoy no nos prometemos amor ni follamos como locos posesos?
¿Qué te parece si hoy y sin que sirva de precedente te confieso desapasionadamente que estoy cansado?


No es nada, tal vez sólo sea una sensación pasajera, el colmo de un hastío que se ha prendido de mis ojos y me provoca una alergia.

¡Un hombre está llorando, que alguien acuda al puente de mando, el universo se dobla!

No debería llorar, los hombres se rasgan las vestiduras y abren su pecho sin soltar una sola lágrima, intentando extirpar el tumor que anida en el corazón y late a su vez presionando la garganta.

Es angustia.

Es todo tan pesado, todo gravita sin descanso. ¿Te has parado a pensar por qué mi espalda es tan ancha? Estoy adaptado al medio. Darwin me buscaba para explicarlo todo.
Todo pesa infinito y todo cae sobre los hombros.
No es una columna de H2O, es puro mercurio lo que me aplasta contra el suelo.
¿A todo el mundo le pesa tanto la vida?


Estoy adaptado a la vida con mis anchas espaldas, con mi ánimo hecho jirones al viento desértico y polar. Me consuelo con imaginar ser un héroe caído, un conquistador derrotado.
Un romanticismo infantiloide, algo que no me haga pensar que es mejor pegarse un tiro en la sien.


Hacemos una cosa: paseamos de la mano, sólo eso. Tú me llevas y yo prometo no tocarte el culo ni dejar que tires de todo este peso, intentaré aliviarte de mí mismo.
No te amo para que tires de mí, de mi vida; simplemente has tenido mala suerte al amarme. Mi peso específico figura como el más alto en la tabla periódica de los elementos. Figura en los libros, soy un metal pesado, tan pesado como inútil e innecesario. Una rareza sin valor.
Y no te quiero de ayuda, cargaría contigo también si fuera necesario.


Y no son los bocatas que me como los que me dan este específico peso; no me hagas reír.
Cuando me haces reír todo parece más ligero, más fácil. Todo es dos veces mejor.


¿Por qué soy incapaz de sonreír, mi vida? ¿Por qué siempre me siento infectado?
Si tú no existieras y si tuviera alma, ya me la habrían amputado llena de pus.


Te amo porque sólo tú eres capaz de soportar mi angustia, mi pena de no ser de este mundo ni de este tiempo. No hay escape. Sueño con las lunas de Júpiter y son inalcanzables, me faltaría vida para llegar hasta ellas. Estoy muerto en el universo y toda esa muerte se extiende pesada en mis hombros y hace los brazos de plomo.

No puede hacer daño algo de levedad, prometo no mal acostumbrarme si hoy dejara de sentir esta carga.
Aunque fuera por unos segundos.


Este latido superpuesto al corazón…
Un ictus del ánimo.


Moriré como mi padre, con el corazón partido en dos, sin despedirme de ti. Los que somos pesados y duros no nos doblamos, nos partimos y morimos aplastados en el acto por esta gravedad.
Por una vida que es triste como el elefante cabizbajo caminando por la senda.


Moriré de una forma trágica y con poca elegancia. He visto a los muertos cagarse y mearse, no es agradable. No hay muerte digna.
Poco importa, nada… Sólo sé que voy de tu mano, que miramos escaparates y hablamos de lo superfluo para conjurar mi peso horrible.


Te veo algo cansada, es mi culpa; soy yo. Mi vida cansa a los demás, mis electrones interfieren en los tuyos.
Se acabó ir de la mano.
No puedo mantener mi promesa, te he mentido, ahora sólo quiero hundirme en ti, penetrarte como jodería a esta vida: con rabia.
Con el único fin de arrancarte gemidos de placer. De hacer tu coño agua tibia donde hundirme, donde clavarme.


La única forma de aliviar este peso eres tú, es tu sexo empapado y mi bálano dentro de ti, algo animal. Algo carnal.
Algo que no de lugar al pensamiento.
Algo de ligereza para variar.


Soy tu lastre…




Iconoclasta

31 de agosto de 2007

Las noticias de los agostos

En los meses de agosto las noticias son puros seriales patéticamente llevados hacia la sensiblería barata y chapucera. Y en esta semana final de agosto del 2007 los pobres muertos sólo consiguen al final, causarme hartazgo. Cuando se insulta a la inteligencia, la inteligencia responde con mala leche. Es pura supervivencia.
Y es que es bueno que esto ocurra, que debamos luchar contra la mugre intelectual de la chusma que por lo general no tiene demasiado cerebro como para sintetizar y recordar de un año para otro la repitición cadenciosa de las mismas noticias anodinas y aburridas. Somos tan pocos los inteligentes, que corremos el riesgo de perder la guerra contra la estulticia planetaria (al menos la ibérica).
Hemos de estar alertas, que la imbecilidad es contagiosa.
Echo mucho de menos la selección natural entre los humanos.
Desde hace unos días, la muerte del jugador de fútbol Puerta, no ha dejado de producir toda clase de imágenes, programas especiales, pésames, y videos de todo punto aburridos y repetitivos.
Ha dejado de existir el intento de ETA por asesinar a más gente, la muerte de Umbral constituye un hecho meramente anecdótico y las víctimas de las obras del AVE y la construcción apenas tienen eco periodístico.
Es el fin de agosto, la peña vuelve de sus vacaciones con los bolsillos vacíos y las tarjetas de crédito preñadas de cargos. El gobierno y todos sus medios de comunicación precisan inventar dramas humanísimos para que el currante no piense demasiado en su mierda de vida y se conforme con la porquería que ha de vivir y comer.
Y así preparan todo un espectáculo con la muerte de un desconocido. Claro que ese desconocido, era un jugador de fútbol y hasta mi perro de meses sabe lo mucho que tira el fútbol y cualquier deporte entre los descerebrados, y los descerebrados son el 95 % de la población humana (y creo que peco de benévolo).
Puede que en mi entorno hayan habido unos cuantos muertos y uno sabe que la vida no es un cargo vitalicio; el conocer la muerte de cerca lo hace a uno un tanto práctico, por llamarlo de algún modo.
Que nadie se confunda, no me parece bien que se muera un jugador, simplemente me parece tan anecdótico como noticia como lo es la muerte de un escritor. Incluso me pesa un poco más la muerte de alguien que siempre tuvo algo que escribir aunque no me gustara el personaje que vendía públicamente.
Si pudiera, me lavaría de genes humanos, me da vergüenza y cierto asco tener algo en común con la chusma.
No me siento a gusto repirando entre ese 95 % de humanos idiotas que lagrimean delante del televisor y luego van y se compran los fascículos más ridículos que salen a patadas también para calmar la profunda depresión que provoca volver a trabajar para poder pagar un piso a precio de mansión, un coche a precio de avión y las cámaras digitales de las que sólo ven las fotos en el pequeño monitor.
Todos los agostos son iguales. No sé si los gobiernos tienen suerte con los muertos o los provocan ellos para poder consolar a la bestia idiota que es la gente, la chusma.
No lo sé… Cada año lo llevo peor, cada año es la misma mierda. Sólo quiero poder sorprenderme de algo, no pido mucho, que ocurra algo que yo no pueda preveer o entender.
Es una mierda saberlo todo. Ser tan sabio, tan chulo…
Al principio, me supo mal la muerte de ese jugador, en poco tiempo han conseguido que mi paciencia se acabe y mi pensamiento y mis ideas sean hostiles y carentes de ningún tipo de piedad hacia este hecho. Me alegro; no todo puede salirles bien. Que se jodan los medios, que se jodan los poderosos y que se jodan los idiotas que no ven su propia miseria delante de sus napias digitalizadas.
Ojalá llueva mierda durante todo el verano el próximo año.
Idiotas…
Buen sexo.


Iconoclasta

24 de agosto de 2007

Detestables vecinos

Un trueno me ha despertado muy pronto para ser un día de fiesta. Son las ocho de la mañana y en pleno mes de agosto, hace fresco. Los pezones de mis poderosos pectorales están duros, erectos.

Me he levantado de la cama en la misma apestosa ciudad donde me dormí hace unas horas; esto es una mierda y sólo el humo del cigarro me permite tragar todo este malestar e incomodidad que siento cada día al despertar. No soy de aquí y me siento cautivo y contaminado.
Soy muy denso al despertar, mis instintos primarios apenas son contenibles y siento como me hierve la sangre en las venas inevitable e hirientemente.


No puedo dejar pensar que es otro día como el pasado, que todo es plano y previsible.
Con el cigarro encendido entre los dedos me asomo a la puerta de la terraza y me quedo prendado de un cielo oscuro y de un aire rayado de miles de proyectiles de agua.
Pienso que si fueran bombas, tendría la esperanza de que todo mejorara.
Pero sólo son gotas de lluvia y las disfruto. Me confortan.
También soy capaz de apreciar algo de esta repugnante ciudad.


Porque veo lo de siempre, como una pesadilla en bucle: antenas, casas, tejados y un cielo sucio.
Echo de menos y de forma ancestral el aire limpio y los barrancos y árboles, vegetación o desierto. Me pudre la vida de hormigón y carente de libertad, de espacio vital…
La puerta de la azotea del bloque de pisos frente al que vivo se ha abierto. Me encuentro dos pisos por encima de ese terrado y puedo mirar con total impunidad por encima de mis vecinos, siento cierta sensación de poder al hacerlo.
La climatología, al menos en mí, es una variable fundamental en mi pensamiento y según la temperatura y la humedad del día, así pienso y así odio.
Y follo con más alegría cuando llueve.
Por la puerta sale un hombre mayor, un vecino especialmente repugnante, calvo y de movimientos nerviosos. Su parte de terrado está lleno de cubos vacíos con los que recoge el agua de lluvia; la usa para hacer la limpieza del portal de su edificio.


Es repugnante, me causa aversión su afán por colocar algunos cubos bajo el tejadillo de la entrada para que se llenen más rápidamente.
Es de esos asquerosos que caminan casi corriendo con la cabeza gacha; cuando me cruzo con él huele a sudor rancia y vieja. Le clavaría un punzón en la nuca para no mancharme de su sangre venenosa y tarada.
Lo detesto, lo odio con toda mi alma, eso sí, con una sonrisa tranquila en el rostro sabiendo que soy tan superior a él, que con sólo dos dedos lo podría partir en dos y hacerlo cuartos como el pollo.


Viéndolo moverse y respirar, uno entiende por que hay asesinatos y violencia, ese tío ofende por existir y su mujer también, es algo repugnante y execrable: una vieja cerda de gordos, rollizos, celulíticos y arrugados muslos. De nalgas nauseabundas.
Cruzarme con ellos es ver una diana en cada uno de sus ojos, pequeños objetivos para la práctica del lanzamiento de cuchillo.
No puedo resistirlo, no puedo observar al cerdo y la cerda husmear en el portal de su casa en busca de suciedad.


No trabajan, son jubilados y yo deseo que ya que no han muerto y se llevan una pasta, que al menos se mueran muy pronto. No sé, no me gusta verlos, no me gusta que respiren mi aire.
El matrimonio limpia el portal, limpia el suelo, friega la acera, llevan escalera y un montón de trapos. Lo que cualquier vecino haría en media hora, ellos tardan dos horas y sacan la lengua fuera frotando y fregando como posesos.


Tal vez se piensan que alguien se masturba sabiendo lo muy limpios que son.
Hace tiempo tuvieron un viejo perro viviendo en la azotea, a la intemperie. Los hijos de puta no lo dejaban bajar a la calle. Me daba pena aquel viejo perro de mamas colgantes. Era un hembra.
Que no se fíen, puede que un día los ate yo a ellos y les de pinchazos en el culo con mi navaja hasta que sus apestosas nalgas viejas se parezcan más a una hamburguesa que a un músculo humano.


Entiendo porque hay asesinatos y por que humanos como estos vecinos aparecen degollados en sus casas. Son gente repulsiva y no todo el mundo tiene mi control mental.
Tienen una hija de enormes tetas que está follable, y sólo concluyendo que es igual de cerda que ellos, puedo imaginar que viva con sus padres de mierda en su piso de mierda.
No puedo soportar al viejo calvo repugnante sin pensar en su muerte. Hay seres que provocan repulsión, lo hacen aún estando dormidos y dormidos les daría un hachazo en la frente.
Este viejo matrimonio de hijos de puta me remueve las entrañas.
Observan las pintadas en la fachada angustiándose.


El viejo cerdo siempre está atento por si una moto aparca demasiado cerca de su portal. Yo siempre escupo a esa portería para joderles, si no lo hiciera, acabaría entrando en ella cuando limpian y les daría una paliza con un bate de béisbol hasta que sus cabezas y sesos estuvieran tan mezclados entre sí que un forense no podría separar los trozos.
Así es mi asesinable vecino y su puta mujer.
Esos detestables viejos que cualquier buena persona le pegaría un tiro en la nuca llevado por la repulsión que inspiran.


Es bueno odiar así, con un cigarro consumiéndose, viendo llover y al hijo de puta del vecino evolucionar por el terrado con los cubos de agua.
Conociendo a estos seres ¿qué juez podría acusarme de asesinato si entrara un día en su casa y los destripara como a marranos?
Seguramente me darían una buena indemnización por haber tenido que soportar su presencia por unos segundos al mes.


Si todo esto que pienso me hiciera sentir deseos de llevarlo a cabo, de asesinarlos, me preocuparía por mi salud mental.
Pero sólo se me ha puesto la polla dura y me voy a follar a mi mujer por el culo, le gustan las sorpresas matinales.
Y además, la lluvia me inspira.
(Relato inspirado en la vida real de unos vecinos de la C/ Enric Casanovas de Barcelona, números impares. Seres repugnantes donde los haya.)



Iconoclasta