31 de agosto de 2005

Seguridad Laboral

SEGURIDAD

LABORAL

En la fábrica de condones la vida transcurre monótona, mediocre y tranquila. Con esto quiero decir que tranquilamente soporto la presión, los nervios y las angustias de los grandes dinosaurios que dominan la empresa; el cotarro.

La pocilga... Es que soy un poeta acabado, este lirismo mío me lleva a paisajes de ensueño y no puedo dejar de sujetar fírmemente mi pen...

Pero yo a mis pajas que para eso me pagan.

Esos dinosaurios son seres que cobran una cantidad irreverente de dinero, cosa que envidio sanamente porque es harto difícil en estos tiempos ganar tanto dinero haciendo menos que un futbolista. Y ya es decir lo máximo.

Sinceramente, es envidia. No obstante soy un analista nato, un observador. Y que nadie sonría complacido pensando en que soy un voyeur, un mirón. No soy un desviado.

Cada 10 eyaculaciones acostumbro a fumar 1 cigarro o 15 para descansar durante unos minutos. Es que se ve que la peña folla mucho y se venden condones a espuertas y no paro en el control de calidad. La humanidad se ha vuelto tremendamente promiscua y el parque de maricas ha subido una bestialidad, porque según encuestas, gastan más ellos en condones que Mesalina en esclavos. Los muy ligones y desinhibidos...

Pues en una salida de esas mías para fumar; porque tienen prohibido fumar en la sala de pajas. Resulta que intentan que nadie pierda demasiados minutos fumando escudándose en nombre de la salud del trabajador pero; ni por eso se sustenta esa prohibición; se trata simplemente de una conducta mimética de lo que hacen los Establos Unidos. Los países más miserables se trazan metas sencillas para emular a las grandes potencias; pues la empresa también ha entrado en ese juego. Somos los paletos de la comunidad europea.
Hay gente que sufre

como si me tirara a su

mujer o a su hija cada

vez que enciendo un

cigarro. Bueno,

también sienten

envidia de mi

polla. Pero yo sigo

fumando, me la pela.


A lo que iba, la fábrica es un portento de la ingeniería, no hay ni una puta sombra donde resguardarse del calor, ni un simple tejadillo que proteja de la lluvia pero; hay una enorme piscina que se llena de mierda cada cinco minutos. Y no es que tire las colillas; es la naturaleza la que se preocupa de estas cosas, el viento y los cerdos de la empresa que está al lado que tiene más mierda en su patio que un corral de patos. Resulta que salgo al patio donde se encuentra la piscina y padezco una alucinación: hay dos operarios colocando rejas en la valla divisoria de la finca, justo a lo largo de la piscina; y llevan chalecos salvavidas fosforescentes; tan fosforescentes que deslumbran; y además, no puedes sacarles el ojo de encima por ese dichoso atractivo color naranja radiante que me atrae como a un insecto.

Cuando asimilé la idea de que alguien pudiera trabajar con chaleco salvavidas en el borde de una piscina con herramientas eléctricas en las manos; asimilé también que no están en una atmósfera de gravedad 0; simplemente es que no se podían mover bien. Sus movimientos eran lentos y torpes.

Me fumé cuatro cigarros sin darme cuenta, distraído perdido por aquella feria de color y coreografía lunar. Incluso oí risas de otros malditos fumadores. Alguien sacó fotos y dijo: "Esto vale una pasta".

Los operarios no estaban felices, irradiaban unas ondas alfa negativas que te cagas, moragas. Así que cuando a uno de ellos se le cayó el destornillador al fondo de la piscina, a mí ni se me ocurrió exhibir la mejor de mis sonrisas que pugnaba por salir estentóreamente la muy insensible.

El operario enchalecado y fosforescente me pregunta: "Sr. Iconoclasta, ¿no tendrá una cuerda con un imán para coger un destornillador que se me ha caído en la piscina".

Yo me lo quedé mirando, analizando profundamente aquel discurso. Pensando en cómo coño, se le había ocurrido pedirme eso. Posiblemente me vio cara de fumador que tiene una cuerda con un imán. Sí, a mi también me parece inverosímil pero; ya se sabe que la realidad supera a la ficción siempre para mal. Así que le puse en la mano un condón que tenía en el bolsillo, precisamente el de la última corrida; me había olvidado de meterlo otra vez en su estuche. Mientras sostenía anonadado en la palma de su mano la cremosa goma, le dije: "Imán no tengo, pero si quieres puedes pegarle el chicle que tienes en la boca a ver si así se engancha al mango". Dicho esto, mientras el hombre me miraba asombrado, epatado por mi respuesta ágil, rápida e ingeniosa; apareció un técnico de seguridad que llevaba en la mano otro chaleco salvavidas.

-¿A que ahora si te encuentras seguro?- le preguntó orgulloso y pagado de si mismo al operario que sudaba copiosamente. - Tengo otro para que te lo pongas encima de ése; así si te caes, flotarás más.

Mientras le decía esto, me miraron un poco tensos porque de forma instintiva me estaba rascando la polla distraído. Tantas pajas me habían irritado un poco.

- ¿No tendrás un guante de seguridad para mí? Toca, mira como tengo el pene de inflamado.- le dije aprovechando su presencia.

- No te preocupes, Iconoclasta; buscaré en internet algo que sea lo adecuado y con etiqueta de la CE. Recuérdamelo luego.

Le colocó al operario el chaleco encima y le hizo firmar un papel conforme si se ahogaba, la responsabilidad por negligencia recaería en su mujer que está en casa en una silla de ruedas, y sobre su hijo de 6 años. Y yo me fui al servicio médico para que la doctora me diera unas friegas con pomada hidratante en el pene. Hasta me dio un beso en el glande con cariño. Con lengua...


Pero está visto que hay días en el que uno está predispuesto a vivir situaciones extrañas y anormales. En mi camino de vuelta a la sala de pajas, debo pasar frente al depósito de vaselina pura. No pude evitar oír una conversación que podría haber pasado a los anales de Barrio Sésamo si hubiera rondado por allí cerca la rana Gustavo, que precisamente la semana pasada estuvo entrevistándome, para informar al mundo entero sobre mi desmesurada resistencia sexual.

- ¿Cómo puede ese hombre subir a la escalera de mano, abrir un grifo y sostener el frasco de muestras para analizar? - esta pregunta la hacía una técnica de laboratorio que sufría de fobias por el esfuerzo físico.

El técnico de seguridad laboral asentía con la cabeza, evidentemente preocupado. Así que les cogí de las manos el frasco de muestras, subí los 3 escalones de la escalera, abrí el grifo, dejé que se llenara de vaselina y lo cerré una vez lleno.

- Y si queréis me la pelo aquí mismo. -es que no tengo paciencia y la verdad, las bombillas de mi casa las cambio yo solito.

El técnico de seguridad me dijo:- ¿Has realizado algún cursillo de formación para usar escaleras?

- ¿Y tú quieres que pruebe con tu esfínter el nuevo modelo de condón Intruder-Hard?

Y se quedó callado como un puta. Miré a la técnica y ésta quedó pensativa, meditando sobre la posibilidad de sentirse llena de mí. Y volví a la sala de pajas un poco harto de tantas estupideces. Nadie podía imaginar que volvería a vivir otro absurdo parecido.

Aquel día pasará a la historia del esperpento.

Y fue entonces cuando en mitad de unas de mis pruebas, entró un pescador de alta mar con su chubasquero, botas de agua y guantes de goma.

"No pienso comprarle un kilo de boquerones por muy frescos que sean", medité profundamente.

- ¿Puedo tomar una muestra del agua de la pica?- preguntó tímidamente. - ¿Y por qué el equipo de pescador?

- Para evitar salpicaduras; el técnico de seguridad ha dicho que es obligatorio, se ve que algunos grifos salpican y no está permitido mojarse. Mojarse conlleva riesgo de enfermedad.

Se notaba que se sentía humillado al dar ese tipo de explicaciones, al vestir de esa forma extraña. Pero yo estaba más por mi trabajo.

- Pues no te acerques mucho a mi porque ahora mismo me voy a correr y hay condones defectuosos que forman el gran cristo cuando revientan. Han acelerado la producción y ha bajado la calidad.

- Oye, ¿te pones impermeable en tu casa al lavar los platos? -le pregunté con sarcasmo.

El muy maleducado no me quiso contestar. Se limitó a mirarme con cierta ira y a llenar un frasco de muestras de 500 ml. Suerte que llevaba impermeable porque aquellas gotas de agua, aquellas dos que salpicaron del caño del grifo fueron a estrellarse justo en las mangas de su impermeable. Hay cosas por las que vale la pena invertir en seguridad. Yo ya me estaba corriendo. El condón se rompió. El técnico de aguas estaba agachado en cuclillas escribiendo los datos de la muestra tomada. Sin guantes, claro. La andanada de semen voló 2 m. por el aire y se estrelló en sus manos.

- ¡AAAHHHHHHH! -gritó el muy escandaloso.

Se incorporó y comenzó a frotarse las manos histérico bajo el grifo de la pica. Se salpicó la cara, el pecho, el suelo, el espejo y a mí con la furia con que se frotaba. Y no cesaba de llorar, se sentía humillado y ultrajado. En tanto que el muestreador se frotaba las manos y lloraba; a través de las ventanas de mi departamento que dan a un pasillo interior de la fábrica, me quedé pasmado ante otra aparición. Me encendí un cigarro distraído y apenas hice caso de la mirada reprobadora del director de la fábrica. Un operario de limpieza se dirigía a la piscina para hacer tareas de limpieza. Llevaba colocadas unas gafas de buzo, un tubo respirador y unas aletas en los pies. En las manos llevaba una escoba y un recogedor. El técnico de seguridad iba tras él con un chaleco salvavidas.

- Pero si tengo que limpiar el F-O-N-D-O.- le decía desesperado el operario.

Yo ya tenía la polla dura y estaba pensando en cascármela otra vez y no hacer más caso, cuando oí:

- ¡Me cago en Dios! estoy hasta los putos huevos.

Se trataba del gordo de mantenimiento, vestía un traje plateado antitérmico y escafandra. Una mujer le hacía fotos y él se toco ante ella de forma vulgar y obscena los genitales. Golpeé a los vidrios para llamar su atención, y salí a la puerta para preguntarle.

Justo cuando la abrí el muestreador salió raudo y llorando por ella.

- ¿Ha ocurrido algo, Pablo?- le pregunté con temor a que hubiera ocurrido un accidente.

La verdad es que no sentía temor alguno, era simple morbo.

- No ha pasado nada. He de ir a encender la calefacción y como el cocinero el otro día se quemó las cejas con vapor porque se salió la goma de la olla a presión, ahora están tocando las pelotas con el asunto de la seguridad. La cuestión es joder.Y para apretar el pulsador me han obligado a vestirme así. Pues conectaré la calefacción cuando las mujeres tengan los pezones duros por el frío. Que se jodan. Cuando me quite este disfraz bajo y me hago unas pajas contigo ¿vale?

- Vale.- le respondí complacido.

Y así transcurrió un día dedicado a la seguridad laboral; un día feliz y tranquilo. Seguro como pocos.

Incluso el operario que manejaba la cizalla hidraúlica de 15 toneladas seguía pasando las manos bajo la cuchilla que descendía lenta, para cuadrar bien algunas hojas de cartones que se movían en el último momento. Incluso se metía hasta la cintura cuando no llegaba a una esquina. Como toda la vida. Al menos en algún rincón alguien respiraba la tranquilidad y serenidad de un trabajo cotidiano y seguro. Porque llevaba una máscara de protección para evitar respirar las partículas de cartón que flotaban invisibles en el aire.

En fín, me voy a hacer otra paja antes de que me pongan protección antiabrasiva en la polla.

Buen sexo.

Iconoclasta, 5-2-05.

Una obra maestra

Malo y malo y malo.


No soy sólo un instrumento sexual, el Dios Polla. A veces soy el Némesis romántico de las doncellas en peligro. Soy gracioso en algún momento, e ingenioso. Refrescantemente obsceno.
Y otras soy la miseria que no cesa.
Loco como una puta cabra porque meto los dedos en mi podrida mente para sacar una mano lacerada por ideas de dolores, odios y penas.
Ideas peligrosas.



Pretendo crear mi gran obra maestra, el final del final. Hacer sentir mi miseria al que lee. Que sienta suficiente rechazo.
No pienso balancearme en el amor, en la amistad, en cariños y admiraciones. Eso no golpea suficiente. No hay nada como ver al ignorante ejerciendo su propia miseria; siempre encoge el corazón la miseria humana. Quien lee se siente llevado por el morbo de una mente que se autodestruye. Es hipnótico; la locura siempre impacta en el lector. A veces hay que ser cruel con uno mismo para ganar carisma.


Seguro que ahora alguno está leyendo esta mierda que he escrito con la boca abierta y diciendo "¡Caray Iconoclasta! eres bueno de verdad, casi que me voy a postrar a tus pies para adorarte". Ja.
Seguro... Estoy convencido.



Y la navaja acaricia las venas de las muñecas, su filo resbala y las manos se tensan en un dolor próximo.
Seré malo hasta el final, cuando mane la sangre no será por un miedo, no será por una depresión. Será para provocar el dolor de los que me aman. Que me vean muerto y sufran. Un final apoteósico para una vida plena de todo. Hay cosas que no deberían suceder. Hay cosas que no me gustan.
Pero mi sangre manará para mis pocos amados y queridos seres. Sólo para ellos, al resto nada, que son unos insensibles y unos tontos. Superficiales como el césped artificial de un campo de fútbol hortera y lleno de carne hasta el asco.


A lo mejor me río mientras escribo esto. Nadie puede imaginar al loco escribir, desgranar una tras otras sus descerebradas ideas, peligrosas y purulentas para el bienestar mental, llagas infectadas de un cerebro enfermo.
No sabéis lo que duele escribir así pero; soy un tío macho y valiente. Soporto el dolor con cinismo. Incluso puede que no haya dolor y sea así de chulo escribiendo de mis podridas ideas. Puede incluso que mi pensamiento atroz no tenga límites salvo por el que ahora marca este filo agudo e indoloro de la navaja.


Dicen los psiquiatras que los seres tan carentes de escrúpulos como yo buscan su propio final, buscan morir; es un sistema de defensa generalizado en el hombre; algún mensaje genético que dice: "has llegado hasta aquí, no debes seguir haciendo daño, ahora me coges la navaja y te cortas las venas para proteger a la especie humana de ti mismo".
Algo así de sencillo. Tan sencillo como este dolor que he sentido al seccionar el tendón.
Me cago en la puta; ha dolido de cojones el corte.


Mi hijo piensa que soy bueno... Pobre hijo.
Si yo tuviera el más mínimo escrúpulo, la sangre de mis venas debería recogerla en un cubo para no ensuciar todo esto y evitar la dantesca escena a mi familia, a queridos y amados extraños.
Y no puedo evitar ser igual de malo que al escribir, tengo que impactar, no me basta que me encuentren muerto; el decorado debe ser perfecto. Que la sangre corra caiga dulcemente al suelo de mi mano deformada.


La obra maestra de un malo; de un malo que no tiene en cuenta lo bueno. Sólo pretende impactar. Ser poderoso en su enfermedad.
Hasta su último aliento.

Que la sangre sea el telón; un terciopelo rojo sangriento ocultando mi gordo cadáver.


Iconoclasta

30 de agosto de 2005

Morir un rato

Es tentador a veces dejarse morir un rato.
Sólo un momento.
Sólo unas horas.
Cuerpo inerte y el cerebro muerto.
Sin conexión.
Sin dolor.
Sin cansancio.

Quiero morir unos momentos, dulce y suavemente.
Nada espectacular; que nadie se entere.
No es popular la muerte, no es popular a veces la puta vida.
Un segmento de médula espinal interrumpida y un clic que desconecta.
Un vuelo a la pegajosa oscuridad. A la refrescante nada.
Este calor en el cuerpo que molesta y
demuestra que la vida sigue.
Una muerte breve para salir del negro abismo del agobio.

No puede hacer daño.

Un lánguido pene desfallecido que se apoya muerto en el vientre, recibiendo el frescor de la muerte.
Los pulmones descansando y el corazón quieto, muy quieto.
Pobre y cansado corazón
¿No te gustaría morir un rato y así descansar?

Acariciar la aterciopelada soledad y olvidar mi negra alma.
Ser abono para plantas y formar parte de ellas.
Ser nada para ser libre.
No tener que escoger porque todo es sencillo en la muerte.
Nada que hacer.

Morir un rato...
No puede hacer daño.

Iconoclasta

29 de agosto de 2005

Laxib y NusNus

Laxib es una ballena con botas, las hay con zapatillas y zapatos con tacón de aguja. He visto algunas con tutús. Y las hay descalzas pero; son muy tristes.
Con botas sólo hay una.

Sólo hay una capaz de sacrificar la estética por la seguridad de caminar sobre el hielo. Se la supone feliz por ello, porque se sabe única y tiene un eterno amigo, un esquimal hinchable, un tal NusNus al que ella no puede abrazar.
Hay algo triste en esa incapacidad de abrazar. Son una pareja cómica pero; uno no puede evitar verlos con cierta añoranza cuando la luz del gran día polar los dibuja en un horizonte plano. A contra luz.
Laxib, la gran mancha negra del frío y su entrañable borrón NusNus.

Primero dan risa, son graciosos; luego provocan una cordial sensación de amistad, de una vieja y milenaria amistad. Cuando uno los mira ya detenidamente, hay una tristeza que comparten. Se nota en los hombros caídos de NusNus cuando ya han pasado horas de caminar y en la forma en que Laxib a veces arrastra sus botas separando placas de hielo.

Es un ritual diario, NusNus sale del iglú cada mañana del día o de la noche. Y como es de los pocos seres vivientes y tampoco es un ejemplo a seguir de limpieza; Laxib lo huele enseguida. NusNus se rasca los cojones saludado por la gelidez de la extraña mañana polar y Laxib desintegra un mundo silencioso al salir del agua destrozando ochocientos metros cuadrados de hielo.
Se ríe en secreto pensando en las tonterías del agujero de ozono y el deshielo. Y con la risa se le escapa un estruendoso surtidor de agua por el cual sale algún arenque ya rancio.

Forma un follón de mil pares de cojones esa pareja.

NusNus al verla mira hacia el cielo, a sus ojos, y le dice que es un día tan estólido como el de ayer pero que bien podrían bailar un rock and roll para celebrar tamaña estupidez. Laxib patalea de risa y como siempre, como si un cariñoso golpe en la cabeza quisiera dar a su amigo por la ocurrencia, le pisa la cabeza. NusNus por lo bajo se caga en su padre y se deshincha entre blasfemias y chorros de aire subsónicos que se escapan por las costuras de su traje. Hay una pequeña manguera a la entrada del iglú que está conectada a un compresor de aire. NusNus se la mete en la boca y una vez inflado emprenden el camino hacia cualquier lado, sabiendo que encontrarán a un oso polar huyendo despavorido al verlos porque no es inflable. Y si lo fuera, no tiene compresor.

Laxib abre un agujero en el suelo de un taconazo, NusNus la mira con cariño y pesca con su arpón un pez que se come allí mismo, crudo. Como lo hacen los esquimales de toda la vida. Y una vez satisfechos ambos, una vez que han conseguido llevar a cabo sus obligaciones diarias, se dedican a pasear y hablar un balleno complejo y absurdo repleto de risas y gritos.
Y algún reproche en mitad de un sonido estridente de escape de aire.
Son tan absurdos que dan envidia. Que uno guarda el secreto para preservar su extravagante y tranquila vida.

Iconoclasta

Importante: NusNus y Laxib son personajes de cómic creados por un gran amigo: NusNus cuyo espacio personal es: http://spaces.msn.com/members/nusnuss/ Yo, y aprovechando una broma de NusNus y Ninette, otra amiga en este medio. He narrado un día en la vida de estos magníficos personajes. Siempre desde mi desafortunada visión, tan lejana de la genialidad de su autor.

28 de agosto de 2005

Humañams

De la enorme fuente escoge una negra gorda que se convulsiona y patalea entre el líquido rojizo.
Sacude el exceso de salsa y le arranca el vestido. Cogiéndola por el cabello le separa la cabeza del tronco y con el cuerpo entre los dedos se lleva a la boca el muñón chupando con fuerza, sorbiendo su sangre.
Después presiona con el dedo índice y pulgar la cabeza y vacía los sesos en su lengua con delectación.

-Papa, ¿me pelas éste?- y el pequeño le entrega a un tipo rubio muy blanco. Chorrea esa salsa mezcla de vinagre y pimentón.

El padre le arranca los shorts y una zapatilla deportiva. No hacen caso a sus gritos ni a sus lágrimas, apenas ven el leve movimiento de sus minúsculas extremidades. No oyen ni sienten a seres tan pequeños.
Se lo devuelve ya limpio y el niño lo parte por la mitad a la altura de la cintura y sorbe por los enrojecidos extremos.
Deposita los dos trozos en el plato de deshechos.
Carlos sonríe cuando algunos miembros desgajados en el plato, aún se mueven. Es gracioso.
Está contento porque esta mañana con su padre, ha conseguido llenar una bolsa; casi dos kg. Su madre ha preparado la deliciosa salsa y no deja de decir lo buenos que están.

Los humañams son un plato sabroso, no tienen carne pero sorberlos es de vicio.
A veces se acercan hasta el valle para pasear y cazar entre las permanentes volutas de vapor de agua. Es un valle precioso de rojas y pardas hierbas; y en toda la extensión de esa rojiza alfombra, flotan permanentes nubecillas azuladas allá donde hay nidos. Los nidos de humañams.
Algunos son enormes y construyen unas complicadas celdas en las que hay un movimiento febril.
Los humañams son pequeños, apenas superan el par de centímetros.
Para cazarlos basta con plantar una maqueta de centro comercial; un conjunto de tiendas en miniatura, como al que ellos acuden cada semana para pasear y comprar.
Los humañams tienen una inteligencia colectiva, colonial y se sienten atraídos por estas cosas.
En pocos segundos una de estas trampas se llena de humañams, se saca la maqueta y se vacía en la bolsa. Siempre es emocionante ese momento, a veces consiguen hasta 60 humañamans de una sola vez.
Su padre dice que a estos animales les atrae los colores de la maqueta. Una vez metieron un plato con miel para atraerlos pero; sólo consiguieron varios cadáveres.
Los cadáveres no tienen buen sabor. Son un poco amargos y la salsa los mejora pero; no es lo mismo que sorberlos frescos.
Los humañams aprenden enseguida. Viven muy poco tiempo, nacen y mueren en el mismo día. Por eso hay que ir de nido en nido y no intentar la caza dos veces en el mismo día en un mismo nido. Hay que esperar a que se mueran para pillar desprevenidas a las siguientes generaciones.
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Siempre ha creído al observar el universo, que somos el sueño de un gigante. Siempre ha tenido esa impresión cuando el firmamento, a través de la lente de su telescopio de aficionado, parece doblarse. Es un efecto óptico de la refracción de la lente que se hace más visible cuanto más tiempo se está observando a través del telescopio.
Tal vez sea por culpa de la excreción lacrimal provocada por la irritación de horas de observación.
El universo parece doblarse, abrirse, bostezar.
Como si viviéramos en alguna parte del cuerpo de un gigante.
Un universo de plaquetas, hormonas, neuronas... Somos tan pequeños que todas esas células son enormes planetas en un organismo vivo.
Posiblemente sea nuestra pequeñez la que haga infinito a un universo finito y concreto.
Tal vez somos una colonia microscópica en un esfínter inmenso. Acaba de rematar sonriendo ante su escatológica ocurrencia.
Roberto deja de mirar el telescopio y se pellizca y masajea los lacrimales. Le pican los ojos.
Coloca un cd de los Rolling y se enciende un cigarro.
Ha pasado una larga hora observando el espacio desde el pequeño balcón, deseando en su fuero interno encontrar otro telescopio que le observara a él desde ese negro abismo horizontal. Es un aficionado romántico; vida en otro planeta...
Son cosas que uno debe callar para parecer educadamente cuerdo.
A veces mantiene un puntero láser enfocado a Sirio, es una estupidez pero; le interesa cometer este tipo de majaderías, crear un poco de magia.
Se estira en el sofá mientras escucha la música junto con los molestos ruidos de la realidad.
Todo se hace oscuro. Todo se tambalea, las paredes del edificio se han rajado, a través de la ventana ve desaparecer el edificio de enfrente, las personas caen junto con los cascotes.
Su telescopio ha desaparecido por la caída de la cornisa. Con un estruendo aterrador la pared maestra de la fachada ha desaparecido y una enorme masa imposible de abarcar, ocupa su campo de visión.
Parece moverse hacia arriba y de él caen personas aplastadas. Críos que aún lloran. Seres que su cuerpo es mitad carne y mitad cascotes.
El ruido es ensordecedor y todo vuela a su alrededor. Los muertos no gritan, los mutilados abren su bocas en un alarido de dolor y terror. Pero el ruido es tan inmenso que nadie los oye.
Un trozo de techo cae en sus piernas y se le rompen todas sientiendo el crujido sordo de los huesos al pulverizarse.
El sueño de un gigante...
Y se sume en una somnolencia tranquila que lo aisla del dolor inhumano que se ha formado allá abajo, en sus piernas.
Y se vacía poco a poco de sangre.
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Carlos al correr entusiasmado por el valle ha tropezado contra un nido de humañams oculto por la nube de vapor. Su padre consigue sujetarlo antes de que caiga.
- ¿Te has hecho daño?
- No, pero me parece que he roto el nido.
- No te preocupes, los humañams lo reconstruirán en menos de un par de días. Pero ahora no podemos cazar en éste, deberemos ir un poco más al sur del valle, no ha habido tanto excursionista por allí. Seguro que encontramos alguno en el que no hayan cazado hoy.
Carlos restregó la suela de la bota contra la hierba para limpiarla; quedaron restos de humañams y ese material débil que usaban para construir las celdas. Algunos estaban vivos e intentaban llegar a su nido. Consiguió coger un par y los compartió con su padre.
- Al natural también están buenos, papa. No los he aplastado al cogerlos.
Los pelaron sin saber de los terroríficos gritos de miedo y dolor que los humañams proferían. Los partieron por la mitad y después de sorberlos lanzaron los cadáveres al suelo.
Y con una animada conversación se dirigieron hacia el sur en busca de más nidos.
Era un día precioso.
Carlos recordaría con añoranza durante toda su vida esos días en los que iba con su padre al valle a cazar humañams. Como ahora hace él con su hijo.
Adora este inmenso valle; mira hacia el cielo y se pregunta si toda esta enorme belleza no será el sueño de un gigante.
Iconoclasta

27 de agosto de 2005

De la Supernova y unos humanos

"Las supernovas se producen como resultado del estallido final de estrellas suficientemente masivas, una vez que éstas han agotado todo su combustible nuclear: hidrógeno, helio, carbono... El estallido es tan violento que destroza literalmente la estrella, creando una nebulosa planetaria que se expande en torno suyo mientras el núcleo de la antigua estrella colapsa convirtiéndose, según la masa inicial, en una estrella de neutrones o en un agujero negro."
Supernova, estrella peligrosa y letal donde las haya. Discreta en esa inmensidad universal con su dramática carga pulsante. Es un cúmulo de sensaciones difícilmente asimilable por un humano. Muerte luminosa portadora de proteínicas moléculas de vida y mentes. Lanza secretos de pasión y muerte. Sugerente y magnética.
Somos una raza en extinción al borde de la catástrofe. Nos queda poco tiempo de vida para seguir siendo dignos.
Una Supernova arrasará el planeta en las próximas horas.
Somos unos pocos hombres y mujeres con una valentía dramática, con una nobleza metida tan dentro del alma que es difícil correr para esconderse del letal mensaje de la supernova. Nacimos así y estamos orgullosos de ello. Nos propusimos sentirla, subimos a una montaña alta y vieja y clavamos los dedos en la vieja tierra.
Ellos; los otros, corren a refugios, corren sin saber adonde ir. Cogen a sus hijos en brazos y les lloran y les dan mensajes de amor. Nosotros nos acercamos todo lo que podemos a esa supernova espléndida y mortal.
La observamos con un telescopio de plasma líquida, (zoom sensorial de tres trillones de luxes directamente conectado al nervio óptico). Sentimos con claridad, con cada una de sus pulsaciones, un mensaje de pasión y secretos codificados a través de una frecuencia que atraviesa pieles, carnes, huesos y médulas. Apoderándose de nosotros; sin ser conscientes de que la miramos de frente, con la mirada firme. Demasiado concentrados en ella como para sonreír. No usamos gafas ahumadas porque no es elegante morir así.
Y está allí sola, contra el Universo. Le dice que está ahí y que es su turno de ser ella. Y el Universo, cabrón y oscuro, la intenta apagar. Pero ella brilla allí sola, colgada del manto oscuro de la nada, pulsando continuamente por explotar; por conventirse en algo más poderoso que un sol. En un breve sol que dará algo de calidez a un trozo del Universo. No es mucho, pero la supernova lo intenta, lo consigue.
Y nosotros, pobres seres, esperamos recibir sus cálidos y letales rayos, sus incineradores secretos de vida.
Nacer para esperar, esto no es vida. Es el infierno con un decorado precioso. Intentamos sobrevivir con la esperanza de escuchar su in crescendo inhumano, cruel y desproporcionado.
Nos queda tan poca vida...
Que sus rayos lleguen a nosotros; intentaremos mantenernos vivos. Morir con su mensaje es mucho mejor.
Sentirlo entero antes de morir...; si es posible, por favor.
Engañaremos al cuerpo, transmutaremos el dolor de los rayos cósmicos que nos atraviesan en suaves aleteos de pequeñas mariposas de alas amarillas. Somos héroes mirando directamente a los ojos de la muerte.
Mi compañero (un hombre que no conzoco) está muriendo y aguanto la caída de su cuerpo, una mano en su nuca para que su mirada siga pendiente de la supernova. Le poso la mano en el corazón para confortarlo mientras mi espalda se quema por el bombardeo cósmico y le sonrío para que sepa que soy feliz, que no sufro dolor. Mi compañero cierra lentamente los ojos y posa su mano en la mía. Cuando noto su muerte, mi boca intenta gritar para conjurar todos esos secretos que la supernova nos está transmitiendo; ahogo un grito. Tengo miedo.
Es un poco cruel; creo que no sabe que somos poca cosa. Nuestros corazones se han sincronizado con sus pulsaciones, y hay un ansía dolorosa y agotadora. Pulsamos juntos con ella. Estamos indefensos ante su grandeza.
Y mantenemos con un sobreesfuerzo la mirada firme, sin pestañear, esperando que surja de esa crisálida una luz tan potente que dé vida al Universo negro y desolador. Que dé vida a un ser majestuoso.
El Universo parece encogerse un poco ante la magnitud de su luz. Que nos arranque unas lágrimas por fin, relajándonos. Morimos sintiéndonos pequeños. Ardiendo como pequeñas hogueras que no consiguen llamar la atención de nadie.
Un poco apenados.
Iconoclasta

26 de agosto de 2005

Iconoclasta

Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia, estoy hasta los mismísimos de tanto idiota.

2 + 2 = 5

Y no me toquéis los cojones.

(El Poder, el que se escribe con "J")

Buen sexo.

Iconoclasta

Bianco

La dulce y entrañable mascota:
Bianco

Curso básico de llanto tranquilo

No es una clase al uso, sólo es para voluntarios pasionales. A nadie se le dará un estúpido diploma al diluir con las lágrimas alguna entraña. No habrá flores ni risas durante la clase. Somos Destructores de Risas S.A.; una empresa creada para serviros a vosotros durante unos minutos. Lo que dure el cerrar el puño y metérselo en la boca para no ser demasiado histéricos al llorar. O histriónicos. Porque no es necesario, no nos ha de ver nadie. Los que os habéis matriculado, podéis llorar un rato; a partir de ahora, incluso antes de ahora hubiera sido una buena idea hacerlo. En Destructores de Risas S.A. pensamos que reímos mucho. Demasiado, asaz... No os cobraremos nada, somos una empresa sin afán de lucro, esa ya es una buena razón para llorar por nuestra parte (esta broma es risible, podéis reír un poco antes de comenzar la clase). Veréis, no se trata de un llanto desesperado y deprimente. Eso para los cobardes. Nosotros, lloraremos solos, escondidos en una zona oscura e íntima. Seremos sombras que lloran con un pequeño matiz húmedo y salado. Y sin esos alardes de sentimiento desmesurado y excesivo; el que solloce de una forma notablemente audible será expulsado. Tenéis que tener presente, mis llorones, que no vamos a llorar para arrepentirnos de nada; lo hemos hecho todo demasiado bien. Vamos a llorar por lo que no nos han dejado hacer, con los ojos entornados por un rencor controlado. Eso es; así. Parece que lleváis toda la vida haciéndolo.

Muy bien.

Esas lágrimas de hombre y mujer que aún desean cosas, han de correr libres por la cara. Han de lavar una conciencia engañada por falsas promesas de amores y triunfos (nos pasa a todos; en Destructores de Risa S.A. somos conscientes de ello; por eso a nuestros alumnos les respetamos hasta tal punto que lloramos con ellos). Para que el corazón no se ahogue con lágrimas de rabia y deseo allí retenidas. Que el enemigo no nos vea.

Lavado a presión de la conciencia.

Condensados de deseos no cumplidos, de traiciones día a día. De una injusticia sofocante, asfixiante, letal para el alma libre. Esas lágrimas, os habéis de esforzar. No veo sombras que se agitan contenidamente en los rincones oscuros.Una purga controlada del alma. Y no somos santos, a lo sumo, mujeres y hombres que vivimos sin mirar demasiado a nadie. Cuando miramos, es para desear. Como esos pequeños y dulces amores que dejaron su huella en nuestro cerebro. Cicatrices de ese estilete fino y agudo que es el amor. Promesas íntimas y secretas, nuestras y para nosotros que no nos permitieron cumplir. Sólo por envidia, sólo por ser lógicos. Por esa mierda del uso de razón. No hagáis trampas, no vale pensar en lo bueno, en las cosas hermosas que no vamos a nombrar porque no es el momento adecuado. Porque si pensáis en eso, no hay quien llore. Se impone llorar, reconocer culpas y errores, propios y ajenos. Porque se trata básicamente, de llorar con valentía.No pensemos en lo conseguido y cumplido. Stop a los trofeos. Repito, no seamos tramposos, en Destructores de Risas S.A. conocemos al ser humano y sabemos que siempre busca el lado amable de la vida para olvidar y no llorar. No seáis tramposos o quedaréis atrapados en un purgatorio melífluo e imbécil. Y vosotros no lo sois. Hoy se debe drenar toda esa opresión del corazón. Si morimos ahora, que no sea con un puñetero corazón oprimido; por una presión osmótica excesiva y rica en sales minerales que ahoga unos pulmones que desean intercambiar su aire con el de él, o el de ella... Suavemente. Es la química del llanto. Una vez no le miramos a los ojos o no fuimos conscientes de su mirada intensa; de un roce voluntario pero demasiado leve para que él o ella lo sintiera. Porque no nacemos enseñados y la vida es muy puta. Si la hubiéramos rozado con más voluntad, si hubiéramos sentido y aguantado sus ojos sin vergüenza... Se impone llorar, hemos de llorar para que el cerebro continúe haciendo explotar todas esas neuronas que nos enloquecen, neuronas creadoras de deseos y anhelos. Las que humedecen labios o excitan sexos. Pasiones... Llorad, con un par. No dejemos que las lágrimas acumuladas diluyan los ácidos pasionales. Debemos demostrar que nadie nos enseñará nada con los escarmientos de la puta vida. Nos parieron tenaces, moriremos rotos, nunca doblados. Aunque duela la espalda. Llorando más fuerte. Seguiremos amando y deseando aún cuando la lógica imponga su criterio. No somos lógicos y si hace falta llorar sin que nadie lo entienda, lo hacemos. Pero que no nos vea el enemigo.Lo estáis haciendo bien, hijos del universo. Un poco más, veréis como se rompe la presa. Aguantad, llorad el dolor y luego nos reímos juntos. Cuando no os queden lágrimas, volveréis a amar con la fuerza de Thor tirándose a las walkirias del promiscuo Odín. Vuestra conciencia quedará relajada y el corazón os reventará el pecho con sus profundos latidos de valentía y pasión. Antes de salir otra vez a la luz, limpiaos, ensayad una sonrisa y seguid siendo aquellos que caminan sin mirar a nadie. Cuando miréis, que siga siendo para desear. Esta empresa se autodestruirá en 15 segundos, Destructores de Risas S.A. ha cumplido su objetivo. Rogamos que no le cuenten a cualquiera que un día existimos, sean selectivos.

Y unos pasionales besos de éste, el que les ha guiado y que se autodestruirá con todo el negocio. Con calma y valentía. Es que soy el gerente y no puedo dar una mala imagen.


Iconoclasta

25 de agosto de 2005

BDSM, el disgusto

BDSM, EL DISGUSTO

Cuando tengo un momento de descanso durante la jornada laboral, leo los anuncios guarros de los periódicos. Eso me pone y me va bien para realizar mi trabajo en la fábrica de condones.
Tengo una responsabilidad muy grande y mi pene siempre ha de estar irrigado al máximo para llevar al límite el condón-tipo del lote de fabricación.
El que se encuentren restos de mi semen en un condón empaquetado, es considerado como un premio y a quien lo entrega junto con la prueba de compra, se le regala una reproducción escala 1:1 de mi miembro y un video en el que se muestra solamente mi cara de placer y mis preciosos ojos semicerrados durante las pruebas que realizo.
La verdad, nadie se mata por conseguir eso. Y de hecho, nadie ha solicitado el premio. Y parece ser que nadie se entera de que dentro de algunas cajas, se encuentra un condón usado que da fe de la calidad de los productos fabricados por Condoms La Gran Corrida Associated & Fantasy Anal Truños Arts.
Si mi nómina es grande, es gracias al papel que se necesita para imprimir el mierdoso nombre de la empresa.

Bueno, como os decía, me gusta leer los textos de los anuncios de contactos y las casas de putas. Me entretiene tanto que a veces me quemo los dedos al consumirse el cigarro mientras me como mi bocata de chistorra con sobrasada, chorizo y ketchup.

Nadie me gorrea el periódico cuando acabo de ojearlo porque da asco de aceites saturados. Mejor, así me puedo limpiar las pequeñas gotas de semen en él; con la página de contactos de los maricas, claro; es lo único que no leo. Las tortilleras en cambio me ponen.
Nunca me ha dado por responder a un anuncio de esos. Es simple morbo. Yo no pago por follar.
En todo caso, cobro. Y a unos precios que ni la reina Sofía podría pagar sin pensar en como justificar semejante gasto real.

No soy una cualquiera.

Un anuncio nuevo llamó poderosamente mi atención; se trataba de un club BDSM (algo de sadomasoquismo) en el cual (bajo el pie de una foto de una tía impresionante con correajes de cuero) se explicaba que por nueva apertura se celebraba una pequeña fiesta en la que se permitía el acceso a personas interesadas en formar parte de dicho club.
A mi eso del cuero negro me pone, me gustan las tías que llevan bragas de cuero con cremallera, las tetas al aire sujetas por arneses de cuero. Las botas altas que llegan hasta la parte más alta del muslo...

En fín, cuando leí que se hallaba el local a pocos metros de donde trabajo, decidí llamar a mi mujer y decirle que llegaría tarde porque tenía que hacer pajas extras debido a una punta de trabajo.

A las 18:05 me planté en la puerta y entré en un local decorado con paredes rojas y negras y todo tipo de accesorios extraños y prometedores de insanos y lujuriosos placeres.
La recepcionista era una mujer mayor que chorreaba michelines por el corpiño de cuero.
Con voz cazallosa me pidió mis datos.

- ¿Amo o sumiso?

- ¿Se pueden probar las dos cosas?

- Claro hombre, pero hay que empezar por una.

Y con la mejor de mis suficientes sonrisas dije:

- Sumiso, seguro que es más relajante y cómodo.
No acabé de hablar cuando pulsó encima de un interfono y dijo:

- Sumiso. Sala 3.

No acabó ella de pronunciar el 3 cuando aparecieron dos bellezas con su sexo descubierto que me llevaron a una sala en la que habían grilletes, cadenas, látigos, un potro y una mesa de torturas.
- Desde luego, lo tenéis bien ambientado esto.- dije con simpatía para romper el hielo.

- Calla, perro.- me dijo la rubia.

No fue lo que me dijo, eso no me ofende porque no tengo dignidad, lo que me jodió fue la bofetada que me pegó. Acto seguido metió la lengua en mi boca y me calmó un poco. La morena mientras tanto (yo la miraba de reojo saboreando el chicle de la rubia) cogió un látigo y se colocó frente a nosotros.

- ¿Te desnudas tú o lo hacemos nosotras?

Yo quise que fueran ellas.

- Vosotras, que estáis muy buenas.

En aquel momento, me di cuenta de que el BDSM seguramente no era lo mío y que además, no era lo que yo creía.
Porque las muy guarras, me tiraron en el suelo y una de ellas clavó el tacón de su bota en mi barriga mientras la otra me desnudaba de cintura para abajo escupiéndome y dándome fuertes palmadas allá donde le daba la gana.

- Hostia puta, que daño...- me lamenté.
La morena apartó a la rubia, cogió me pene que creció en segundos entre sus dedos calientes y me lo dobló.
Yo no sabía que hacer con mis huevos por la forma en que se encogieron ante el dolor. No se si me metieron hacia dentro o se me cayeron al suelo.

- Te callas, perro. Te estamos preparando para tu Ama.

Acto seguido, con un par de latigazos me ayudaron a sacarme la camisa.
Yo lloraba ya un poco nervioso.
En cuanto estuve desnudo, me sujetaron las muñecas tras la espalda con unas esposas, me amordazaron con una mordaza rematada con una pelota de ping-pong naranja y me calzaron un tanga de cuero que apretaba mi polla hasta tal punto que me costaba respirar.
Se largaron y me dejaron solo con mi humillación y malestar.

“Yo me largo de aquí”, no era un pensamiento, era una plegaria. Un deseo vehemente.

Y entonces, se abrió la puerta y apareció una mujer enorme, un auténtico monumento que dejaba entrever unos pechos firmes y enormes a través de unos tirantes que los cubrían muy escuetamente.
Un pantalón de cuero ajustado marcaba su sexo, metiéndose bien adentro la costura.
Casi que me quedaría un rato más.
Ella no llevaba nada en las manos.

Pero claro, había un armarito y lo abrió.

Encendió una vela de color lila y esperó sin decir nada; bueno, me decía cosas como: “Mi perrito, mi mierda, mi esclavo, mi cosa, cerdo, puerco, hijo puta...”

Se notaba que esa mujer disfrutaba con aquello, lo hacía bien.

Yo ya había olvidado la paliza que me dieron aquellas guarras y estaba excitado. Aquello me ponía y la polla se hinchó en un universo comprimido y en constante expansión (a veces leo a Hawkins porque soy así de culto).

- Buzzcaadfñgf.- le dije (Quítame el tanga que me está matando).

Se acercó, me quitó el tanga de un tirón junto con algunos pelos de los huevos y dejó caer la cera caliente acumulada en el cirio en todos mis cojones.
Yo no soy sufrido así, que le pegué un bocado a la pelota de ping-pong y la pude aplastar lo suficiente para decirle (después de soltar un agudo chillido).

- Como coja yo la vela te hago un molde de los pulmones con la cera.

- Los perros no hablan – y empujándome con el pie, con una delicada patada en mis costillas me obligó a dar la vuelta en el suelo; y me quedé boca abajo, agradeciendo el frescor del suelo en las pelotas.

Primero fue algo suave, como cuando te pica el culo y te rascas. Pero aquello entró como un misíl y me puse más rígido que los labios de Aznar.
Yo le pedía perdón y que me sacara aquello del culo.

Pues a pesar de mis alaridos desesperados, no me hizo caso la muy insensible.
Me cogió del pelo y me soltó un escupitajo en toda la cara.

- Yo me largo de aquí. Ya tengo bastante.- le decía con sinceridad.

- Ni hablar, los esclavos habéis nacido para sufrir.

- Y para que me la chupes.- dije con descaro porque soy un bocazas de nacimiento.

Aquello pareció magia, me soltó suavemente la cabeza, y me di la vuelta.
Se agachó ante mi y su boca se abrió.
Me rozó el pijo con la lengua y oprimió entre su puño el pene.
Yo creo que estaba hipnotizada por la belleza de mi miembro.

- Eres una guarra...- le dije suspirando, casi enamorado de aquella delicada beldad.

El suspiro se convirtió en un mensaje de angustia lanzado al cosmos cuando me colocó un cepo brevemente dentado que apresaba mis huevos.

Y la muy cabrona, apretaba tan fuerte mi polla entre los dedos que aquello se mantuvo duro ante aquel dolor insoportable.
Con la mano libre, abrió una cremallera que iba del coño al culo y se sentó encima mio, y se penetró ella sola.
Y así, mientras yo pensaba distraídamente en el cepo que estaba a punto de amputar mis cojones, ella se movía aprovechando mi polla dura. Pues veréis, la cosa no fue así de suave.

Tuvo la feliz idea de mearse.
Vamos a ver, yo no soy así, mi naturaleza no es esa. No disfruto con ello.
Ni me sentía a gusto con ese:

- Cerdo, cerdo, cerdo...

Y mientras se meaba, la muy pérfida abrió la boca como una loba y apresó mi pezón derecho.
Aquello era dolor en estado puro, me debéis de creer.
En mi vida había llorado así.
Y no se cómo, pero en un momento dado, entre los meados de ella, el cepo que me estaba provocando necrosis y mi pezón a punto de ser devorado; eyaculé.
Me corrí sin placer, sin darme cuenta. Ya estaba harto de esa disciplina.
Ella dijo cariñosa:

- Mi cerdo se ha corrido...

Y metió sus dedos manchados de mi leche en mi boca abierta.
Imaginé que provocaba mi vómito en vista de tal y como se desarrollaban las cosas.
Pero yo soy muy duro, no soy delicado.
Se quedó mirándome y pensando en alguna barbaridad, seguro.
Y yo temía que hubiera por ahí una lavativa con agua muy caliente.
Y me puse histérico, me meé yo también al imaginar un enema en aquel lugar.
Seguro que había un sótano con una piscina de ácido en donde se deshacían de los cadáveres deshidratados de todo fluído corporal.

- Bueno, se acabó la sesión, espero que vuelvas, guapo. Cuando seas socio, ya mantendremos una sesión más completa.

Y volví a nacer.
Ella me ayudó a vestirme y me indicó donde estaban las duchas.
Yo le dije, que no me duchaba más que en mi casa (intuía alguna trampa en aquel lugar).
Me besó delicadamente pensando que mis lágrimas eran de agradecimiento a su buen trabajo de Ama.
Y aún no me había metido la polla dentro del pantalón cuando pasé como un exalación delante de la recepcionista sin despedirme.
Cuando llegué a casa, me metí en la ducha y me acuclillé abrazándome, dejando que el agua limpiara todo ese dolor y humillación. Soy un ser delicado.
Cuando me encontré más tranquilo me masturbé un par de veces y me sentí mejor.
Me puse crema hidratante en los cojones y me quedé unas cuantas horas dormido en el sofá del comedor acunado por las palabras de mi mujer y sus problemas diarios, que me importan una mierda.
Aún hoy, cuando veo las iniciales BDSM, mis cojones se encojen como pelotas de cuero. Y se me han pasado las ganas de preguntar qué coño significan esas siglas. No soy tan curioso.
Ahora ya lo he probado todo. Os lo juro.

Buen sexo.

Iconoclasta, 23-4-05