25 de octubre de 2006

Perder no forma parte del juego

Te escribo a pesar de que estás muerto y enterrado, te escribo para desear que te pudras de asco en el paraíso de mierda.
Porque estoy seguro de que como triunfador que fuiste, habrás encontrado un bello cielo.


Quisiera joder tu felicidad allá donde quiera que estés (sé que no queda nada de ti, no hay alma; pero me apetece imaginar estupideces, creer que de alguna forma queda algo de ti para lanzarte mi veneno), hacerte sentir mal, un fracasado, un mal padre, un padre inútil.
Necesito creer que puedes leer esto y conocer el asco que te tengo.

Triunfador de mierda, te podrías haber metido tu repugnante optimismo a puñados en la garganta y ahogarte con él.
“Ya llegará la nuestra” decías.
La tuya te llegó cuando más dinero ganabas, so imbécil; se te reventó el corazón moriste con un triste ronquido.
Si pudiera, enrollaría como un tubo gordo y pesado tu optimismo y esperanza para golpearte el cuello con él.

A ti al menos te sonrió la fortuna antes de morir, te odio con todas mis fuerzas por esa suerte que tuviste, odio con todas mis fuerzas a todos los afortunados que ahora mismo respiran, aquellos que han nacido ricos, o han triunfado pronto; odio y siento un asco caliente por los que han ganado ya el dinero que yo jamás ganaré aunque sea condenado a vivir 500 años más.

Porque tu hijo, el que esto escribe, es una víbora envidiosa, tu hijo es malo como el cianuro.
No vivo sólo de felicidad y salud de mierda.

Tienes que saber que tu educación no ha servido para nada, tus genes de esperanza y optimismo (si es que hay semejante idiotez de genes) no funcionan en mí. Sólo me has legado la pobreza y mala suerte que tú te sacudiste de encima.
No me sonríe la fortuna, pero soy muy fuerte, joder. Tan fuerte que he vencido una gangrena, una trombosis, un hueso podrido y a unos médicos asesinos.

Y eso no me basta, no quiero ser un pobre tullido de mierda. Quiero mi fortuna, quiero mi dinero y poder, no he luchado tanto por mi vida para ahora sentarme a incubar esperanza mientras la fortuna sonríe a los mierdosos que me rodean.

No me diste nada. Y fuerte me he hecho yo mismo. Lee esto y avergüénzate, padre de mierda. Avergüénzate de ser mi padre.
Afortunado triunfador idiota.

“Perder no forma parte del juego” leí en algún lugar, y así es como lo siento. No tengo un buen perder.
Es más odio y me pudre el no ganar.

Y si tengo que ganar, ganaré por acumulación de odio y envidia, aunque reviente y mis tripas al estallar manchen tu rincón del paraíso.
Triunfaré como el ser más envidioso y ponzoñoso de esta prisión que me infecta que es el mundo entero.

Coño, con que mala hostia me he levantado hoy.
Y da gracias que no te meto una postdata, gilipollas.


Iconoclasta

17 de octubre de 2006

Orines y cerveza

Barcelona, Pº Valladaura esquina C/ Artesanía.
En una mesa exterior del bar, una mujer joven mal vestida parece desmayada, tiene la cabeza sobre la mesa, no se ha acabado la cerveza que le han servido y bajo la mesa ha juntado las palmas de las manos encima de las rodillas.
Estoy seguro de que no reza, simplemente tiene un frío óseo en una tarde caliente en temperatura. Está jodida, yo diría que mucho.
Que es una yonqui, me parece redundante escribirlo, afirmarlo gráficamente.
A su lado y en el suelo reposa su sucia mochila casi infantil. Plástica y barata. O encontrada en algún container.
Lo más dramático, lo más desagradable: se extiende un charco bajo la silla y corre paseo abajo. Un río peligroso, infeccioso.
No me cuesta nada imaginar lo acabado y enfermo que tiene que estar el organismo para no poder retener su propia inmundicia. Para autohumillarse así mismo.
Yo creo que se está muriendo, que lo que le gotea del coño es su propia vida.
Pienso que es humillante mearse encima.
Tampoco siento pena, no debo ser una buena persona. Cruzo la calle cojeando y comentando con mi mujer, los pocos momentos que parecen quedarle de vida a la yonqui.
Desde la acera de enfrente observo al camarero tocar el cuerpo, para acto seguido meterse disgustado en el local.
Mientras compramos unos congelados, una ambulancia muy vistosa carga a la chica y se marcha sin prisa.
Pienso con cierto asco, en la putada que representa para el camarero tener que limpiar los orines de la silla. ¿Usará una manguera?
A mí no me gustaría hacer eso. Distraído he cogido una receta de bacalao gratinado con all i oli.
Me pregunto si podré escribir algo bohemio, agradable y subrealista en este diario de ideas. Los hay que sudan arte cada vez que piensan, yo no. Yo sólo veo con disgusto y desinterés lo que me rodea.
Tengo casi 45 años, tampoco me voy a volver demasiado delicado a estas alturas.
Buen sexo.


Iconoclasta

11 de octubre de 2006

666: Dios es un quad


“Dios es un quad, algo que no sirve para mucho, y sin embargo gusta a todos; a todos los más ineptos e ilusos.
A los más serviles, rastreros.
Cobardes.

Dios es un quad al que me subiría para conducir por el barro; derrapar con él en una montaña de abono dando gas retorciendo sus orejas divinas.
Quiero a mi Dama Oscura sentada tras de mí, dejando en su lomo la mancha de humedad de su sexo empapado, su sudor al presionar sus pechos en mi espalda y abrazarse con fuerza.
El sudor de sus muslos en tus ijadas, mi pobre creador.

Clavaría los tacones de mis botas en tus costillas hasta oírte berrear y provocar que tu rugido mueva las simas de esta tierra caliente y caliginosa que creaste.
Caliente como la frente de un tuberculoso, de un infeccioso.

Subir su motor a plena potencia tirando de sus divinos cabellos, hasta que mil caballos de potencia de humillación lo agoten y lo apuren. Que eche espuma por la boca cual caballo reventado.

Quiero un quad, quiero a Dios para saltar barrancos, para arrastrar su cara por el polvo.
Que recen los infelices para que sus neumáticos aguanten mi desatada euforia.
Dios es un quad y todo el mundo debería usarlo. Lo alquilaré en una feria y cuando sude, le empaparé la boca con vinagre como hizo él con su hijo.

Frenaré con tanta fuerza que sus codos se plegaran y su sacra nariz, esnifará una gorda raya de sílice y arcilla. De barro seco...
Es el futuro de Dios, ser mi quad, mi capricho inútil y tonto.
Hacerle sudar como sudan los primates en el desierto.

Estrangular su cuello cuando se ponga de rodillas para hacer el “caballito” que le ordeno. Abrirá la boca como la abre el niño desecado que muere en seca tierra, por su divino e inescrutable deseo, en su mundo abominable creado en seis días; seis largos días de oir esa letanía demencial salir de su boca: ”y quiero árboles, y nubes, y polvo y plata y dolor y enfermedad y un hombre y una mujer y que sus hijos mueran en honor a mí.”
Un ricacho provinciano y sin educación, así pides, así ordenas.

Dios es un quad lleno de polvo que todo el mundo admira pero nadie usa; un gasto inútil de energía en el universo.
Mi Dios, cuando te monte, cuando te conduzca por el paraíso que creaste, ruge a plena potencia, no te dejaré hasta gripar tu motor viejo y oxidado.

Hoy me sentía especialmente lírico, espero que aprecies mi arte y mi ingenio, Dios.
Aborreciblemente, tu querido ángel negro: 666”


Gabriel leyó con profunda tristeza el texto que 666 escarificó con la punta del cuchillo en el pecho y vientre de Nantiel. Era su viejo amigo, al que conoció en el Tercer Coro Celestial milenios atrás. Desclavó las alas marchitas de las puertas del Palacio Celestial y al cogerlo entre sus brazos, la cabeza lacia se dobló, un corte profundo en el cuello dejó ver la colilla de un puro entre el tejido ennegrecido. Elevándose con sus poderosas alas, llevó el cadáver y la oración a Dios. El bello rostro de Nantiel tenía aún los músculos contraídos por el sufrimiento.

Oyeron sus gritos en el cielo durante varios días, los gritos que llegaban desde el altar de piedra de la cueva de 666. Cuando cesaron, escucharon acto seguido el rumor de una horda de crueles y los furiosos golpes en las puertas del Palacio Celestial.
Gabriel emitía un cántico melancólico y lágrimas doradas bañaban el pecho de su amigo haciendo resaltar el texto escrito. Diluyendo sangre seca, rebladenciendo costras.

Dios leyó y dijo:

- Tío, 666 está cada vez más insoportable, cada vez que prueba alguna cosa nueva es que me lo tiene que restregar por la cara.
Es un cabronazo, no le hagas ni caso. Y no me envíes a ninguno más a su cueva, no lo agobiemos más. A Nantiel, le perdono los pecados y que su alma descanse en paz, no le devuelvo la vida porque era su destino.

- ¡Ah…! Gabriel, di a tus arcángeles que no clamen ahora por Nantiel, me voy al sobre que me duele un poco la cabeza.

Iconoclasta

7 de octubre de 2006

Acoso escolar

Esto del acoso escolar que tanto están difundiendo los medios de comunicación todos los meses de septiembre y octubre de cada año, es otro de esos bulos falsos e hipócritas que el gobierno de turno va metiendo a la peña por el culo y lanzarles así un mensaje tipo: no sabéis educar a vuestros hijos, pero nosotros sí.

Lo cierto es que con este mensaje están diciendo que van a crear un cuerpo parapolicial para que los niños no se peleen en los colegios, esto quiere decir que van a crear un ministro para asuntos de riñas escolares, una plantilla centenaria de inspectores y otra plantilla de auxiliares de estos inspectores. Eso sin contar la contratación de unas decenas de psicólogos.
Claro, a la peña le dicen esto y se siente tan protegida debido a su escasa inteligencia y a su indolencia; se lo creen todo. Y si alguien les hace el trabajo de educar a sus hijos, mejor.

El ganado humano es un cardumen de peces que pierde la memoria reciente a favor de lo que les dictan sus amos del gobierno y sus encargadillos en el trabajo.
Los niños se pelean y compiten como todo animal en la naturaleza: ser más fuerte y más listo. Es el juego natural.
Yo me peleé, me pegaron, pegué, ellos se pelearon, les pegaron y pegaron.

Cuando hayan conseguido que los niños no se peleen o compitan, se podrá decir que el hombre es una especie de ganado porcino pero, a dos patas.
Ya lo es, pero cuando ocurra lo dicho, les pondrán un marchamo de plomo en la oreja.

Siempre ha habido niños que han acabado siendo la burla de los demás, siempre hay personas que son detestables por naturaleza; como el padre de ese famoso niño al que filmaron con el móvil mientras le abanicaban con un plumier. Porque aquello era abanicar.
El padre en este caso, seguramente un acomodado de clase media de mierda, le jode que peguen a su hijo como le pegaron a él. Es un tío que me repelía al escucharlo hablar, muy probablemente, si se me pusiera a tiro, le daría de patadas en el culo.

Que nadie se preocupe, esto de las peleas de niños es un juego instintivo y que forma parte del aprendizaje y formación de la personalidad.
No importa más adelante quien sea el más fuerte o mejor. Porque en esta sociedad siempre ocupan cargo de relevancia y poder las personas menos capaces y que tienen una mentalidad especialmente cerrada que no les permite salirse de los parámetros que les han inculcado. Así que el niño que es físicamente más fuerte y más inteligente, se verá abocado al fracaso como me ha pasado a mí y a mis grandes amigos. Está montado así.

Puede que haya algún niño acosado por muchos entre tantas mentiras de noticias, es posible. En cualquier caso, es problema de él y de sus padres saber el porque causa tanta repulsión entre sus compañeros.
Si hubiera un par de casos reales de acoso, en ningún caso serían epidemiológicos en un país con más de cuarenta millones de habitantes.

Tranquilos, porque al final, si hubieran acosados y acosadores; acabarán borrachos perdidos, y dándose besos en la boca en alguna concentración de botellón cuando sean un poco más mayores.
Y el más macho, por pura frustración sexual y porque no acaba de ligar con la tía buena, se hará maricón para satisfacer sus calenturas.

Se siguen propagando noticias apocalípticas para que la peña se olvide que dentro de poco no podrá pagar la hipoteca, por ejemplo.
Y aún hay un motivo mucho más oscuro y tenebroso: pretenden anular la competitividad. Quieren una masa uniforme y que vaya en una misma dirección. Es la obsesión de un gobierno provinciano como el español.
Como si no tuvieran otras cosas importantes en las que pensar.

Un niño que dicen que es acosado, por muchísimas veces que lo repitan al día en los medios de comunicación, no es motivo para la creación de un nuevo ministerio o una comisión investigadora basada en esa mentira. Es mucho dinero y la mentira es tan obvia que dan ganas de vomitar.

Cada año la misma mierda, el fútbol, el botellón y el acoso escolar.
Si tuviera la chusma algo de memoria inteligente, vería como las noticias son exactas de año en año.
Y así durante toda la puta vida.
A mí me la pela, lo importante es no creerlos y hacer lo que me salga de la polla.
No puede hacer daño reconocer la mentira con una sonrisa.
Buen sexo.

Iconoclasta

6 de octubre de 2006

El botellón universitario

Es precioso ver como los estudiantes se congregan en una plaza y usan los surtidores de gasolinera como banco para beber y fumar.
Otro muestra la multa que le han impuesto por mearse en la calle.
Dos tías buenas; no es que estén buenas, es que van vestidas como niñas de 14 años y se les marcan las tetas y el coño, retozan tiradas entre mierda: vasos, meados y líquidos venenosos.

¿Y me quieren dar por culo con la prohibición de fumar los hijoputas del gobierno? ¿Por que permiten que los cerdos se congrueguen en tal cantidad y con tanta mierda?

Es la imagen de las noticias.
Mi imagen es que son miles de borregos, en este país todo lo que sabe simplemente leer va a la universidad. No deberían permitir el acceso a tanto idiota, es patético. Prefiero que mi hijo haga un módulo de formación profesional de carpintería y estucado antes que se junte con un ganado repugnante que huele a meados y mierda. Que ni siquiera se roce con los tarados.
Son vacas que tienen su sitio para ir a pacer y los pastores son los policías. Es una imagen preciosa.

Claro, a lo mejor se piensan que es muy duro lo que van a estudiar, a lo mejor se piensan que los demás no trabajan y son ellos, esos "estudiantes" las grandes y sacrificadas víctimas del sistema.

Coño, pero si todos tienen cara de subnormales, dan ganas de darles con una vara en el lomo al caminar entre ellos y apartarlos.
O follarse a la tía buena y borracha delante de su pavo, mientras mea. Le levantaría la falda, ella bebería en su vaso de mierda de plástico y se la metería allí mismo, de pie. Mientras le abro las nalgas y hundo mis dedos en ella y embisto adentro. Sus braguitas por los tobillos...
Una tía con 20 añitos, tirársela sin darle un céntimo es una ganga. O a dos, a ella y su amiga; sus acompañantes que me aguanten el cigarro mientras me corro.
Es que me excito con las cosas más insospechadas, es un asco ser tan macho y tener tanta imaginación.

Claro que hay paro, porque yo no le doy trabajo a un subnormal que va a mamar en grupo y que camina sobre meados. Y eso que no trabajan.
"Criaturas, es que necesitan un lugar donde reunirse", deben decir orgullosos sus padres.
Mi hijo no hará eso, lo tengo más claro que el agua, de eso me preocupo yo; no unos putos ediles de una mierdosa y piojosa ciudad.
Y para lo que les sale de los putos huevos, el gobierno idiota aplica Tolerancia Infinita.
Las putas de carretera tienen mucha más clase que los estudiantes del botellón.
Mierda, ojalá ocurra una desgracia con víctimas mortales y tenga que empezar todo de nuevo.
Buen sexo.

Iconoclasta

5 de octubre de 2006

Valeroso

Valeroso. Nº 99 de la ganadería de Antonio Miura. 4 años y medio. 505 Kg. de peso. “Negro bragao”. “Bien armao”. Fuerte de remos y ligera astilla en el pitón izquierdo.

Corre Valeroso sal del toril que la muerte te espera. Pisa fuerte y con orgullo la arena que con tu sangre has de teñir. La gente pide tu muerte y tú sales como una tromba a la arena, destilando fuerza y orgullo. Olvida tus hembras, la dehesa y las luchas encarnizadas con los otros machos. Tu astillado cuerno testimonia tus bravas luchas.

Tu suerte está echada.

Baja la testa, escarba la arena y embiste al hombre, que se demuestre tu bravía y coraje.
Pegas un topetazo al burladero que hace astillas las tablas y la gente aplaude tu fuerza.

Te sientes orgulloso, levantas tus armas y te sientes tranquilo. Pero tu sufrimiento acaba de empezar, se burlan de ti. Te marean. Y cuando embistes contra el caballo sientes el escalofrío del dolor por tu espinazo. Te clavan banderillas y te pican y te escarban la carne.
Fluye tu noble sangre y tus ojos se tiñen de rojo. Se ensañan contigo con crueldad y dolor.

¿Por qué te martirizan?

La sangre tiñe tu torso y saltas para sacarte de encima las banderillas que te duelen y agotan.

Valeroso no te desanimes a la hora de la muerte.

Embistes el capote, ya cansado pierdes pie y caes. La gente protesta, abres la boca porque necesitas mucho más bendito aire y te levantas con dificultad. No puedes evitar que te maltraten y dañen.

Te odian.

Te quieren ver cansado, sangrante y por fin muerto. No pienses en volver a la dehesa aquí dejarás tu noble alma.

Es tu destino Valeroso.

Y ahora que necesitas abrir la boca para respirar y no te lastiman piensas que ya han acabado de hacerte daño. Miras fijamente la muleta porque estás cansado y no desfalleces porque eres fuerte.

Y sin apenas poder reaccionar te salta encima el hombre que entierra en tus entrañas todo el acero que necesitas para morir. Te clava hasta el corazón una enorme espada que te desgarra y desconecta por fín de la crueldad que estás padeciendo. Y con la sangre que vomitas y los brincos por intentar sacar el mortífero acero, se te va la vida a raudales.

Tu vientre y tus patas se contraen y estiran en el último estertor. Ya no te harán más daño, Valeroso. Has cumplido. La gente aplaude. Yo siento el amargo sabor de tu muerte, tu dolor, tu fuerza y nobleza.

Siento que hubieras nacido para esto Valeroso.
Tuya es la muerte pero; nuestro es el pecado.

Iconoclasta, 23-9-01